Hace unos meses viví en Atenas y sentí que no podía acomodarme al lugar. Casi todos los días cuando soñaba, sentía que estaba en cuartos diferentes, y en el que dormía no estaba cómodo porque el piso era de mármol y la vista no era la misma que siempre tuve en mi casa en la costa. Me acuerdo que un día tuve un sueño muy raro, en el que saltaba de una dimensión a otra. Yo estaba frente a una puerta oscura y no sabía qué había del otro lado. Debía entrar a ese cuarto, prender la luz y ver cómo aparecían cosas raras en él. Se apagaba la luz y yo prendía el foco otra vez y había cosas diferentes, como si el cuarto cambiara. Para terminar todo el horror, la puerta desapareció y me quedé encerrado en el cuarto. De ahí en adelante me entró una fobia muy fuerte a las habitaciones oscuras. Cuando llegaba al edificio donde vivía, si no había nadie que prendiera la luz del pasillo, esperaba sentado en las escaleras a que alguien llegara a encenderla. ¡Ni por el carajo entraba solo!

Esta fobia es relativamente nueva porque me sucedió hace casi dos años. Al estar frente a un cuarto oscuro me empiezan a sudar las manos, me tiembla el cuerpo, la boca me queda seca, hiperventilo, sufro de arritmias cardiacas, es el sentimiento de que la muerte está cerca. En este momento tengo 27 años y no creo que mi fobia afecte mi vida social o íntima con nadie. Trato de controlar los síntomas frente a mis amigos. Por ejemplo, cuando quiero que alguien prenda la luz de un cuarto, le digo que no estoy viendo bien y que necesito más iluminación. Así nadie se da cuenta de mi condición. En mi casa siempre alguien de mi familia entra primero a mi cuarto y me prende la luz. Y a mi novia le digo que jamás con la luz apagada.

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