El nombre de Franceska Jaimes no es automáticamente reconocido en Colombia. Pero en Estados Unidos y en Europa, en el mundo del cine porno, es como el de Sofía Vergara. La industria del cine adulto se ha vuelto infinita por cuenta de internet. Hoy, cualquier persona con un solo clic puede llegar a ver en una tarde escenas que ni siquiera un sultán en su harén pudo haber visto en toda su vida.

En los años setenta, cuando despegaba ese negocio, se requería ir a sórdidos cines especializados para ver películas, pues ni siquiera existía el Betamax. El nombre más famoso de la década fue el de Linda Lovelace, protagonista de Garganta profunda (Deep Throat). Esa película fue el primer largometraje que se hizo con argumento, pues antes de eso el porno consistía en películas de ocho minutos burdamente filmadas en blanco y negro. La trama de Deep Throat era bastante original. Se trataba de una mujer que no tenía orgasmos hasta que el médico descubrió que tenía el clítoris en la garganta. Como dicen, el resto es historia.

Con la llegada del DVD ese tipo de entretenimiento pasó de recintos públicos a privados. Lo único que se requería para ver porno era una televisión. Durante esa transición, la reina indiscutible fue Jenna Jameson, quien, según Google, es la única actriz que se ha vuelto millonaria haciendo porno. Hoy en día es más productora que actriz y está medio retirada.

Con la llegada de internet, el porno explotó. Lo que era una industria de docenas de personas se volvió de miles. Lo que en los setenta requería una máquina de cine de 35 milímetros, con luminotécnico y editor, hoy casi se puede hacer con un celular. Ya no es necesario ir a comprar un video en un almacén. Todo está en el computador, en el iPad o en el celular, y lo más sorprendente, prácticamente todo es gratis. El símbolo de esta nueva era es Sasha Grey. Su irrupción en ese mundo sorprendió, porque era una niña de buena familia con un cociente intelectual muy alto. Tenía apenas 18 años y hoy, a los 25, ya se encuentra retirada.

En medio de miles de portales y de miles de jovencitas que están dispuestas a dejarse filmar teniendo sexo por 500 o 1000 dólares es difícil destacarse. Franceska, a los 30 años, se mantiene en la cima como una de las pocas latinas que han triunfado en esa industria y una de las más cotizadas. Parte de su notoriedad se la debe a haberse casado y a haber tenido dos hijos con Nacho Vidal, el actor español conocido como el rey del porno. Juntos, antes del divorcio, conformaban la pareja dorada de la industria. Algo así como el Brad Pitt y la Angelina Jolie.

SoHo ha querido hacerle un homenaje a esta colombiana exitosa que ha sido columnista nuestra y que ha dejado el nombre del país en alto en el cine adulto. Sin pelos en la lengua, a continuación el diálogo con esta revista, en el que habló de lo divino y lo humano.

Cuéntenos un poco cómo era antes de llegar a la industria del cine porno…

Nací en Bogotá, en una familia normal, tradicional. Primero estudié en un colegio de monjas, luego pasé al Colombo Inglés hasta que terminé el bachillerato. Después me fui a estudiar en la escuela de Arturo Tejada, hice unos semestres de Diseño de Modas y a partir de ahí muchas cosas de modelaje, pasarelas, fotografías, catálogos y, bueno, ahí decidí venirme a Europa, a España en particular. Hacía muchos castings para anuncios de televisión y cosas así. Finalmente conocí a Nacho, y nació una relación muy larga que también me llevó al mundo de la pornografía.

¿Cuántos hermanos tiene?

Tengo tres hermanos: mi hermana mayor, que vive en México; otra, que vive acá en España conmigo, y mi hermano, el mayor de todos, que vive en Colombia. Mi mamá vive también acá en España.

¿Siempre le gustó el porno?, ¿desde qué edad lo comenzó a ver?

La verdad es que en mi adolescencia el porno era como algo “oscuro”, que no era accesible como ahora que abres internet y te encuentras de todo. En esa época, a mis 18 o 19 años, yo no veía nada de porno, no sabía nada de ese mundo, era algo completamente oculto, y siempre fue un tabú.

¿Y cómo era su vida sexual antes de conocer a Nacho, era normal o ya era de avanzada?

Sí, siempre me ha gustado mucho la sexualidad, la disfrutaba, y ya había hecho cosas diferentes a la relación normal de hombre y mujer, ya había tenido otro tipo de relaciones, era muy curiosa, me gustaba mucho experimentar.

¿Ya había tenido sexo con otras mujeres?

Sí, claro. Siempre tuve esa curiosidad y eso después también me llevó a la pornografía, siempre he querido saber hasta qué límite quiero llegar, a encontrar qué es lo que me gusta.

¿Cómo conoció a Nacho?

Lo conocí en uno de mis viajes a Barcelona. A mí me encantaba salir de noche, y nos encontramos en una fiesta. Al comienzo pensé que era gay porque lo vi con una camiseta muy pegada, todo fornido, y estaba con otro chico. Fue muy chistosa la situación, porque yo estaba con una amiga y él pensó que yo era lesbiana…

¿Ya había oído hablar de Nacho?

No, para nada. No tenía idea de quién era él.

Cuando ya eran novios y le propuso matrimonio, ¿cómo reaccionó su familia?

Al principio la reacción fue “uy no, cómo así, piénsalo bien”. Ya se sabía quién era y había un prejuicio que siempre ha existido sobre la pornografía. Cuando lo conocieron, eso cambió.

¿Y después de conocer a Nacho, cuánto tiempo pasó para entrar al porno?

Pasaron cinco o siete años. No fue una decisión repentina. La verdad, lo pensé muchísimo antes de lanzarme.

¿Y qué opinaba de que su esposo llegara de trabajar después de tener sexo con varias mujeres? ¿Le daban celos, era incómodo?

Cuando uno se casa con un actor porno ya sabe de qué se trata. Lo profesional no se mezcla con lo personal. Como pareja de él acabé formando parte de ese mundo y después de conocer a las actrices, a los actores, de ir a los rodajes, un día me dije: “Quiero tener esa experiencia”.

¿Cómo reaccionó Nacho?

Me apoyó. Incluso, la primera escena que hicimos fue idea de él porque yo realmente no tenía en mente hacer algo dando la cara, no me interesaba hacerlo, pero me dijo que no me preocupara, “te pones una máscara y está”.

¿Y esa fue la primera escena?

Sí, me puso una máscara de látex y la grabamos. Era con otra chica, la hicimos en Madrid, y me quedó gustando. Ahí supe que eso me gustaba, me quedó la espinita y más adelante, como tres años después, me decidí y lo hice ya más por mi parte, no tanto con Nacho, sino sola.

¿Con qué frecuencia trabaja, cada cuánto graba escenas?

Cuando entré a la industria, todo era nuevo y tenía muchas ganas de trabajar; alcanzaba a rodar dos o tres escenas al día. Era una época en la que rodaba a tope, pero ahora puedo dividir el tiempo mejor y hago de dos a tres escenas por mes.

¿Dentro de la industria pagan más por la complejidad de la escena, por ejemplo, si hay sexo anal o si hay tríos?

Sí, las escenas van variando el precio, pero también depende de quién es el actor o la actriz. Y, luego, cada tipo de escena es diferente. Pagan más por el sexo anal que el vaginal. Cuando son simultáneos con dos hombres, la tarifa es más alta. El interracial también lo pagan muy bien.

¿Cuánto puede ganar una actriz porno por escena?

Ahora mismo gano entre 3000 y 10.000 euros; 3000 euros es lo más básico, un solo o un lésbico, y 10.000 si hay una doble penetración o si el director tiene en mente algo más fuerte.

¿Qué tanto hay de placer en las escenas?, ¿llega al orgasmo o finge mucho?

Últimamente he hecho muchas películas de Digital Playground, que es una productora que hace parodias, adaptaciones de películas de Hollywood —como The league of Frankenstein— y entonces hay un acting, toca interpretar un papel, escenas con diálogos, peleas y cosas así. Pero cuando llega el sexo es real, es muy complicado fingir. Como ya puedo elegir a mis compañeros de trabajo, puedo decidir por los que me gustan, y al trabajar con ellos llego al orgasmo sin problema.

Debe ser un trabajo duro…

Se requiere de esfuerzo físico. Uno siempre acaba muerto del cansancio. Hay muchas escenas en que te dicen “aquí comienza y hagan lo que quieran”, entonces es mucho mejor, porque si hay química con el actor puedes jugar para hacer de todo, siempre pensando que hay una cámara y que toca tener unos planos específicos. Cuando has trabajado mucho sabes cuáles son las posiciones que funcionan, para que el espectador pueda tener buenos planos. Y por otro lado hay directores que tienen muy claras las posiciones, son más técnicos, te piden cinco minutos por posición, es difícil. He estado en rodajes que han durado desde 7 hasta 14 horas; terminas agotada porque se va mucho tiempo en las fotos para promocionar la película, y luego la escena como tal. Es pesadísimo.

Es la actriz colombiana más exitosa en la industria porno, ¿a qué atribuye su éxito?

Bueno, muchas gracias, no sé. No me considero la más de las más. Lo que pasa es que me destaco en el hardcore. Me gustan las escenas fuertes. Las gozo y eso se refleja en la pantalla. Los productores saben que cuando está Franceska Jaimes la escena no tiene pierde. Hay chicas que llegan perfectamente maquilladas y se van tal cual, como si nada. Yo soy lo opuesto, termino sudando, me jalan del pelo, me cogen fuerte, esa entrega y ese realismo lo aprecia el espectador. Me he convertido en una profesional del sexo anal, que es lo que más demanda tiene hoy y todas mis escenas tienen éxito asegurado.

¿Trabaja principalmente en España?

En Europa, especialmente Budapest, Londres y España.

¿Ve sus películas?, ¿qué piensa cuando se ve actuando?

Me encanta verme, me pone muy caliente, me gusta, porque recuerdo todo lo que hice, incluso los orgasmos que tuve en ese momento. A veces me río también de las tonterías que hago.

¿Cuál es su posición favorita?

Me gusta mucho arriba, la cowgirl, pero también disfruto del sexo oral, hacerlo y recibirlo.

¿Cuáles son sus escenas preferidas?

Me gustan mucho los tríos, especialmente cuando son con un hombre y una mujer. Me encantan las escenas que hice con el director Jules Jordan. Sacan lo mejor de mí, son escenas de las cuales me siento orgullosa.

Usted ha sido muy exitosa en los premios AVN, que son como los premios Óscar de la industria. Uno siempre se pregunta cuál es el criterio para adjudicar esos premios…

Hay para cada una de las categorías: oral, anal, trío, doble penetración, interracial. A mí me han nominado más de 15 veces y mis escenas han sido muy especiales, creo que es por la naturalidad. Los fans también votan. Mi fuerte es que lo gozo realmente y el espectador lo sabe.

¿Tiene preferencias por hombres o mujeres?

Me considero pansexual, me atraen las personas, hombres, mujeres, gays, lesbianas y transexuales. Y por supuesto mantener relaciones sentimentales con personas.

¿Cómo se cuidan de las enfermedades venéreas?

Ahora en Estados Unidos, en California, es obligatorio para rodar el uso del preservativo, pero a los aficionados del cine porno no les gusta y el porno con condón no vende. En Europa no es obligatorio, como medida de seguridad nos hacemos pruebas de sangre y orina cada 15 días para tener un control, se corre un riesgo, por supuesto.

¿Cuando acaba de rodar, cómo sigue la vida sexual en el día a día?, ¿no es algo así como llevar trabajo a la casa?

Cuando mantienes relaciones sexuales frecuentemente, quieres tener más. Cuando no es tan frecuente, no piensas tanto en sexo, estás más relajada. Pero, por lo general, yo paro muy poco.

¿Ha tenido algún seguidor obsesionado que la siga o la incomode con mensajes o algo por el estilo?

En mis redes sociales (@franceskaj) tengo muchos seguidores, pero casi siempre es muy agradable, porque siempre me hacen sentir muy bien, eso quiere decir que me admiran, que les gusta mi trabajo, y eso me encanta.

¿Por qué cree que la principal fantasía de un hombre es tener sexo con dos mujeres?

Es sentir que eres el centro de atención para dos personas, y entiendo plenamente esa fascinación.

Además de escenas, también ha hecho shows de sexo en vivo…

Me gusta el exhibicionismo, he hecho muchas locuras, he caminado desnuda por la calle de ciudades españolas, he mantenido relaciones sexuales en público y me han filmado al aire libre delante de mucha gente. También participé con Nacho en un world sex tour en Barcelona, donde tenía sexo delante de cientos de personas que iban a vernos como si fuera una obra de teatro.

Alguna vez hizo un show en vivo en Colombia con la actriz Esperanza Gómez…

Sí, estuve en Cali, y da la casualidad de que nos conocimos, nos vimos, pero realmente no hemos tenido la oportunidad de trabajar juntas en alguna escena. Me encantó como persona. Nos besamos, nos tocamos, sí hubo una atracción sexual.

¿Va con frecuencia a Colombia?

Ahora mi madre vive acá, mi hermana también, y no voy tanto por eso. El único que vive allí es mi hermano, no sé cuándo iré.

¿Sigue casada con Nacho?

Estamos separados, pero mantenemos una relación muy sana.

¿Han vuelto a trabajar juntos?

Sí, las últimas escenas que hice con él fueron en julio del año pasado.

Para un hombre cualquiera no debe ser fácil invitarla a salir. ¿Siente alguna prevención de parte de ellos cuando se le acercan?

Hay algunos que se ponen nerviosos, incluso hay actores que en las películas también se asustan mucho. Intento tranquilizarlos, pero, no sé, dicen que les impongo mucho, tal vez es la imagen que tienen de mí, de mi carácter, soy una persona fuerte. Pero algunos, cuando me conocen, se relajan....

¿La invitan a salir personas ajenas al porno?

Sí, claro. No siempre me relaciono con gente del porno, mi círculo social no son actores o actrices, soy muy familiar, y salgo con otros hombres también.

¿Actualmente sale con alguien?

Por ahora ando sola, y estoy muy bien así.

Sabemos que está pensando en abrirle otro frente a su profesión: la de terapeuta sexual para parejas, ¿cómo es eso?

Me estoy preparando para ayudar en las relaciones sexuales de las personas, quiero compartir mis experiencias y dar puntos de apoyo. Muchas personas o parejas a veces tienen bloqueos, cosas que no funcionan, y quiero trabajar para ayudarles, quiero difundirlo por mis redes sociales.

¿Serán consultas online o presenciales? No debe ser fácil para un marido conectarse con su esposa cuando está Franceska Jaimes enfrente…

Simplemente quiero quitar todos esos bloqueos y que podamos disfrutar de la sexualidad sin tabúes. Es un proyecto personal en el que actualmente estoy trabajando, escribiendo, desarrollando para que sea online. Todo empezó como un juego, ayudando a amigos, gente conocida, y se ha desarrollado de tal manera que quiero compartir con mis seguidores. Es un punto muy positivo y me encuentro a gusto haciéndolo.

¿Cuánto va a costar una consulta por Skype, por ejemplo?

En eso estoy trabajando, cuando sepa les cuento.

¿Le gustaría hacer cine convencional o televisión?

Sí, he hecho algunos cortos, me he sentido muy cómoda, pero si se me presenta una oportunidad, lo haría.

Tiene un cuerpo espectacular, ¿cómo se cuida?

Tengo una rutina diaria de entrenamiento crossfit, me gusta sudar. Pero ya no tanto por el cuerpo, después de tantos años haciendo deporte, mi cuerpo lo necesita para relajarse y para sentirme bien por dentro y por fuera.

¿Hay algo que le falte hacer? ¿Le quedan fantasías sexuales?

Lo que digo es que las fantasías sexuales siempre están presentes en la cabeza de cada persona, en mi caso es así. Si no tuviera fantasías, estaría muerta. Siempre tenemos nuevos retos, nuevas metas. Siempre que veo una actriz nueva digo “me interesaría rodar contigo”, y ya me imagino la escena y la mente vuela.

Para terminar, ¿sigue disfrutando los rodajes igual que al comienzo o a veces se cansa del porno?

A mí la pornografía siempre me ha gustado, y es algo que disfruto y me siento muy cómoda haciéndolo. Cuando lo disfrutas es porque estás haciendo lo correcto. Y mientras me siga gustando, todavía me queda mucho tiempo por delante. FOTOGRAFÍA: ANTON & MARIAM

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