Durante la gala de los premios FIFA The Best, que se llevó a cabo hace unos días, todos los flashes de las cámaras y todas las miradas se las robaban Messi, Neymar, Cristiano Ronaldo y compañía. Sentados en primera fila, eran los protagonistas principales de una noche que, como siempre, los veía ser premiados con el reconocimiento a los mejores tres futbolistas del año. Unas filas atrás, sin ninguna cámara enfocándolo y con muchas personas sin ni siquiera saber quién era, estaba sentado Francis Koné, un delantero de 26 años que juega para un modesto club del fútbol checo y que, unos meses atrás, le había salvado a la vida a un rival. (El futbolista campeón del mundo que busca equipo por LinkedIn)

Los hechos se remontan a febrero de este año mientras, por un partido de la liga checa, jugaban en Praga el Zbrojovka Brno, equipo de Koné, contra el Bohemians 1905, equipo local en ese partido. Corrían 25 minutos de juego y el togolés corría hacia al área rival buscando el gol pero Martin Berkovec,  el arquero rival, salió rápido y despejó el balón. Sin embargo, el portero tuvo en ese instante un durísimo choque con uno de sus defensores. Ambos habían sufrido duros golpes pero el portero se llevó la peor parte y Koné fue el primero en darse cuenta.

Rápidamente el delantero asistió al portero que, en ese instante estaba desmayado. Con un impresionante instinto de supervivencia evitó que Berkovec se tragara la lengua, algo que puede provocar la  muerte por ahogamiento. También apretó el pecho del rival con su pierna derecha para evitar una convulsión, mientras, desesperadamente, los otros jugadores pedían asistencia médica. Segundos después, el portero recuperó el conocimiento y fue llevado a un hospital.  Koné, sin ganas de ser reconocido, siguió jugando. Lo que pocos saben es que esa no era la primera vez que Koné hacía esa maniobra.

Koné nació en Costa de Marfil pero su mamá es de Togo y, por eso, juega para esa selección. Como muchos niños africanos, creció con un sueño: ser futbolista. Su ídolo es  el marfileño Didier Drogba, uno de los jugadores de ese continente más emblemáticos y pasó una durísima infancia pescando cangrejos y lavando carros para poder comprarse apenas unos guayos. Como africano también ha sufrido de constantes ataques racistas a lo largo de su carrera. El primero de ellos en Tailandia el primer país donde jugó profesionalmente.

Justamente en ese país salvó la primera vida: cuenta que fue en un entrenamiento cuando un compañero se pegó con una pesa en el gimnasio y perdió el conocimiento. Koné, pese a no tener mucha experiencia médica, actuó de forma rápida y evitó que el jugador se ahogara. Las siguientes dos ocasiones fueron en partidos en África y sucedieron en pleno juego en lugares donde las condiciones médicas a veces no son las mejores. Las lecciones heroicas del delantero, sin duda, salvaron la vida de sus compañeros.

Este año lo volvió a hacer y, por ser una liga más importante y tener transmisión en vivo de televisión, Koné saltó a la fama. Él, sin embargo, es tímido y le resta importancia a esta atención mediática. Solo se alegra de haber ayudado.

Por su heroica labor, Koné recibió el premio FIFA al juego limpio, que busca resaltar las acciones más solidarias del fútbol. Por si no lo recuerda este premio, el año pasado, se lo dieron al club colombiano Atlético Nacional por su inmensa labor de apoyo y el tremendo gesto de humildad de solicitar a la Conmebol que le diera el título de campeón de la Copa Sudamericana a Chapecoense de Brasil. (El bar en honor al Chapecoense en Medellín)

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