Tengo 54 años y hace cuatro hice un gol mientras trabajaba como recogebolas. Ocurrió en el partido del Santacruzense (de segunda división) contra el Atlético Sorocaba (de tercera división) por la Copa Federación Paulista. Todo fue el resultado de una broma. La jugada empezó con una falta en la mitad del campo y la pelota salió rodando hacia la portería del Atlético. Con esa misma pelota metí el gol. No lo hice de forma intencional, simplemente quería bromear un poco con el portero mientras se cobraba la falta. Por eso metí el balón al campo y apenas lo empujé con mi pie hacia el fondo del arco. El juez de línea no se dio cuenta de lo que hice y cuando se volteó, vio el balón adentro y señaló el gol. Le hizo señas a la juez principal y ella dijo que sí había sido gol y lo pitó. El partido estaba 1-0 ganando Atlético, y el gol que metí empató el juego. Hubo una confusión de unos minutos, protestas de los perjudicados, pero todo volvió a la normalidad porque aún quedaban por jugarse unos minutos del segundo tiempo.

El partido se acabó normalmente y nadie habló sobre lo que había pasado, porque la decisión ya estaba tomada. Solo después de unos días, las personas cercanas a mí empezaron a comentar. El presidente del Atlético me llamó y me dijo que quería anular el juego, que lo ayudara con mi testimonio, pero yo le dije que no quería meterme en eso. Finalmente no pudo hacer nada. La prensa me llamó varias veces, sobre todo el canal Globo. Gracias a eso, me querían utilizar para presionar a la árbitra para que anulara el partido, para que contara lo que había pasado, que había sido yo el que metió el gol. Pero a ella ya la habían suspendido y el partido quedó como estaba.

Ahora me dedico a trabajar en el servicio general de una guardería. La limpio y estoy pendiente. Ya no soy recogebolas, pero lo hice durante 30 años, desde que se inició el Club Santacruzense. Eso sí, nunca me pagaron. Yo lo hacía porque quería estar en los partidos. Era más una participación voluntaria. Todos mis amigos y mi familia me apoyaron siempre porque saben que lo que pasó fue un momento y no más. Una broma que nunca me imaginé que fuera a convertirse en un escándalo nacional y hasta mundial. A veces pasan el video en los noticieros y en programas de bromas, y a mí me parece divertido, igual que a mis amigos. Ellos concluyen lo mismo que yo: soy el recogebolas más famoso del mundo.


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