Episodio I

Eliécer vuela por los aires, envuelto en tierra y matas trozadas. No puede oír los gritos de sus compañeros; apenas un pito intenso. Lo cargan como pueden, animándolo, pidiéndole que no ceda a la tentación de morirse. Eliécer tiene 27 años, una madre humilde que lo educó vendiendo fritos en Barranquilla y un hermano de 30 años, también soldado. Lo que no tiene es una pierna. Mientras asimila que de la rodilla para abajo ya no hay más Eliécer, se entera de que las Farc y el gobierno anuncian un acuerdo para desminar el país. Ha leído el titular de El Tiempo del martes 10 de marzo: “Infante supo que perdía su pierna el día del acuerdo sobre minas”.

Episodio II

Un policía atiende la llamada de auxilio de una comunidad rural. Llega al sitio de la supuesta emergencia, en moto, con su compañero. Los asesinan en un minuto, tiro de gracia incluido. Es una trampa de la guerrilla. Las fotos de ambos policías, en un charco de sangre, comienzan a rotar en redes sociales, donde se presentan con crudeza bajo el argumento de que “no hay que tapar el sol con un dedo”. La gente tiene derecho a saber, dicen los tuiteros, muchos de ellos políticos en ejercicio. Las humildes familias de los policías no entienden por qué su tragedia termina siendo argumento de debate político. Trinan y retrinan, y “letrinan” las fotos.

Episodio III

Llueve a cántaros en todo el país, con algunos episodios de granizo que la gente, con mezcla de inocencia e ignorancia, llama “nieve”. Muchos de los funcionarios que responden las preguntas de los periodistas en radio hablan de techos que “colacsan”. Todos los días, a todas horas, “colacsan” y “colacsan” techos en las emisoras, mientras, sin que nadie parezca notarlo, el que “colacsa” es el idioma.

Episodio IV

En diligencia judicial acepta que, ayudado por un compinche, asesinó a cuatro niños. Dice que lo contrató una señora para amedrentar al padre. Le ponen 500.000 pesos en la mano. No encuentra al padre y la emprende contra los muchachos para no perder el pago. El compinche le dice que no los mate en la cama, que los ponga en el suelo boca abajo, uno cerca del otro. Hecho. Se llama Cristopher Chávez, pero hubiera bastado el alias que usa para entender mejor todo: “Desalmado”. Meses después, en cuerpo y alma se esfuma de su celda. Lo recapturan. Vuelve a la resocialización carcelaria. Entran risas.

Episodio V

Después de años de inactividad y esfuerzos más bien débiles, Ecopetrol anuncia que puede contarle al país una gran noticia: el pozo en que comparte intereses con brasileños y españoles es el mayor hallazgo de hidrocarburos de América Latina. Albricias. Titulares. Abrazos. Epítetos. Felicitaciones. Todo justo cuando el petróleo tiene su precio más bajo en el mercado.

Episodio VI

Gustavo Petro está seguro de que ocupará la presidencia. Su convicción se basa en una premisa que suele ser muy efectiva en Colombia: tiene pocos resultados que mostrar.

Episodio VII

Son una de las muchas parejas de adultos mayores que viven en el barrio Ocho de Junio, en el Carmen de Bolívar. Un detalle: el caballero se gana la vida embarazando a una mujer con problemas mentales y su esposa es la partera. Venden los niños apenas nacen. Despachan bebés a familias de Barranquilla, Cartagena y hasta de Estados Unidos. Cuando los matrimonios interesados no tienen efectivo, ellos reciben electrodomésticos. Catorce años han manejado esta boyante microempresa… ¿familiar?

@GUSGOMEZ1701

 

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