A Colombia llegué al Bucaramanga en 1984, procedente de River Plate de Argentina. Mi balance en el fútbol colombiano fue muy positivo: jugué más de 600 partidos casi todos continuos, convertí 135 goles y en el 86 fui el Botín de Oro del torneo. Curiosamente mucha gente me recuerda por un gol que no hice, que no entró pero que el árbitro Manuel Castro y sus asistentes dieron como válido.

Los hechos sucedieron a mediados de 1989. En Independiente Santa Fe, donde también jugué, teníamos un buen equipo, la formación era con Eduardo Niño, Wilmer Cabrera, Jorge Raúl Balbis, Manuel Rincón, ‘Palmero‘ Morales, Freddy Rincón, Germán Morales, Acisclo Córdoba, ‘Pollo‘ Díaz, ‘Tren‘ Valencia, que debutó ese año, y yo. El equipo lo dirigía Diego Edison Umaña.

Acabábamos de regresar de Miami donde ganamos la Copa Marlboro, yo llevaba 12 goles en el campeonato y estaba jugando bien. Ese día jugábamos en el estadio El Campín frente al Deportivo Pereira y era un juego importante ya que una victoria nos permitía ubicarnos mejor en la tabla de posiciones con miras al octogonal final.

El ambiente en el estadio era bueno y había una buena asistencia. Reconozco que Santa Fe no estaba jugando bien en ese momento del partido pero llegó ese gol "raro" que le cambió la cara al encuentro.

La jugada la inició Wilmer Cabrera, quien metió un pase en profundidad. Yo piqué para buscarla dentro del área grande, choqué con un defensor pero alcancé a puntearla ante el achique del arquero y no vi más. Me quedé tendido en el piso y no pensé más en la jugada. Yo pensé que la pelota había llegado al arco pero que se había quedado en la raya y estaban alegando por eso. Cuando lo vi en televisión la verdad era una cosa de locos, el balón nunca entró, es más, quedó muy afuera del arco e incluso un jugador del Pereira siguió jugando y los demás también, como si nada hubiera pasado. Recuerdo que me abrazó Wilmer Cabrera y Freddy Rincón mientras los jugadores matecañas se fueron encima del juez y le gritaban que no había sido gol, que estaba loco por validar algo así.

Yo no entendía nada. La hinchada de Santa Fe, en un acto de honestidad bárbara e increíble, empezó a gritar que no había sido gol pues la pelota ni siquiera estuvo cerca de la línea de gol. Sin duda merecía ganar el fair play de la mejor hinchada del país.

Lo más curioso es que nosotros en el camerino seguíamos dudando porque todo era demasiado extraño. Unos compañeros decían que sí fue gol; otros que los defensores del Pereira habían sacado de la raya el balón y todo era confusión. Yo preferí verlo con calma en televisión.

Era una cosa increíble. No podía creer que un juez valiera una jugada tan clara. Veinte años después sigo viendo ese video, lo comento con mi familia, mis amigos, y no sabemos qué le pasó a ese juez en ese momento. Lo cierto es que Manuel Castro no volvió a pitar nunca más y supe que le tocó irse de su barrio por ese gol. Hice 135 goles en Colombia y me recuerdan como un gran goleador, la verdad ese gol no me hace falta, al fin y al cabo nunca entró.

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