Como productora de televisión he tenido la suerte de viajar por toda Latinoamérica y conocer muchas culturas, pero nada se compara a uno de mis últimos proyectos. Un día recibí una llamada para producir una serie de Naked Wild On para E! Entertainment Televisión en varios países de Latinoamérica y el Caribe. Sería un viaje de dos meses finalizando en Jamaica, en el hotel Hedonism II. Inmediatamente pregunté si era un hotel nudista, y sí. Nos tocaba cubrir un "No Bikini Contest". Me preocupé y pregunté si debíamos estar todos desnudos. Para mi tranquilidad no estaba dentro del contrato quitarme la ropa.

Mientras entrábamos al hotel, todos íbamos callados pensando que al llegar nos encontraríamos con un mundo de fantasía sexual y nudista al mejor estilo del fotógrafo LaChapelle, pero nos equivocamos. Nos atendieron cordialmente en un lobby semidescubierto, verde, con un gran mural al fondo que representaba un paraíso lleno de animales salvajes, flores, frutas exóticas y amantes desnudos. No había vuelta atrás, estábamos muy cerca de que nuestras expectativas se revelaran.

El Hedonism II es un edificio de cuatro pisos con amplios jardines alrededor. Las habitaciones son tipo tres estrellas, con un gran espejo en el techo y otro al frente. No era un cuarto para descansar precisamente, pues inspiraba bajos instintos, aunque con demasiados estampados de flores para mi gusto y un baño bastante austero.

Extrañé el minibar y la conexión a internet en mi habitación, así que tuve que conectarme en la sala de internet que solo tenía dos computadores.

Cuando llegué a la piscina para el concurso, todos estaban desnudos, menos nosotros, los raros del hotel. Estar rodeada por primera vez en mi vida de casi 100 personas desnudas era algo particularmente curioso, más aún cuando el promedio de edad era de 55 años. Todos parecían ex playmates y amigos de Hugh Hefner. Mujeres mayores, con grandes prótesis, tatuajes y piercings. Los hombres gordos, motociclistas y viejos. Una amiga y yo quedamos impresionadas con un asiático porque su miembro era realmente minúsculo, tanto que la vellosidad lisa de su entrepierna era más larga.

Vi una escena que se repetiría varias veces: sexo al aire libre y en horario infantil. En frente de la playa, una pareja tenía sexo a las 4:00 p.m. y a los demás les parecía hermoso. Cuando fuimos a cenar, el código de vestimenta era "Lolitas". Fueron apareciendo las mujeres mayores de 40 años vestidas de colegialas sexies. Todo era como la cena del sombrerero de Alicia en el País de las Maravillas.

En la noche, vimos que los huéspedes dejaban la puerta abierta de la habitación y ponían invitaciones para que entrara quien quisiera sin previa aprobación. Todo muy mente abierta. Fuimos a la piscina y nos sentamos discretamente, cuando vimos cómo el sexo se desarrollaba naturalmente entre todos los que allí estaban. Dos hombres, sentados en la orilla de la piscina, gozaban mientras una mujer les hacía la felatio a ambos alternadamente. Creo que agradecían el hecho de que estuviésemos allí porque el exhibicionismo es el deporte más practicado en el hotel.

El Hedonism no es mi estilo, pero no lo puedo asegurar de mis compañeros, aunque lo que pasa en el Hedonism se queda en el Hedonism, si no pruébenlo ustedes mismos.

Hotel Hedonism II
Habitación: US$165.
Rarezas: si usted no quiere pasar la noche, puede igual entrar al hotel pagando un pase que en promedio está en US$75. Además, el hotel es todo incluido, desde todas las comidas hasta las propinas de los meseros. Las habitaciones no cuentan con casi nada, salvo una cama doble y dos espejos, uno en el techo y otro en la pared. La idea es explotar el hedonismo al máximo, primero usted, segundo usted y tercero usted.
Habitaciones: 280 y 12 suites.
Huéspedes ilustres: Pirry.


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