El rival debe morir. Da igual si tiene 9 ó 54 años. Si usted necesita creer que se metieron con su mamá, hágalo, pero asegúrese de estar furioso. Si está muy tranquilo digale a algún amigo que le pegue una cachetada.

Cuando empiece la pelea no permita que el otro pase la “línea de fuego” (la distancia del brazo de uno estirado hacia adelante)

El que pega primero pega dos veces. Un primer puño, batazo o cabezazo bien puestos son la mejor manera de demostrar que uno no está jugando. Un buen ‘maze’ (gas lacrimógeno), bate o botella son armas que deben ser usadas. Mejor por usted que por su rival.
No siempre busque la cara, hay otras partes del cuerpo donde los golpes pueden ser mortales: una patada en los testículos o la rodilla, al igual que un buen golpe en las costillas, determinan el resultado del encuentro.

Cuando caiga al piso cúbrase la cara y arrástrese hacia atrás de manera que pueda volverse a parar. La “bicicleta” (mandar una patada buscando capar al rival) siempre es una opción.
Las mañas no solo son bienvenidas sino que son imprescindibles. Meter los dedos en la boca y en los ojos, la camiseta en la cabeza del contrincante para que pierda visibilidad y agarrar del pelo para golpearlo con algo, son todas técnicas aceptadas. Usted no pelea para quedar bien; lo hace para que el otro quede mal.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.