En mayo de este año tuve que ir al Amazonas para el rodaje de un programa de televisión de la productora en que trabajo. Como no nos servía estar en Manaos sino bien adentro de la selva, averigüé por internet y nos hospedamos en el Ariau Amazon Towers. Para llegar hasta allá cogí un microbús en el aeropuerto de Manaos que me llevó hasta el puerto, y de ahí una lancha durante una hora y media.

El hotel es una estructura de unos seis kilómetros de pasarelas, construido prácticamente en madera. Estas se extienden por el margen del río Amazonas y se adentran en la selva, otorgando una posibilidad única de caminar entre la flora y la fauna propias de la jungla. Todas las estructuras están soportadas por cimentos de madera que la mantienen a una altura considerable, pues se contempla la posibilidad de que el agua suba mucho. En la época en que fui, el río se encontraba en su punto más alto en 50 años, por lo que el agua llegaba justo por debajo de las pasarelas y complejos habitacionales. Las habitaciones más caras son pequeñas cabañas construidas sobre los árboles, y en algunos casos cuentan con pequeñas piscinas privadas, jacuzzi, frigobar y otros detalles de valor. No se puede considerar un cinco estrellas, pero es un resort de lujo. El transporte de lado a lado del hotel se hace en carritos de golf.

El amanecer es uno de los momentos más especiales. La ausencia de sonidos a los que estamos habituados, automóviles, buses, aviones y demás, es en sí mismo un atractivo.

Pero también es especial el detalle que durante la mañana se acerca al hotel una cantidad enorme de monos ardilla, pequeños monitos simpatiquísimos, que intentan robar cualquier cosa que uno esté comiendo. También se oyen los enormes monos aulladores, cuyo grito parece el correr del viento y es bastante escalofriante. Una de las mañanas, mientras estaba conectado a internet en el bar del hotel, que es abierto, sin paredes y se encuentra en medio del río, vi saltar a mi lado un delfín. Sinceramente, la fauna del lugar está presente en todo momento. En la habitación, por ejemplo, apareció una cucaracha del tamaño de mi zapato e, incluso, vi una araña apenas más pequeña que mi mano.

Otra de las mañanas, también en el bar, tenía a mi lado un café recién servido. Los monos ardilla suelen enloquecerse por el azúcar, motivo por el cual en el hotel recomiendan no dejar los sobres a la vista, porque los monitos intentan robarlos. Yo estaba trabajando en mi computadora, cuando del techo se soltó un monito que cayó sobre ella, y me dio un susto enorme. Me caí hacia atrás, y cuando el mono vio que no estaba al lado para espantarlo, se robó mi taza de café. Fue divertido verlo saltar casi sin volcarlo, y tomar de la taza como si fuera una persona.

Hay muchas actividades. Desde pesca de pirañas hasta un ritual iniciático con una tribu amazónica. Para quien quiere salir de la ciudad, esta es una de las mejores opciones.

Ariau Amazon Towers

Precio: US$1200 con las tres comidas
Rarezas: Tiene dos helipuertos. Los restaurantes y bares del hotel son al aire libre. Las habitaciones más lujosas tienen piscina privada. Entre los planes que ofrece, hay la posibilidad de pescar pirañas y hacer observación nocturna de los cocodrilos.
Habitaciones: 260.
Huéspedes ilustres: Hugo Chávez, Isabel Allende, Bill Clinton, Bill Gates, la familia real española, Jennifer López, Neil Armstrong.
Comida: pescados típicos del Amazonas y cocina internacional.

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