'Aldea pintoresca'... es la manera de hablar de la gente que se cree con derecho a convertirse en mito por mano propia, tratando a la fuerza de sazonar con romanticismo barato un pasado común y silvestre. Típico de Yanni, que es la versión 'superación personal' de los músicos contemporáneos. Basta verlo enfundado en sus pintas 'casuales' estilo José Luis Rodríguez 'El Puma', con su bien cuidado pelo (el diría 'cabello') al viento (del mediterráneo griego) y su bigote de figurín, para reafirmarnos en lo nuestro: este tipo es un lobazo. Un lobazo griego, para desgracia del amable pueblo griego y para mala fortuna también de los lobos, que no tienen la culpa de que Yanni |mancille su honra animal.
Lo que hace Yanni no tiene nombre. La verdad es que ni él tiene nombre: si por lo menos se llamara Gianni o, de frente, Jenny, para uno saber a qué atenerse. No hay cómo nombrar su música: ¿contemporánea?, ¿nueva era?, ¿electrónica. o elaborado musak para lobby de hotel. Hasta Rolling Stone, esa 'biblia' editorial de la música, cayó en la trampa y lo puso en la lista de los 50 rockeros más ricos del 2004. Ya es mucho con que nos vendan la idea de que Celine Dion y Eros Ramazotti son rockeros, para que ahora tengamos que poner los discos de Yanni junto a los de David Bowie o Jim Morrison.
Deberíamos separar al Yanni ser humano del Yanni músico, pero no es posible. Es más, si no fuera por las ligerezas que graba, le perdonaríamos que aullara con sus poses de galán. El mundo está lleno de personajes como él, y no hay por qué gastarles tanta tinta. Pero Yanni merece toda la atención del caso: escudado en el lugar común que es la nueva era como movimiento musical, se ha encargado de acorralarnos con un trabajo que puede ser todo lo elaborado que se quiera, pero que está muy lejos de responder a una estética transparente. Los discos de Yanni, si se los oye con la atención debida, tienen un sonido muy cercano al de las cajas registradoras. Y no es que esté mal producir plata con la música: el
pecado es producir música únicamente para producir plata.
Por eso Yanni es el tipo de
persona que podría presentarse con los tres tenores y Maná en el Maracaná, o en Módena como respaldo del pavoroso Pavarotti, o en algún escenario de guerra por pedido de una ONG finlandesa, o, ¿por qué no?, en la próxima Caminata de la Solidaridad por Colombia. Un tipo que bautiza sus discos con nombres tan cohelísticos como Optimystique, Puerto misterioso o Llave a la imaginación tiene todo el derecho de desfilar por la Séptima, junto a Linlcolnl Palolmelquelnl y Naren Darya-yanni.
Entre a su página oficial en Internet. Atrévase. Pero antes vacúnese contra la rabia, porque comenzará a botar espuma por la boca cuando lea por todas partes la frase que define la 'filosofía' de Yanni: "Un mundo, un solo pueblo". Su 'doctrina' se ofrece a los navegantes en inglés, español, alemán y griego, para que todos entiendan que él va 'más allá de la música'. Ojalá Yanni entendiera que tocar en el Taj Mahal, la Ciudad Prohibida y el Partenón no es un logro, sino el fracaso de las autoridades en la tarea de defender el patrimonio de la humanidad.
Ahí está Yanni, con su pose de maniquí de Paguemenos tesalonicense, rebosante de virilidad. Pero dudo que sea un hombre: le permitió a sus publicistas (como les llaman a los jefes de prensa en Miami. en Mayanni) que promocionaran su autobiografía anunciando que incluiría jugosa información sobre los 9 años que fue novio de la actriz Linda Evans. ¡Que caballerazo, qué gran señor!
No por coincidencia el cielo lo castigó con ese parecido físico y musical a Raúl Di Blassio. Apuesto mi sueldo de este mes a que Yanni temblaría de la emoción si este o aquel periodista criollo lo llamara "ciudadano del mundo" o "griego universal". Si por el desenteje dijeron que el simpático César Mora era el Phil Collins colombiano y que Manolo Cardona está llamado a ser el Mel Gibson nacional, ¡qué no dirían de Yanni! Podrán lanzarle los piropos vacuos cara a cara: el año entrante, recuerden, Yanni estará en la Caminata de la Solidaridad por Colombia. Pobre doña Nydia. Pobrecitos nosotros, y Linlcolnl y Naren. Y pobrecita la Yannis Paola que le ofrezcan de chaperona.

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