Cuando me fui de Colombia, mi nombre todaví­a sonaba como el de una de las cinco modelos más importantes del paí­s. Por eso muchos se extrañan de haberme perdido la pista desde hace diez años, cuando decidí ir en busca de nuevas oportunidades para expandir mi carrera como modelo y actriz. Inicialmente me fui a vivir a Miami y luego a Los Ángeles, donde actualmente resido. La razón es una sola: no me gusta repetirme ni sentarme en los laureles. Siempre quise hacer cosas nuevas en nuevos lugares. Escogí Estados Unidos porque, a pesar de ser muy colombiana, mis padres están aquí­, y yo nací­ en Hartford, Connecticut.

Justo al salir del paí­s, en 1997, realicé trabajos significativos. Primero fueron las fotos para Playboy. El dato de que estaban haciendo un casting para la revista me lo dio mi mamá, que tiene una concepción muy seria y natural sobre el desnudo. Luego llegó el calendario con fotos de Gustavo Nieto Roa en diferentes lugares del mundo como Brasil, Perú, India y Egipto, que también dio mucho de qué hablar por su concepto artí­stico. Mi intención nunca fue la de escandalizar: yo tengo una idea sublime del cuerpo humano en todas sus formas y expresiones. El desnudo fí­sico es una manera de entrar en contacto con el universo entero.

Una vez en Estados Unidos, me empecé a abrir camino. Primero trabajé en el popular espacio Sábados gigantes y en otro programa de Univisión llamado Control. Luego, me trasladé a Los Ángeles buscando abrir camino en el mercado americano. Hace unos años me vinculé a William Morris, una de las agencias más prestigiosas del mundo, algo muy difí­cil aquí­ pues hay que contar con la referencia de alguien que esté adentro. Gracias a eso y al esfuerzo, he hecho algunos papeles en las franquicias de Miami, Nueva York y Las Vegas de la serie CSI, he actuado en comerciales, conduzco un programa noticioso en el canal local 62 y hace poco entré a trabajar en uno de los programas más exitosos en la televisión americana, Deal or No Deal, versión original del que en Colombia se llamó ¿Hay trato?

Mi minuto 16 lo paso en esas. Vivo con mi hija, Valentina, y tengo una hermosa relación con Camilo Concha, un empresario colombiano. Soy una persona espiritual y en la actualidad tengo afinidad con la corriente filosófica de la Kabalah. Me encanta ir de vacaciones a Colombia y disfrutar de la comida, la música y la alegrí­a de la gente. Creo que la distancia fue saludable y estoy feliz, pues las puertas se me han ido abriendo poco a poco en un mercado que es muy difícil.

En Colombia hice todo lo que tenía que hacer. Solo me falta aparecer en SoHo.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.