Hace poco más de un año, en junio de 2007, yo pesaba 250 kg y era considerada la mujer más gorda de Colombia. Esto se debía a mis enfermedades: sufría de retención de líquidos, de la tiroides y de diabetes. Por esas razones no me podía valer por mí misma: permanecía 23 de las 24 horas del día en la cama o sentada en una silla, no podía caminar sola y no podía bañarme ni vestirme sin la ayuda de mis hijos. Entonces fui contactada por la revista SoHo para que el escritor Julio Paredes escribiera un artículo sobre cómo era mi vida. Después de publicada la crónica, puedo decir que mi vida cambió en un 80%. Gracias a que mi caso se dio a conocer en una revista tan leída, otros medios como la revista En forma, el diario El Tiempo y la emisora Candela también me entrevistaron. Me volví visible, cuando antes era anónima. No podía creer que hubiera salido en una revista donde salen modelos y gente importante. En todo caso no sé qué tanto haya servido esta exposición mediática, pero lo que no había podido lograr hasta ese entonces sucedió de repente. Mediante una tutela instaurada a mi seguro médico, Famisanar, por fin logré que cubrieran una operación por la que había luchado tanto. Fue así como en la clínica Shaio, el doctor Luna y el doctor Guevara me hicieron una manga, que es un proceso parecido al del bypass gástrico. Poco a poco, después de la operación, fui perdiendo peso y recuperando mi autoestima. Y lo más importante, mi calidad de vida mejoró. Ya no necesitaba de la insulina para tratar la diabetes, ya me cansaba menos al hablar y, por consiguiente, cada vez usaba menos los 18 cilindros de oxígeno que necesitaba al mes. Recuperé mi vanidad porque sentía que ya podía volver a maquillarme y peinarme como en mi juventud. Y lo más importante, recobré mi independencia: ya no necesito a mis hijos para caminar, bañarme o vestirme porque ahora, nueve meses después de la intervención, tengo 74 kg menos, es decir, peso 176 kg. Como no todo es perfecto, sin previo aviso Famisanar me cambió las balas de oxígeno por un condensador automático que subió ostensiblemente el consumo de energía en mi casa y decidieron no seguir cubriendo las vitaminas que necesito. Ahora, mientras espero una segunda cirugía —la del bypass, que me permitirá seguir adelgazando—, me siento muy feliz; si no hubiera sido por SoHo, no habría llegado a donde estoy.
 
Vea la crónica de la mujer más gorda en la edición 86

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.