El pelotón se acerca a la meta. Nairo Quintana está en el medio. Viste de color rosa de pies a cabeza. Es el líder del Giro de Italia 2014. “El cuerpo no va, las piernas no funcionan”, dijo Nairo cinco días atrás. Durante esa semana no hizo un solo gesto, no daba explicaciones de su fiebre, ni de la tos. Mucho menos se refería a la infección en la garganta de la que tanto se hablaba. Pero ese día era diferente. Aquel domingo primero de junio, el ciclista, de 1,67 de estatura, sonreía. Sabía que estaba haciendo historia: sería el primer latinoamericano en ganar la gran vuelta italiana en 105 años. (Nairo secreto: 10 cosas que nadie sabía)

Falta solo uno de los 3600 kilómetros de carrera. Después de haber pedaleado a temperaturas bajo cero, los ciclistas embisten entre las calles de Trieste, una colorida ciudad del norte de Italia. Al otro lado del mundo, los colombianos solo escuchan a un argentino que grita con la voz entrecortada: “Mezgec acelera y se lo queda, ganador de la última etapa del Giro. Pero ahí está, a ver, a ver. ¡Mostralo, director!. A quién le importa que ganó Mezgec, quiero ver a Nairo. ¡Somos campeones del Giro de Italia!. Ahí está, Grande Nairo, genio Nairo”. Era el periodista Mario Sábato, quien alentaba a Quintana. 

Ese día no solo cambió la vida de Nairo Quintana. Su victoria también había sido la oportunidad para que Sabato pasara del anonimato a la fama. Sin pensarlo, las palabras del narrador habían alborotado a miles de personas. Mientras Nairo levantaba el trofeo, Sabato recibía mensajes de todo el mundo en sus redes sociales. Le escribió desde su ídolo Carlos Vives hasta el presidente Juan Manuel Santos. En twitter pasó de tener mil a 35 mil seguidores. Incluso le ofrecieron nacionalizarse colombiano. Parecía que la estrella había sido él.

Desde entonces, Mario es uno de los narradores de ciclismo más reconocidos. Su carrera comenzó como editor de una pequeña agencia de noticias argentina y ahora es uno de los principales comentaristas de ESPN. Sus frases: “como una moto”, “me vas a matar” o “baila que baila”, se convirtieron en insignia del ciclismo latinoamericano. Así como los apodos: ‘NairoMan’, ‘Rigonator’ y el ‘Misíl’ Gaviria. (Rigoberto Urán, bicicleta al hombro)

Puede pasar hasta tres horas tomándose fotos con los fanáticos del deporte, la gente lo persigue como si fuera una celebridad de Hollywood. Ahora es tan cercano a los ciclistas que Peter Sagan lo invitó a una fiesta privada para celebrar un triunfo, comparte sus vacaciones con Rigoberto Urán y Carlos Vives le abre el camerino como solo lo hace con los más cercanos. Y, pese a que Nairo le cambió la vida, la relación que llevan es más distante.

Mario ha viajado por 36 países. Estuvo en Dubai y allí vio ganar al colombiano Esteban Cháves el Tour de Abu Dhabi. Y aunque la vuelta a España es una de las competencias más importantes, aún no conoce el país Ibérico y no lo emociona la idea de subirse a un avión por más de diez horas. También visitó Israel, donde pudo sentarse a mirar el atardecer en el Monte de los Olivos, Jerusalén, el mismo en el que, según dicen, Jesús se sentaba a orar. Claro que aún tiene unos viajes pendientes. Desde niño sueña con conocer Disney y planea ir cuanto antes con sus cuatro hijos y su esposa.

Nada lo desgasta más que cubrir las competencias en el lugar. Tener que estar en la partida, luego viajar hasta cuatro horas en carro para llegar a la meta antes que los ciclistas. Hacer las grabaciones de los hechos más importantes de la etapa, buscar hotel y, con suerte, dormir cuatro horas para madrugar al día siguiente y volver a empezar. Prefiere hacerlo desde Argentina, salir del trabajo y llegar a su casa para acostar a sus hijos y compartir con su esposa.

Mario nació entre las ruedas y heredó la pasión por el ciclismo de su familia materna. Se enamoró cuando vio por primera vez correr a su tío, el ciclista olímpico Carlos Reybaud. Sucedió en una competencia de deportistas retirados en el circuito de Bellavista, Buenos Aires. Ese día, una maraña de hombres en bicicleta se acercaban a la meta, su mamá le advirtió que su tío Carlos iba a ganar el sprint. Marío lo vio levantar los brazos y su corazón se sincronizó con la velocidad de la pista.

Intentó seguir los pasos de su tío y su ciclista favorito, el español Chava Jiménez. Pero bastaron un par de intentos para darse cuenta que lo suyo no era estar sobre la bicicleta. Ir en pelotón le daba pavor y la vida le daría razones para justificar su miedo. Su primo sufrió varios accidentes que, por poco, le cuestan la vida. Debe ser por eso que prefiere jugar tenis y, desde hace poco tiempo, golf.

Pero no todo ha sido emocionante para Mario. En el 2000 se corría la segunda versión de la Vuelta a la Argentina. Sabato era uno de los pocos periodistas deportivos que conocía de ciclismo en el país gaucho. En el cubrimiento de la carrera había notado que la etapa había estado muy accidentada pero hasta el momento no era nada grave. “Accidente. Accidente, urgente. Se suspende la carrera”, escuchó Mario en los radios del equipo organizador. El ciclista español Saúl Morales, de 26 años, había muerto atropellado por un camión durante la carrera. Mario lo tuvo que ver y relatar.

Fue la última Vuelta a la Argentina que se disputó y pudo ser también la última vez que Sabato narraba. El accidente lo llevó a pensar en retirarse, no podía soportar tanto dolor. Pero fueron las palabras de su mamá las que lo hicieron seguir adelante “Mario, es doloroso, es difícil pero tienes que informar. Si no lo haces tú ¿quién lo va a hacer?”.

El más colombiano

En 2013, Mario viajó a Colombia por primera vez. Llegó para narrar la vuelta al país que iniciaba en Cajicá y desde entonces es un visitante recurrente. Cada vez que viaja a Medellín pasa por la casa de Rigoberto Urán, comen juntos chicharrón, uno de sus platos colombianos favoritos, y hasta han viajado de vacaciones a Bucaramanga. (Los colombianos que se lucen en el Giro de Italia)

A Mariana Pajón la conoce desde los 14 años, cuando él relataba pequeñas competencias. Quedó encantado con el talento de la colombiana y, según dice, la quiere como a una hermana. Por eso, una de las carreras que más lo ha hecho llorar fue la de los Olímpicos de 2016, cuando Mariana se llevó el oro y él celebró esa victoria como propia. Rompió todos los protocolos del canal y desde entonces se le conoce como: ‘El loco’.

Dice que puede apostar que conoce el país mejor que cualquiera. Habla con confianza de Salento, Arcabuco, Guaduas y, por supuesto, de Boyacá. Cuando fue a conocer la casa de Nairo no pudo evitar quedarse mirando el valle que rodea la casa del ciclista.

No oculta su emoción cuando recuerda la vez que estuvo Floridablanca, Santander. Entonces quiso bajarse de la tarima y la multitud se fue hacia él. Pasó más de tres horas tomándose foto. Quizá, por eso, le ofrecieron nacionalizarse colombiano y, aunque siempre que tiene oportunidad dice que ama a Colombia, también aclara que es argentino y está feliz con eso.

Desde joven Mario Sábato es fanático de Carlos Vives. Le encantaba cantar la canción de Carito. Pero nunca se imaginó que sería tan cercano al cantante y que sus hijos le dirían tío. “Todo empezó cuando Nairo ganó el Giro de 2014, que también fue el día en que me hice famoso, me escribió mucha gente. Cuando termina la vuelta mi hermano me dice”: 

  • ¿Viste quién te escribió?
  • Sí, el presidente de Colombia. -Respondió Mario sin mayor emoción-.
  • No, entonces no viste quién te escribió.
  • ¿Quién?
  • Carlos Vives
  • Qué me va a escribir Carlos Vives, no bromees
  • Boludo, subió un video escuchándote a vos.
  • A ver… Me puse a llorar, no lo podía creer. -Cuenta Mario-.

Meses después, se conocieron personalmente y ahora se reúnen a almorzar con sus familias. Los hijos de Mario son orgullosos contando en el colegio que su tío es el mismísimo Carlos Vives.

Esas son las situaciones que Mario más le agradece al ciclismo. Le emociona recibir videos de niños de todo el mundo que soplan el televisor cuando él lo pide para impulsar a los ciclistas. Sonríe recordando otros que ha visto cantar “NairoMan, NairoMan, no es un ciclista es NairoMan” una canción que no tiene idea de cómo se le ocurrió. (11 apodos curiosos del ciclismo mundial)

Aún le cuesta creer hasta dónde han llegado sus ocurrencias. Solo se da cuenta de lo que ha dicho cuando las redes sociales están reventadas repitiendolo. Recientemente vio que el diario italiano La Gazzeta dello Sport tituló “El Misil Gaviria lidera la competencia” estalló en emoción y guardó la imagen en su celular.

“Narro con pasión, vivo con pasión. Porque mi vida no es el día a día, mi vida es el segundo a segundo”, dice Mario. Ahora tiene varios programas de entrevistas, cumplió su sueño de conocer a Lucho Herrera y Fabio Parra. A pesar de todo lo que ha vivido, a Mario aún se le corta la voz cada vez que uno de los ciclistas colombianos se acerca a la meta.

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