Francisco Maturana llega a las siete en punto de la noche al restaurante La Fragata, en el Poblado de Medellín. Era la hora de la cita. Con una mano saluda y con la otra contesta un celular, mientras hace un gesto de pena para conmigo por tener que aceptar la llamada. Al principio no sé con quién hablaba, pero luego de unos segundos fue muy fácil adivinarlo: se trataba de Hernán Darío 'el Bolillo' Gómez, hoy, una vez más, el técnico de la Selección Colombia. Sin embargo, el tono no era suave. Incluso las mesas de al lado podían oírlo. Hablaba sin rodeos.

"Por encima de los amigos está el país, me entendés", le dice Maturana a Gómez. Luego agrega: "Y el tema de Iván Ramiro (Córdoba) para mí es importantísimo. Si usted lo llama, inmediatamente aparece usted como una persona autónoma, porque vos sabés que Carlos Antonio (Vélez) condenó para siempre a Iván Ramiro y si no lo llamás, así Bedoya (Luis, presidente de la Federación) piense que no debe venir, creo que debés traerlo de una… Con eso la gente va a darse cuenta que usted es el que manda, como debe ser".

Era claro. Maturana estaba preocupado por la reconocida amistad entre Vélez y Gómez y que en épocas pasadas arrojó más problemas que beneficios para Gómez en su autonomía de director técnico, su imagen ante la gente y el funcionamiento natural e independiente de la Selección Colombia.

Pero Maturana no termina su conversación. "Hoy Carlos Antonio salió a la defensa heroica de traer un preparador extranjero y otras cosas —dice—. Por eso políticamente es importante que llamés a Iván Ramiro… Si no sirve, si no está dentro de la estructura, pues lo echas, sin que sea nada personal, pues hoy la gente debe darse cuenta que usted creció como ser humano… Todas esas acciones son golpes de autoridad y de libertad… Entonces tenemos esta semana para que analice".

La entrevista fue el pasado viernes 23 de abril. Maturana seguía al teléfono mientras su mano izquierda me indicaba que cinco minutos más. La grabadora estaba encendida y el botón rojo era lo suficientemente rojo para darse cuenta de que se estaba grabando. Maturana alzaba un poco más la voz.

"El tema es de mucha carpintería, y hoy no es necesario sino necesarísimo. Por encima de todo está la Selección Colombia, y por eso no puede haber muestras de incoherencia ni debilidad. Ya deje la cosa así: ya usted defendió a ese man (Córdoba). Échese la bendición y deje todo así… Bueno, listo pues, chao".

—¿Qué dijo 'el Bolillo'? —le pregunté, con particular sutileza.

—Yo lo veo medio confundido, medio desorientado, me entendés. Y cuando uno está desorientado, a veces se empieza a esculcar por ahí y por acá, y entonces llega Carlos Antonio, y así se lo dije claramente a Hernán… ¡el daño que hace Carlos Antonio cuando aparece! —contesta.

Era tiempo, entonces, de comenzar la entrevista. Los planes, pero sobre todo el orden, habían cambiado luego de la conversación de Maturana con Gómez. No era una buena noticia escuchar la misma historia de Vélez, al igual que de otros, de esos mismos de siempre, influyendo más de la cuenta y con protagonismos dañinos e innecesarios, más cuando supuestamente se inicia —o se iniciaba— otra etapa para la Selección.



Es claro que en esta etapa usted quiere separar ese tipo de personajes de la prensa, como Carlos Antonio Vélez, de todo lo que tenga que ver con la Selección Colombia. ¿Es mucho el daño que hacen o el que hicieron?

Carlos Antonio aparece como el que todo lo sabe y con Hernán se hablan tres o cuatro veces al día y él le cuenta todo. Y se llega al punto de que si Carlos Antonio lo dice, este jugador viene y este no. Sé que es su amigo, pero muchas veces hay que saber qué le decís al amigo.

Pero toda Colombia conoce esa situación y sabe lo poco productiva que fue. No es buena noticia oír que hoy todo sigue igual, o peor, en ese sentido.

Todo esto afecta, y mucho. Hernán tomó la decisión de defender este proceso y Bedoya y yo estábamos muy contentos. Pero resulta que hoy ya no es así y todo porque, por la mañana, Carlos Antonio hizo un repaso de lo que había sido esta decisión. Inmediatamente uno se da cuenta de que otra vez se conectó con ese man. Y Hernán tiene, o más bien debe, soltarse.

Pero hoy no tiene presentación que se repita la vieja historia de una amistad como esa, que para muchos terminó influyendo en alineaciones, jugadores, asistentes y resultados.

Carlos Antonio ostenta poder y el poder que da la información. Él sabe todo lo que está pasando porque se lo dan y los demás no tienen nada.

¿Cómo hacer para que 'Bolillo' trabaje de manera independiente?

Necesita tomar distancia, un break. Que tenga la cabeza más tranquila.

Pero mucha gente tiene razón en pensar que otra vez Maturana, 'Bolillo' y viceversa no significa renovación por ningún lado.

Hay una cosa aquí, me entendés... yo creo en un técnico nacional y tengo que hacer un ejercicio difícil para separar las cosas. 'Bolillo' es mi partner, mi amigo, mi hermano, pero yo soy el jefe y tiene que sentir que soy el jefe, porque yo tengo un compromiso tan grande como él. Entonces tengo que velar por una filosofía de juego, por marcar algunas pautas.

¿Y qué dice de Iván Mejía

, ¿más de lo mismo o no?

Ese siempre lo ha jodido. Recuerdo que en 1992, en los Olímpicos de Barcelona, casi se van a los golpes. Hernán y el gordo se gritaron de todo, hasta el punto de que Mejía dijo que 'Bolillo' era un gamín y que no quería volver a saber nada de él.

Pero usted se encontraba en la mitad de todo eso y hoy se nota en lo mal que habla Mejía de su trabajo...

Recuerdo que en alguna ocasión conversé con Mejía para tratar de arreglar las cosas, para ver cómo hacíamos con 'Bolillo', que era mi amigo. Pero me dijo: "Yo no quiero saber nada de ese man". Le contesté: "Pero es que yo estoy en la mitad. Hagamos una comida y limemos asperezas". No solo no le importó, sino que me contestó: "¡Aaah: si querés para vos hay también!".

Y así ha sido.

Yo le dije: "Listo, parce", y seguí mi vida normal. Pero, desde ese momento, él nació para atacar todo lo que sea Maturana.

Entiendo que ayer lo hizo.

Mi costumbre no es calentarme, pero ayer busqué por todas partes el teléfono de ese gordo. Afortunadamente no lo encontré y ya después se me pasó la rabia a la media hora.

¿De qué lo acusó esta vez?

Yo llegué a la Federación a defender la libertad del 'Bolillo', porque 'Bolillo' es el seleccionador y debe tener la libertad para elegir con quién trabaja o con quién no. Y en ese sentido, un preparador físico es como la novia de uno: él te mira y ya sabe qué estás pensando vos, y él sabe cómo te gustan las cosas. Es una cuestión muy personal.

¿Y la Federación cree que ese hombre debe ser extranjero?

En la Federación no quieren a los preparadores físicos de Colombia. Dicen que no están capacitados, que ninguno tiene esto, que tal cosa. Y el de 'Bolillo', Elkin Sánchez, lo tiene todo, así hoy digan que hay que mostrar un cambio, que no puede ser el mismo con la misma, que con 'Bolillo' ya es suficiente.

¿Y a quién quiere hoy la Federación y qué dijo Mejía que lo hizo calentar tanto?

Ramón Jesurum dice que le gusta Alejandro Richino, el uruguayo que trabajó conmigo, pero yo dije que en ningún momento veía a 'Bolillo' trabajando con él: no se entienden. Creo que 'Bolillo' debe estar con su preparador y punto. Pero a la una de la tarde de ayer, el gordo estaba en su programa diciendo que había empezado la rosca, que parecía que yo mandara en la Federación, que yo quería imponer al "general Richino", que era un sargento, que trataba mal a la gente. Qué falta de conocimiento y qué daño, más cuando yo opino todo lo contrario. Aquí los preparadores hicieron una carta de protesta, así que no volví hablar de ese tema. Somos un país chismoso y lo que me duele es que siempre he defendido la academia, la misma que ayuda y nos da estatus.

No ha empezado este 'nuevo' proceso y ya hay serios problemas con la prensa...

Aquí el periodismo lo utilizan de otra forma: es una carrera por audiencia y se vale todo. Yo defiendo un técnico y un preparador nacionales, pero me duele que esos muchachos, los preparadores, se alejen de la academia y actúen bajo el chisme. Eso no es de profesionales, eso me decepciona.

¿Usted se dio el gusto de operar a Mejía?

Mejía era paciente mío en Medellín. Es más, fuimos a Cartagena o Santa Marta o a no sé qué parte, de vacaciones con las familias. Teníamos una amistad.

Es claro que ya no. Viendo todo este episodio, ¿qué tanto lo presiona hoy o qué tanto lo presionó la prensa?

A mí qué me importa lo que diga Iván Mejía. Yo he cambiado mucho: que diga lo que diga. De otra parte, me encanta la presión porque desde que me levanto me la pongo y esa presión es la que acepto. Soy un tipo muy exigente, no estoy contento con nada. Esa presión es la mía, la otra la respeto.

¿Pero cómo explicarle a la gente que en el presente no va a hacer daño cuando el pasado la presión de la prensa fue en buena parte muy perjudicial?

Cuando quedamos de terceros en la Copa América de 1993 y aunque quedamos invictos —ya que perdimos por un penalti que botó Víctor (Aristizábal)—, hubo un gran conflicto con los periodistas. Al punto de que Hernán Peláez, el jefe de la prensa en ese momento, nos reunió y nos dijo: "Nosotros no les vamos a pedir nada, tienen su derecho de no hablar, pero eso sí, en el Mundial tienen que quedar campeones del mundo".

¿Y fue mucha presión? Porque en Estados Unidos todo fue un desastre...

Cometí un error: olvidar el protocolo anterior, el de Italia, en donde estábamos lejos de todos y éramos una familia. Pero cuando llegamos al hotel en Estados Unidos, todo era una gran fiesta: los de Barranquilla en el tercer piso, los del Valle en el otro, los de acá en el cuarto o no sé quién en otro... Era una fiesta y yo me metí en esa fiesta. Y en ese sentido, los periodistas opinaban demasiado y les decían a los jugadores: "Tú debes ir en vez de 'Barrabás'"... "Cómo va ir 'Carepa' y no Lozano"... "Debe estar 'Pipa' y no Faustino"... O lo peor: a 'Fausto' le decían lo contrario: que él debía jugar y eso generó una desconfianza. Se perdió la armonía de la familia.

Pero no se hizo un muy mal papel por culpa de la prensa, ¿o sí?

Perdimos un partido, como le pasó a Italia, y las familias se componen. Pero a los jugadores les costaba bajar al hall del hotel y hablar, porque el jugador es así. Cuando pierde no le gusta hablar y por eso se perdió la comunicación, mientras que al mismo tiempo se abrió otra para que los periodistas se metieran a las habitaciones. Rumania nos metió goles de otro partido. Y luego me llama mi amigo Arrigo Sacchi, el entrenador de Italia, y me dice: "Nos vamos a ver más adelante. Recomponé la figura y aprieta los dientes, que tenés equipo. Ese resultado es mentiroso: tenés que llegar bien lejos".

Hoy aún se dice que una de las grandes culpas del fracaso fue insistir con 'Barrabás' Gómez. Que eso partió el grupo, e hizo arreciar las críticas y generó desconfianza...

Ahí yo fallé mucho, porque debí haberme muerto con la mía.

¿Con 'Barrabás'?

Sí.

¿Y entonces por qué lo sacó contra Estados Unidos?

Todos los días llegaban amenazas en casetes, que nos dejaban en cabinas telefónicas, llenos de groserías y advertencias de muerte pintadas en las paredes de casas de jugadores, sobres con balas adentro y gente diciendo cosas por todos lados. El panorama para el grupo no era nada bueno. Pero el día del segundo partido salió en televisión que iban a matar a la familia de 'Barrabás' si jugaba esa tarde. Pero yo no le presté atención y me entré a bañar.

Una amenaza más... ¿qué importaba si tocaba ganar?

Eso fue lo que creí. En medio de la ducha oigo un golpe muy fuerte en la puerta, salgo en toalla y era 'el Bolillo' que me dice: "¿Ya vio la televisión? ¿y yo qué, Pacho?", me dijo. Le contesté: "No les paremos bolas a esas huevonadas, 'Bolillo', que el que va hacer las cosas te las hace". Y me contesta: "Pero, Pacho, ahí no dice que será tu familia, sino la mía". "Tenés razón —le dije—: yo puedo exponer a mi familia, pero no a la tuya. Entonces saquémoslo, no juega".

¿Y ahí se vino todo abajo?

Metí a 'Carepa' y creo que a 'Pipa' también. Pero más que eso, yo no sirvo para inventar charlas técnicas faltando diez minutos y le dije al 'Bolillo' que diera la charla. No podía transmitir nada en ese momento, solo frustración y putería. Sentía un gran dolor, sentía que nos habían ganado.

¿Y cómo reaccionó 'Barrabás' cuando lo dejaron en la banca?

Me acuerdo que nos preguntó: "¿Y por qué, hombre?". "Porque sí", le dijimos. "Pero yo quiero jugar, y si no me dejan jugar, pues me voy", nos dijo. "Pues váyase de una vez", le contestamos. 'Barrabás' se puso muy bravo y triste, y para los demás fue una sorpresa. Todos se veían muy callados, sabían que algo grave había pasado y además me vieron muy berraco y decepcionado.

Hoy aún no se entiende por qué 'Barrabás' y no un jugador más joven, rápido y con marca, que además le sobraban en su nómina.

'Barrabás' podía tener todas las limitaciones del mundo, pero es el tipo más vivo que he conocido: tapaba todos los huecos, y era lento pero bueno. Hacía que Valderrama se luciera y una serie de tareas defensivas en las que siempre estaba el hombre. En el partido con Argentina que ganamos 5-0, los jugadores argentinos, en medio de su decepción, le daban patadas al 'Pibe', y 'Barrabás' andaba detrás del árbitro diciéndole: "No vayás a echar a nadie, que después dicen que les ganamos porque tenían diez en la cancha". Nadie pensaba en eso sino él. O qué decir cuando ese mismo día, y antes de empezar el partido, todo el Estadio Monumental alentaba a Argentina, y 'Barrabás' se me acerca y me dice: "Tranquilo, 'profe', que ellos están más asustados que nosotros". Eso hacía que uno confiara en un tipo de esas características.

¿Pero en lo técnico era mucho mejor jugador Harold Lozano que 'Barrabás' Gómez?

Le contesto con una triste anécdota: en una de las semifinales que jugamos con América de Cali en Copa Libertadores, ganábamos 2-0, todo era una fiesta en el Pascual Guerrero. Y de pronto veo a Lozano, el hombre del equilibrio, parado en el banderín para cobrar un tiro de esquina, haciendo taquitos y lujos innecesarios, cuando su posición era otra. Al final nos empatan y nos eliminan por penaltis y le pregunto a Lozano por qué había hecho eso y me contesta: "¿Profe, por qué me iba a perder ese toque toque?". Lo contrario era 'Barrabás', esos jugadores que la gente no ve pero que son importantísimos para tener el control del juego y que hacen mantener buenos resultados.

En 1994 faltaba el partido con Estados Unidos y había todavía una buena oportunidad. ¿Quién tomó el liderato? ¿Fue Andrés Escobar?

Andrés no. Él era el que aglutinaba a la gente para la joda, pero como para ponerlos a marchar no era el tipo. Esos fueron el 'Pibe' y 'Chicho'.

Pero viene el autogol de Escobar y todo se acaba por derrumbar...

No hubo nada que hacer. Le dio con la pierna que no era la que usaba y listo: mala suerte. Fue como todos los autogoles, muy bobo.

¿Y también lo mataron por mala suerte?

Andrés no tenía por qué venirse de Estados Unidos, porque ellos me pidieron permiso para quedarse con sus familias. Pero fue el propio Andrés quien me dijo: "¿Cómo así? Ustedes no van a poner la cara solos... Yo me devuelvo con ustedes". Él vino a Colombia y estaba solo. Es más, con 'Bolillo' teníamos organizadada esa noche del sábado una reunión y nos vimos un rato, pero él estaba solo, sin nadie en Medellín, y con una cosita que traía se fue tarde adonde la novia.

¿Pero no andaban con guardaespaldas? ¿O usted al menos?

El alcalde de Medellín puso guardaespaldas, porque se pensaba que había una organización detrás de todas las amenazas. Pero lo que le pasó a Andrés, para mí, es cosa de tragos, de intolerancia. Estaba en un sitio equivocado y todo por una discusión alrededor del fútbol; qué bobada. Era lo que pasaba en ese momento en Colombia en una época nefasta para el país.

Pero usted sí temió por su vida...

No ayer, no ahora. Yo no me voy a morir cuando quiera otro, sino cuando Dios quiera: eso lo tengo clarito.

Volviendo al Mundial de 1994, el grupo evidentemente no estaba nada bien. Hasta Rincón y Lozano se fueron a los golpes en un entrenamiento. ¿Se le perdió el control?

Pasa en todos los equipos de fútbol en un momento de tensión. Es una manera de bajar las angustias y lo irritable que estaba el grupo. Y si uno es más fuerte que el otro, le mete su totazo y ya.

¿Pero faltó mucho liderazgo en el grupo?

Para mí, sí faltó liderazgo, porque liderazgo no es salir a gritar y poner la cara para recibir el premio o ser el que grite más. Liderazgo es agarrar el balón.

¿Fue cierto que antes de ese Mundial Rincón estuvo donde una bruja y le dijo que se iba a lesionar y por eso su rendimiento fue tan bajo?

No me consta, pero nosotros veníamos de jugar 20 partidos antes del Mundial. Estábamos en el pico y no perdíamos. Justo cuando íbamos a jugar un partido en Pereira, nos dijeron que un taxista había recogido una monja que se había puesto a llorar porque dijo que iba a ocurrir una tragedia con nosotros. Y lo peor: cuando fueron a preguntar quién era la monja, dijeron que había muerto hace varios días.

¿Pero fue o no donde la bruja?

Dicen que le dijeron que no jugara el Mundial porque se iba a lesionar. No sé si pudo condicionar eso a Freddy, porque nunca me comentó nada.

¿Pero no lo sintió muy cuidadoso?

Perdimos y se abrió la puerta para que todo el mundo dijera lo que quería. Por ahí oí decir que la CIA puso un somnífero en la comida, porque estábamos demasiado agrandados.

¿Y no lo estaban, al ser de alguna manera favoritos?

¿Agrandados? ¿Favoritos de quién? No nos sentíamos así. Perea, Asprilla y Valencia llegaron lesionados o 'justicos' al Mundial. Había jugadores que uno sabía que no estaban en forma, que estaban en bajo nivel.

¿Y por qué los llevó, entonces?

¿Vos crees que en Colombia se hubiera entendido por qué no llevaba a Rincón o al otro? No solamente nos matan, sino que hubiera sido una deslealtad con unos jugadores que dieron la vida por uno.

¿Pero sí había dos grupos, uno liderado por Asprilla y otro por Valderrama?

Eso es mentira y no tiene sentido. Faustino no es capaz de hacer un grupo: él está en todos los grupos, él era el comodín, era la pimienta. Tú podías estar berraco y llegaba Faustino y era como un antídoto, ¿me entendés?

¿Y lo mejor y lo peor de Asprilla?

Alguien me dijo que era como el último dinosaurio: una especie en extinción. Cabeceaba bien, corría bien, tenía fantasía y, lo mejor, no le daba miedo nada. Después ya empezó a joder por aquí y por allá, pero en buena parte porque su rodilla le había cobrado un peaje muy alto.

¿Cree que ha sido el mejor delantero de Colombia?

Faustino tenía mucha picardía. Una vez le dijeron que hubiera podido ser el mejor jugador del mundo y el contestó: "Hermano, estoy entre los cuatro". En La Copa América de 1993 había una fuerte rivalidad con Argentina, y en una discusión en el campo con Fernando Redondo Faustino le dice: "¿Vos cúanto te ganás?". Y Redondo le dice: "Yo gano tanto...". Y Asprilla le dice: "Yo gano más, yo gano 30.000 dólares". Y Redondo le contesta: "Pero yo tengo esta cara".

¿Se siente el técnico que descubrió al 'Pibe' o el que más lo defendió?

La gente habla de la generación espontánea, pero cuando yo llevé a Valderrama a la Selección casi me toca irme a esconder. Yo lo defendí como nadie. Y la gente me decía "cómo va a defender a un tipo que no hace goles, que no patea al arco, que no sabe cabecear y no tiene gambeta". Pero yo lo tenía. Aparte de eso, el 'Pibe' estaba en Francia y allá no jugaba. Hasta lo pusieron en segunda categoría. En Colombia los periodistas querían matarme pero yo confiaba en él.

¿Y nunca lo defraudó?

Hubo un día en el que me puse muy furioso con él. Era en Barranquilla y perdíamos 1-0 contra Paraguay en la eliminatoria para Italia 90. Y yo aguantando a un 'Pibe' que no era 'el Pibe' y, claro, los periodistas diciendo de todo. Se terminó el primer tiempo y me puse caliente y decidí sacarlo por Fajardo. Y cuando di la orden creo que Valderrama no me oyó y salió a jugar. Vos te quedás, le dije. "¿Ahhh cómo así?". Sí, vos te quedás. "Está bien", dijo. Y finalmente ganamos ese partido 2-1 .

¿Por qué lo cambió?

Porque no funcionaba.

¿Pero fue por presión, porque dudó de él o porque pensó que se había equivocado?

No había nada que reflexionar, ese día no andaba y no andaba, tenía otros problemas y estaba enredado. Pero después en el partido contra Israel, de 90 minutos creo que tuvo el balón 80. Fue el eje de todo, el arquitecto y el socio ideal. Y ahí todo el país me dio la razón.

Del Mundial de Italia se habla de incoherencias: por ejemplo que no llevó a Usuriaga ni a Alexis García cuando los dos pasaban por un gran momento

Para ese Mundial hicimos las cosas bien hechas, empezando por el lugar de concentración y el trabajo previo. No es bueno hablar cuando la gente muere, pero Usuriaga tuvo su momento y estuvo hasta donde tenía que estar y, equivocado o no, consideré que no debía ir al Mundial. Con Alexis fue muy duro el tema. Él era mi mano derecha, mi sangre, le gustaba entrenar, era juicioso y me dio todo eso. Pero en ese momento Bernardo Redín tenía más punto de encuentro con el 'Pibe' porque habían jugado juntos en el Cali. Y si tenía que dejar por fuera a uno de los tocadores, ese fue Alexis, porque simplemente no era un tema de amigos sino de estructura.

¿Cuál fue la mayor diferencia entre los Mundiales de 1990 y 1994?

En Italia éramos una familia, estábamos unidos. Un día le pedí a 'Barrabás' que se averiguara con los jugadores más chismosos cómo se sentían y qué expectativas tenían. Y 'Barrabás' me llega con esta noticia: "Profe, estos muchachos piensan que pueden llegar hasta la final". Yo pensé listo, qué bueno. En Estados Unidos fue todo lo contrario no hubo, entre otras cosas, intimidad.

Pero viene el error de Higuita frente a Camerún y ahí termina todo…

Le cuento algo: cuando salimos a jugar contra Camerún les faltó pedirnos autógrafos, ellos nos miraban con admiración. Éramos un equipo que se había ganado el respeto. Creo que la culpa es de todos, porque cuando René salía no era así porque sí, obedecía a un diagrama táctico. Pero si Perea en vez de hacerle el pase a René tira la pelota hacia arriba nada hubiera pasado. Después vienen dos aspectos importantes dentro de este anecdotario. Ya perdíamos 2-0 y viene el gol de Bernardo Redín y en el banco varios muchachos dijeron: "Ay, Pacho, crucificaron a René". Pero nosotros seguíamos dominando y faltaban un par de minutos. Me acuerdo que 'Chonto' Herrera tenía la pelota. Me paro en la línea y le digo que la tire arriba, que el tiempo se acaba. Pero no. El hombre se voltea y la toca para atrás, y listo, el árbitro termina el juego. Yo le digo al 'Chonto': "¿No me oíste que me paré para que la tiraras adelante?". Y me dice: "¿Pacho, nos has enseñado que hay que tocarla y no tirar al pelotazo y justo la tengo que tirar ahora?". Me dejó callado.

¿Qué pasó después en el camerino?

Nos encerramos con una gran frustración. 'Bolillo' con su mala cara, René con la cabeza entre las piernas y yo tratando de organizar las ideas. Entonces le digo al 'Loco': "Venga, acompáñeme a explicar esta cagada a la rueda de prensa". Pensé que me iba a decir que no. Pero entonces se bañó y le puso la cara al mundo con altura y demostró que en los momentos más difíciles se debe estar ahí, así estés podrido por dentro. Lo de René fue una gran enseñanza para mí.

Volvamos al presente: se habló de Leonel Álvarez como un técnico muy opcionado para dirigir la Selección ¿Por qué no se concretó su nombre?

'Bolillo' y yo tenemos espalda y no la cogimos con la Selección de Mayores. Se necesita un recorrido y a Leonel le falta. Él aún no sabe qué es perder. Leonel puede aportar mucho pero al lado de 'Bolillo' y de aquí a cuatro u ocho años ya podremos vivir sin 'Bolillo'.

Pero hay más técnicos en Colombia que 'el Bolillo', con experiencia y largos recorridos.

A Juan Carlos Osorio le falta vivencia, es americano y vive y piensa como los ingleses, tiene primero que reinsertarse, con él no podemos hipotecar la identidad. Si no estoy mal hace dos años Umaña era el técnico de moda y hoy quién se acuerda de Diego. ¿Dónde está Jaime de la Pava? Javier Álvarez ganó tres campeonatos y ¿dónde está?

Mejor dicho. La historia de nuestro fútbol una vez más pasa por 'Bolillo' y Maturana. ¿No hay otra salida?

Ese man ('Bolillo') tiene su aval y su ideología muy clara. Ya Colombia lo llamó una vez para clasificar a un Mundial y la clasificó, nadie puede decir lo contrario. Tiene todos los argumentos y la experiencia, es mas viejo, es más sabio.

Es su buen amigo...

Insisto en que él es mi amigo y mi hermano, pero yo soy el jefe. Y ahí tengo que hacer un ejercicio difícil de separar las cosas. Tengo que velar por una filosofía de juego y tendré que marcar algunas pautas.

¿Como que regresen Córdoba y Yepes a la Selección, pese a las críticas de Vélez, Mejía y otros? ¿Pese a que se divida el país en torno a la Selección, que lo que debe es unir?

Creo que ellos dos deberían estar. En el Mundial veremos, pero deberían estar. Vos no podés sacar a los grandes y poner a los peladitos sin referencia. Y te contesto lo siguiente. Creo que jamás hubo tanta unión alrededor del fútbol como cuando estuvimos en los Mundiales y ganamos la Copa América. ¿O a vos te parece que la hubo en esta última eliminatoria y que existió una buena energía? No creo.

¿Qué piensa de Giovanni Moreno?

Que le faltan muchas cosas, hay que trabajarle bastante la cabeza. Yo sueño con ese muchacho después de conquistarle y de capturarle el cerebro. Necesitamos más Giovannis pero mejorados y con humildad.

¿Y de Falcao García y Rodallega?

Rodallega tiene un contenido, lo de Falcao es más lucha. Y le digo una cosa. No es lo mismo hacer nueve goles en Inglaterra que 20 en Portugal, lo primero tiene un valor mucho mayor y valioso.

¿Y cómo ve a David Ospina, cómo lo vio en la eliminatoria?

Es difícil ser ídolo a los 20 años. ¿Y jugó en la Selección?

¿Y de Montero?

Ese muchacho es extraordinario, pero hoy juega en la liga de Estados Unidos por los deseos de salir. Y muchas veces las prisas no son buenas.

¿Su primera meta como mánager es ganar el año que viene el Mundial Sub 20?

Si uno hace una fiesta en su casa es para ganarla aunque es claro que este es el segundo torneo más importante de la FIFA y lo hace un escenario diferente. Pero así fue en la Copa América que se organizó en Colombia, o si no pregúntele a Mejía.

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