Crecí rodeada de sonidos y canciones, y desde muy pequeña me interesé por el baile, cosa que hacía en todas partes. Pero muy pronto comencé a cantar y descubrí que eso era lo mío.

Mi padre había trabajado con José Luis Cantero Rada, El Fary, uno de los cantantes y productores más conocidos en España. Grabamos un demo y se lo enviamos. Al día siguiente recibimos su llamada diciéndonos que le había encantado el material y que quería reunirse con nosotros en Madrid. Viajé de Sevilla a la capital con mi padre, y desde entonces no paramos de trabajar.

Nos pusimos de inmediato en la tarea de buscar productor y compositor. La idea era realizar canciones que fueran acordes a mi personalidad y mi edad, 9 años. Yo era muy espontánea y alegre. Entonces, el compositor, José Antonio Benítez, pensó en algo que dijera: “Soy una rumbera, soy una rumbeeera”, y de ahí nació El baile del gorila, una de mis canciones más conocidas. El álbum se demoró seis meses en salir y lo llamamos De pata negra, expresión que le había dado el nombre al grupo de flamenco que tenía el compositor, y que en España quiere decir “de calidad”.

Fue un éxito repentino en todo el país, en Latinoamérica y en una parte de Estados Unidos. Viajé por muchos lugares dando conciertos y estuve nominada a los Grammy y a los Billboard. En Colombia estuve en Bogotá, Medellín y Cali. Mi padre viajaba conmigo a todas las partes a las que iba, junto con el equipo de producción y una profesora particular que me ayudaba a continuar mis estudios.

La fama fue algo que recibí con mucha normalidad. Me parecía muy natural lo que estaba haciendo y creía que lo hacía bien. Para mí era como un juego: cantar e ir a fiestas con muchos niños. Ahora que tengo 22 años pienso que he tenido la suerte de trabajar en lo que más me gusta, y si pudiera volver a mi infancia, repetiría lo que hice.

Sigo grabando discos y ahora tengo cinco álbumes en el mercado. He hecho también algunos trabajos puntuales en televisión y modelaje en varios países, como México, República Dominicana, Venezuela y España. Hace poco representé a mi país en un show muy conocido aquí que se llama Eurovisión, en el que concursan cantantes de toda Europa, y llegué hasta la final.

Ahora estoy trabajando en mi sexto álbum, que tendré listo muy pronto. Trato de sacar tiempo para estar con mi familia, mis amigos y hacer las cosas que más me gustan, como leer y el deporte. Aunque creo que no he cambiado mucho físicamente, porque tengo las mismas facciones, sí he madurado y mi música, también: ya no soy la misma niña, pero sigo siendo una rumbeeera.

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