Mis orejas y yo
Por:Plinio Apuleyo Mendoza
Nunca se me había ocurrido escribir sobre ellas. De ahí que apenas leí el mail con la propuesta de que las hiciera protagonistas de un artículo, ellas, mis orejas, mis grandes orejas, se pusieron en estado de alerta, como les ocurre a los gatos cuando un ruido inesperado suscita su atención. CONTINUA>>
   
   
Mi estatura y y yo
Por:Luis Alberto Moreno
Mentiría descaradamente si dijera que nunca quise ser más alto. (No Shaquille O'Neal, ni mucho menos, pero sí unos 10 ó 15 centimetricos de más que no le harían daño a nadie). CONTINUA>>
   
   
Mi barriga y yo
Por:Juan Gustavo Cobo Borda
Empecé a preocuparme cuando al entrar en la cápsula espacial de seguridad de un banco de la calle 72 una voz impersonal pero firme pronunció estas palabras: "Solo se admite una persona por vez". CONTINUA>>
   
   
Mi tic y yo
Por:Memo Orozco
Todos tenemos tics en alguna parte del cuerpo y en algún momento de nuestra vida; el mío es 'evidente' -basta con mirarme a los ojos- pero de seguro usted mueve la lengua por sobre las comisuras de los labios, contrae la nariz, tuerce el cuello o se rasca continuamente ciertas partes del cuerpo. CONTINUA>>

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