Miguel Ángel Patiño nació en Manizales hace, tal vez, 31 años, y solo estudió hasta primero de primara porque su papá los abandonó cuando mataron a su mamá. Después de comenzar con la marihuana y luego volverse adicto al bazuco, decidió que quería venir a Bogotá: así que se vino caminando, eso dice. Acá tuvo un trabajo al comienzo, pero después de robarle plata a un compañero lo mandaron a la cárcel ocho meses: dice que allá lo terminaron de "dañar", que se volvió más "ratero" y más "astuto". Pero a pesar de que se considera a sí mismo un buen ladrón, no suele hacerlo porque no le gusta. En cambio, vende artesanías para tener con qué pasar la noche en casas del barrio Santa Fe donde cobran 3000 pesos, pero luego del baño y con la ropa nueva nos pidió plata para dormir en Chapinero bajo, donde cobran 15.000 pesos y es bastante más limpio. Le encantó "que lo consintieran así de harto."

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