Antes de nacer, dos datos ayudaban a reconocerlo: era millonario y tenía cuenta en Twitter. Se comunicaba con 4500 seguidores que, una vez nacido, fueron multiplicándose. Viniendo de donde viene, a nadie extrañó sus poderes. Sus padres enviaron este trino: “Te soñamos, te imaginamos, eres la luz que iluminará nuestros días, nuestra vida. Te esperamos con los brazos abiertos”. En los días previos al nacimiento, Shakira admitió ante la prensa: “Mi maternidad es un misterio por resolver. No sé qué tipo de madre voy a ser, no puedo predecirlo”. Ni siquiera ese aura de evanescencia detuvo a Milan.

Ya que nueve meses antes no le habían consultado dónde quería que lo engendraran, tampoco le preguntaron dónde quería nacer. Es probable que a él le hiciera ilusión hacerlo en algún pueblo del Atlántico sin asfalto ni agua corriente, por aquello de ser normal, de compartir popularidad y rumba. Quizá vislumbrara que había un niño de cuatro meses sin nombre, con padre del Barça y PlayStation y madre con pósteres de Shakira, destinado a ser su fotocopia pese a no nacer en igualdad de condiciones.

Como si solo se naciera una vez en la vida, Milan Piqué Mebarak nació sin escombros, en primera clase, en la Clínica Teknon, en la zona alta de Barcelona, que es como nacer en el Olimpo.

En verdad también fue cuestión de superstición. La infanta Cristina y su prima Alexia de Grecia habían nacido allí, y les ha ido muy bien en la vida. No les ha faltado nada.

Antes de entrar en la clínica, Shakira se contactó con Carlota García-Valdecasas, partera encargada de que nacieran las cuatro hijas de la infanta Cristina. Hizo firmar a todos los médicos una cláusula de confidencialidad. Notificó que deseaba estar presente en el nacimiento de su hijo, pero que no quería una fiesta. Nada de cámaras. Intuyendo que la placenta era un hotel confortable para el niño, escogió una habitación también confortable, desahogada. Desde allí, tumbada en la suite, pidió a sus seguidores que la acompañaran con oraciones. El mundo empezó a rezar. El bebé nació y entre lágrimas se hizo un hueco en esta crónica. Pesó 3 kilos, como el número de la camiseta de su papá. Le iban a cubrir con una sábana blanca pero berreó de tal modo que los presentes lo pillaron a la primera: de blanco ni en broma. De algún bolsillo apareció el carné de socio del Barça que le dio su abuelo Amador Bernabéu. Carlota lo observó y, tras un momento de desconcierto, lo entendió. La lista de espera para conseguir un abono en el Camp Nou es imposible, pero para Milan, tonterías, las justas. Luego escribió en su Twitter: “Un nacimiento representa el principio de todo, es el milagro del presente y la esperanza del futuro”. A la hora era trending topic. Su padre prefirió anunciarlo en Facebook, a los tres segundos había 38.789 pulgares en alto: “Me gusta”.

Lo primero que invade a alguien cuando pisa la clínica Teknon es el deseo de nacer otra vez o incluso de fingir una enfermedad. Pero entrar no es tarea fácil. Conviene tener buenos contactos. Aunque parezca mentira, no es fácil sobornar a los guardias de seguridad. Hay que ir bien armado de sobres, que es lo que se lleva ahora en España.

Debido a la alta calidad de su servicio médico y de su atención personalizada, este es el hospital estrella del país. Es como ir de viaje a un país exótico. Se tiene una sensación bipolar, uno no sabe si entra en un balneario o en un casino. El edificio quedaría estupendamente en Las Vegas. Hay dinero. El glamour circula en ascensores y camillas. Se puede entrar de esmoquin al quirófano. Todo se rige bajo la máxima seguridad. Es injusto que no puedan nacer aquí todos los niños del mundo. Sería bonito. Al menos todos los Milan tendrían que venir aquí, aunque solo fuera para verlo, como si visitaran el parque de atracciones. Resulta pedagógico.
Está lleno de ventajas: este centro médico impulsa el vínculo materno-filial desde el primer momento, manteniendo al recién nacido siempre junto a la madre. Por eso, durante los primeros días de vida de Milan, el equipo de enfermería enseñó a Shakira cómo cambiar pañales, para que nadie más que ella lo hiciera.

Si usted tiene pensado parir aquí sepa que hay servicio de nursery, de revisiones pediátricas constantes y de servicios hoteleros de primera, así como de alta cocina, molecular o tradicional, a su gusto. Usted puede escoger menú a la carta para todas las comidas, o sea: desayuno, comida, merienda cena y, atención, resopón. El resopón tradicional consiste en esa comida que usted toma a duras penas cuando llega a casa muy borracho antes de acostarse. Dicen que va bien antes de echar el ancla. Echar el ancla es una expresión castiza que significa dormir con un pie en contacto con el suelo para evitar el mareo. Está clínicamente comprobado. No sé si me explico, creo que sí. Bien, pues sepa que a la Teknon puede llegar mamado y tendrá resopón, todo calentito. Si eso no lo convence, usted no tiene corazón. Las habitaciones cuentan con un “servicio de camareras desde la primera hora de la mañana hasta la medianoche”. Dicho así, resulta, como mínimo, morboso; pero juro que escribo lo que pone en la información, tal cual. También hay prensa diaria nacional e internacional. Sí, está SoHo. Y cama para el acompañante. Gran complemento. ¿Quién no ha vuelto a casa alguna noche con acompañante a comer algo? Aquí se las saben todas. Para dormir, lo que es dormir, mejor separados. Eso lo sabe hasta mi prima Angelines.

En cuanto a las instalaciones, Teknon cuenta con 25 habitaciones y tres suites; así como con una Unidad de Neonatología, que significa ciencia que estudia el periodo nada más nacer el neonato hasta el mes de vida o algo parecido. Si no lo ha entendido, da igual, yo tampoco.

La suite en la que nació Milan estaba equipada con productos Hermès. Tenía una cama, tres sofás, dos televisores LCD, una nevera, dos baños y una antesala para visitas. No está mal. El eslogan de la clínica reza: “Su confort, nuestro máximo compromiso”. ¿Es o no mejor que un crucero?

Además, para que se olvide de supuestas enfermedades y tenga la sensación de estar en un hotel de ensueño, la clínica donde nació Milan tiene conexión a internet y Canal Plus, que es donde suelen dar los partidos de fútbol más importantes. Hay personal dispuesto a, copio literal, “dar respuesta a cualquier necesidad”. Esta frase da qué pensar. Necesidades hay muchas, y preguntas más. Por supuesto, hay servicio de lavandería de 6:30 a 21:30.

Me encontré con Carlota García-Valdecasas en un pasillo. Yo quería saber detalles. Se mostró agradable, pero me dijo que no hacía declaraciones, y menos para un medio colombiano. Qué mala suerte, pensé, y yo que le traía las obras completas de Fernando Vallejo como regalo para que aprendiera de nacimientos… Ni con esas cambió de opinión. Me fui a la cafetería. ¡Qué nivel! ¿Usted ha ido alguna vez a cenar a Maxim’s? Pues parecido. Aceptan chèques restaurant. No se extrañe si alguien le pide que firme un contrato. Se recomienda reservar, y no es broma, tome nota: 0034 93 3711504. Como hay prensa de todo tipo allí, leí las declaraciones que no me quiso dar la partera en una revista del corazón, que son las revistas que lee la gente en España. “Shakira, como paciente, es una persona encantadora y muy alegre”, comentó la ginecóloga y salí de dudas. A la pregunta de por qué cree que la cantante pidió que solo la atendieran mujeres, la doctora argumentó que “la ginecología es un campo muy especial: se trata algo íntimo y entiendo que algunas futuras madres prefieran solo a mujeres”. Nos quedó claro. Milan nació entre mujeres, como moriremos todos.

Antes de irme a casa me dio por hacer una lista con cosas que pueden hacer de la Teknon un lugar aburrido: no hay música, no hay salsa, no hay arepas de huevo, no se puede fumar. Todo es silencio, calma, normalidad. No llega ninguna buseta. Nadie conoce a Héctor Lavoe. Las enfermeras no sonríen. Hay cámaras. Hay que pagar por aparcar si no eres tú el enfermo.

Aquí nació Milan Piqué Mebarak, el nacimiento más importante del año. Un nombre que ha hecho correr mucha tinta. Decía Cioran que la lucidez es el único vicio que hace al hombre libre. Y el hombre libre puede poner a su hijo el nombre que le dé la gana. Piqué y Shakira lo tuvieron claro. Quizá no eran conscientes del despiste que generaron a los fans. Por eso, a los pocos días, Gerard agarró un teléfono y se explicó:
—Milan significa querido, lleno de gracia y amoroso en eslavo; en romano antiguo, entusiasta y laborioso, y en sánscrito, unificación.

Nadie entendió nada salvo “entusiasta”, pero todos lo escribieron tal cual en los medios rosas al día siguiente. Antes de que la noticia llegara a Colombia, ya había dos Sánscritos y 39 Milans. Al salir de la clínica, Milan Piqué se enfrentó a la realidad que le espera en Barcelona: el acoso de la prensa, los paparazzis.

Lejos, en Soledad, Barranquilla, estaba su otro yo jugando en la calle, gateando descalzo al ritmo de la canción de Shakira, en una casa con una sola ventana. Al mismo tiempo, el Milan catalán era fotografiado con unas zapatillas Nike a su nombre.

Son hijos del amor de sus padres, tienen el mismo nombre y el mismo apellido, pero sus hogares son diferentes. ¿Qué les espera? ¿Qué les deparará esta vida? Está claro: encontrarse en el Barça. Los padres están convencidos de ello. Formarán una inexpugnable pareja de centrales. Se harán amigos, ganarán dinero y copas de Europa, pero entre ambos habrá siempre una delgada línea roja, la que separa la casta de la carencia.

Mientras Milan Piquet sonríe en Colombia rodeado de paramilitares en una pequeña casa, Milan Piqué se esconde de los fotógrafos, como si supiera que va a vivir en una mansión de 700 metros cuadrados. Gracias a la crisis financiera que cercena a España, la casa solo ha costado cuatro millones de euros. Como estaba tan bien de precio, los Shakiros compraron la de al lado en plan 2x1, para así asegurarse la no presencia de vecinos y la preservación de la intimidad. El terreno sobre el que se ha construido la vivienda es de 1000 metros. Hay piscina, solárium, olivera.

Todas las obras, interiores incluidos, corren a cargo del estudio de una joven arquitecta catalana, Mireia Ametller, que se ha formado en Barcelona, Milán y Brasil. Al igual que en la Teknon, se firmó un contrato de confidencialidad para que los albañiles no hablaran. Milan Piqué crecerá entre cámaras de vigilancia, personal de seguridad, persianas eléctricas y el imponente muro de piedra que rodea la finca. “Satisfará a los amantes de la intimidad”, rezaba la publicidad de la inmobiliaria de lujo que comercializaba la mansión. Eso sí, frente a su puerta del hogar de los Piqué-Mebarak hay tres contenedores de basura y una parada de buseta. ¿Habrán querido darle un toque barranquillero? ¿Es por nostalgia?

Intuimos que el primer amigo de Milan Piqué será el vigilante privado que ronda continuamente por las calles de la urbanización peleando con los reporteros gráficos. Es lo que tiene nacer en la Teknon y apellidarse Piqué Mebarak. Todo esto es por ti, Milan.

Y también por él, sus padres tuvieron una idea genial. Hace unas semanas organizaron un baby shower virtual, mediante el cual sus seguidores podían conocer retos actuales de la infancia en el mundo y comprar “regalos inspiracionales”, ayudando a los más desfavorecidos. Gracias a ello, más de 80.000 niños recibirán vacunas contra la polio, 200.000 bebés recibirán sales hidratantes y 3,8 toneladas de comida serán repartidas por Unicef en beneficio de los niños en situación de pobreza.

“Estamos muy emocionados por la generosidad de todos los que visitaron nuestro baby shower global”, declaró Shakira a Unicef. Nosotros también con el detalle, Shak. Desde aquí pedimos que Milan Piquet Suárez, futuro central del Barça, tenga presencia en el próximo.

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