La necesidad de un portafolio fotográfico para sacar adelante mi carrera en el teatro fue la coyuntura para convertirme en modelo de manos. En 2002 visité a un agente y en lugar de darme un papel en alguna obra terminó enviándome a donde un fotógrafo que necesitaba una decena de falanges como las mías para un comercial. Por mi primer trabajo me pagaron 200 dólares. Era una foto para promocionar un hotel y solo mis manos aparecían en actitud protectora sobre una niña. La sesión duró dos horas y el aviso solo apareció en un periódico local. Ahí mi vida cambió y empecé a trabajar para clientes locales de Virginia. Luego me fui a probar suerte a las grandes ligas del modelaje, a Nueva York. Allí mis manos se volvieron más famosas, empecé a hacer campañas para televisión y para marcas gigantes como la cerveza Miller Lite, los productos de Axe, el restaurante The Olive Garden y las vajillas Pillsbury. (De la basura a la pasarela)

Pero mis grandes mentores fueron los fotógrafos de la marca de productos para cocina Hamilton Beach. Ellos me enseñaron a no bloquear la luz y a explotar la expresión en mis manos. Pero ser una de las mejores modelos del mundo tiene su precio a pesar de que nunca he querido asegurar mis manos. Ellas son mi herramienta de trabajo y como tal las debo cuidar, por eso uso guantes el 90% del tiempo para protegerlas del sol, de rasguños menores y para que se mantengan humectadas. Uno de "mis enemigos" es el papel, con él me puedo cortar con facilidad y fuera de eso me reseca los dedos. Varias veces al día me humecto las manos con un tratamiento de jojoba o de almendra en las cutículas. Por las noches me unto aceite de oliva extra virgen en las manos con manteca de cacao y vaselina. Luego me pongo los guantes de algodón. Ya se imaginarán cómo se siente, pero en realidad funciona.

Mi vida no es como la de cualquiera. En cada actividad debo tener especial cuidado. Una vez abriendo la puerta de mi carro me quebré una uña y eso me costó quedarme sin trabajo por un buen tiempo. Casi nunca cocino, no lavo la loza, trato de evitar el agua excesiva ya que eso también reseca mis manos y me tocó dejar de nadar con regularidad. Para mi manicure tengo la fortuna de trabajar con las mejores manicuristas del país. Una modelo de manos tiene que tener un control total. Hay que ser capaz de mantener una sola pose por horas, sin temblar o mover ligeramente los dedos de posición. Por esta razón somos muy apetecidas en el medio ya que no todas las actrices, incluso las modelos que salen en los avisos comerciales, tienen la paciencia para hacerlo. (Fotos invaluables de la historia)

Tengo mis trucos. Cuando tengo que hacer un movimiento como espichar un sándwich para que se le escurra la salsa o botar un paquete de galletas en una canasta, me gusta inventarme un sonido que concuerde con la acción, eso ayuda mucho. Aquí, tienes que repetir el mismo movimiento una y otra vez. Jamás pensé que iba a vivir de esto. Cuando le dije a mi mamá, me enteré de que en los cuarenta mi abuela fue una de las primeras modelos de manos que tuvo el mercado de las máquinas de escribir. Yo continúo con ese legado. (Mi amigo de la infancia que jugaba mejor que yo)

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.