Aparecí en SoHo porque una amiga de Medellín me recomendó y, luego de ver unas fotos casuales mías, en la revista me dieron el visto bueno para salir en la sección ‘Modelo no modelo‘. Yo sabía de antemano que la cosa no iba a ser en vestido de baño o con ropa. La verdad me dio susto, yo soy odontóloga y nunca había hecho nada como modelo, mucho menos un desnudo. En un principio dije que no, pero después de pensarlo un tiempo me relajé y dije que sí porque era un reto para mí, sabía que las fotos de SoHo eran buenas y porque conocía de la seriedad de la revista.

Llegué muy nerviosa a la sesión. En un principio empezamos con las fotos en vestido de baño. Estaba relativamente tranquila, aunque en el momento en el que me dijeron que tenía que hacer el

topless, casi me muero del susto. Pero pensé que esto es una de esas cosas que se hacen una vez en la vida y ya. Las primeras fotos fueron tan incómodas que el fotógrafo y la gente que estaban allá tuvieron que hablarme para que me tranquilizara, me dieron un aguardientico y, poco a poco, no solo me relajé sino que terminé
dominando la cámara. Las fotos quedaron muy bien, todavía hoy las veo y me parecen unas fotos muy bonitas.

Entonces salió la revista. Yo realmente pensé que en Medellín, donde vivo, nadie me iba a reconocer, pero estaba equivocada. Por la calle la gente me decía que yo era "la odontóloga paisa de SoHo" y me decían que les había gustado mucho las fotos. Eso, sin embargo, no significó que me llegaran más pacientes. Un tiempo después me llamaron de una agencia de modelaje para la que trabajé durante casi un año, haciendo diferentes campañas publicitarias. Mi corta carrera como modelo se concentró únicamente en fotos, la pasarela nunca me interesó.

El tiempo pasó y la gente se fue olvidando de la revista y cada vez me reconocían menos en la calle. Después de un año volví a trabajar como odontóloga y hoy en día trabajo en un hospital de un municipio cercano a Medellín, donde atiendo a niños y gente del campo. El hecho es que, aún y si pudiera vivir de eso, lo mío no es el modelaje. Eso es tal vez lo que me dejó esta experiencia, saber que lo que quiero hacer en la vida es lo que estudié: el modelaje es una carrera difícil  y, además, se acaba muy rápido. Pero eso no significa que no me haya gustado ser, aunque fuera solo por un tiempo, "la odontóloga paisa de SoHo".
 
Vea el artículo de María Constanza Jiménez en la edición 79

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