1. El chador negro con el que se cubren por completo muchas mujeres y el pañuelo con el que obligatoriamente se tiene que tapar la cabeza la totalidad del universo femenino que habita bajo cielo iraní son un engaño para quienes podrían pensar que las persas son mujeres sumisas, sometidas a la voluntad de los hombres. Que se cubran, ya sea por convicción o porque así lo indican las leyes que se implantaron después de la victoria de la Revolución en 1979, no significa que una gran mayoría de ellas no sean bravas, tercas, divertidas, obsesionadas por estudiar y que no luchen como sea por salirse con la suya, a pesar de que la mayoría de las veces las tradiciones y las leyes van en su contra. En ningún país islámico la mujer está involucrada en una lucha tan profunda como se vive en Irán, hasta el punto que muchas investigadoras la han llamado la Revolución Sexual.

2. Las mujeres pueden ser excluidas políticamente y laboralmente por la manera de vestir. Una mujer que no use chador, por ejemplo, nunca podrá llegar a un puesto político como el Parlamento o un ministerio. De hecho, la única mujer que ha ocupado el cargo de ministra en estos últimos treinta años —la actual ministra de salud— es más estricta con los comportamientos femeninos que muchos de sus colegas masculinos. Y en las universidades las calificaciones de las mujeres van relacionadas directamente con su manera de vestir y comportarse. Una estrella menos para la que lleve la pañoleta como no se debe…

3. Decenas de patrullas de la famosa Policía de la moral, en las que predominan mujeres policías vestidas totalmente de negro, vigilan cada días las calles de las principales ciudades para controlar a aquellas mujeres que no cumplen con los estándares islámicos. Una gabardina muy ceñida al cuerpo o más colorida de lo normal y una pañoleta "mal" puesta que deje al descubierto una buena parte del pelo, son disculpas perfectas para detener a una mujer y llevarla a la comisaría. Pero la táctica no les funciona. Muchas de ellas, especialmente las más jóvenes, prefieren ser detenidas mil veces antes de tener que ceder su derecho a verse bonitas y someterse a la dictadura del color negro.

4. Las iraníes tienen pasión por las peluquerías y por teñirse el pelo. Con tal de salir de la monotonía del velo, muchas de ellas se lo tiñen de todos los colores posibles. Últimamente se lleva el rubio desteñido, casi como si fueran canas. Otra obsesión es la depilación de todo el cuerpo, especialmente las cejas que es el marco de la cara.

5. El aburrimiento de estar todo el tiempo tapadas hace que cuando las iraníes vayan a fiestas se peinen y maquillen en exageración y se pongan ropa pegadísima y muy corta para mostrar lo que generalmente va oculto. Ni hablar del tamaño de los tacones. Una fiesta o una boda en Irán parece un desfile de moda, muchas veces bizarro. Todo depende de la clase social, pues hay un sector que se comporta bajo los mismos cánones y gustos occidentales.

6. El tráfico en Teherán es uno de los más congestionados del mundo. La sorpresa es que cuando se analiza con detenimiento se descubre que más de la mitad de las personas que conduce los carros son mujeres, muchas de las cuales manejan con más agresividad que los hombres. Con las motos la situación es diferente. Pueden ir como pasajeros pero nunca al comando. Lo gracioso es que por lo general la mayoría de las mujeres que se van como parrilleras visten de chador.

7. La división de los sexos en el transporte público es incoherente. En los buses, por ejemplo, ellas van en la parte de atrás y en el metro tienen la opción de viajar en un vagón especial para mujeres. Por experiencia propia sé que es preferible porque de lo contrario te pueden tocar por todos lados. En los últimos años también se ha creado el servicio de taxis para mujeres que se identifica por ser de color verde. Lo que no se entiende es que en los taxis por puestos, que es uno de los medios de transporte más populares, mujeres y hombres se mezclan sin discriminación.

8. La mujeres tienen que tener todo calculado a la hora de hacer ejercicio. Si van a caminar o hacer sus ejercicios rutinarios en los parques donde se han instalado unos aparatos para que fortalezcan los músculos, algo así como un parque infantil pero para mayores, tienen que hacerlo con la cabeza y la cadera tapada. Y si van a ir a un gimnasio o a un club, tienen que planear que sea a las horas destinadas para las mujeres, generalmente en las mañanas.

9. En algunos sectores turísticos de Irán hay playas especiales para mujeres, donde pueden bañarse con tanga. En las playas comunales tienen que utilizar unos jumper y sudaderas de plástico. ¡Comodísimas!?

10. Las universidades, mixtas en su gran mayoría, tienen superpoblación de mujeres. Se dice que el 65% de los universitarios iraníes son mujeres. El gobierno está tan preocupado por esta situación que ha llegado a favorecer a los hombres en los exámenes.

11. Ante la ley, la vida de las mujeres vale la mitad que la de un hombre. De igual manera se le valora a la hora de repartir las herencias (le toca la mitad que a los varones), de castigar a un asesino (recibe la mitad de la condena si su víctima es mujer), escuchar su testimonio en un juicio o pedir la separación.

12 Si la mujer pide el divorcio sin tener una causa justificada como drogadicción, alcoholismo, abandono, enfermedad terminal, el proceso de divorcio se demorará años (excepto si han firmado un acuerdo prematrimonial donde el hombre acepta que la mujer pida el divorcio), pues la ley respalda al hombre por lo general. Sin embargo, ellas han ido encontrando la manera de buscar argumentos que dejen sin opción a los jueces. Uno de ellos es que sus maridos no son capaces de llevarlas hasta el orgasmo. O, por el contrario, que sus maridos son sadomasoquistas. Hasta allí llegan sus reivindicaciones. Y no es broma. Según cifras oficiales, en el 2007 hubo casi un millón de divorcios en Irán, la gran mayoría solicitados por mujeres.

13. Según la ley, los hijos siempre se quedarán con el padre y aquí no hay excepción. La mujer perderá la custodia de sus hijos si ellos tienen más de 7 años, en el caso de los niños, y 13 en el caso de las niñas. El límite de edad era mucho menor anteriormente, pero lo lograron subir después de una gran batalla legal.

14. En Irán existe la leyenda de que los hombres, especialmente aquellos con cierto grado de educación y con un estilo de vida que trata de imitar al occidental, se casan siempre con una novia que viene de otras manos. Con su novia de toda la vida, con la que tuvieron sexo por primera vez y a la que posiblemente le quitaron la virginidad, no se casan generalmente. Piensan que si la chica ha tenido sexo con ellos lo tendrá más tarde con otros hombres. Y lo más gracioso es que muchos mueren convencidos de que las mujeres que escogen como esposas eran vírgenes, existiendo la gran posibilidad de que no lo fuera. En Irán, al fin y al cabo, es muy fácil para una pareja mantener ese tipo de intimidades en secreto debido a que la vida social no se hace en la calle.

15 . Recuperar la virginidad, además, es lo más fácil del mundo. La reconstrucción del himen en Irán entre un sector social es casi tan común como la de la nariz.

16. Muchas mujeres iraníes quedarían confinadas al encierro si sus padres se llegan a enterar de que ven a un hombre con frecuencia. Lo irónico es que muchísimas de estas chicas, que provienen por lo general de clase media y que han ido a la universidad, se atreven a tener un romance escondido. El problema para muchas llega a la hora de casarse. Cuando su padre lo decida, escogerá marido para ella. Y por lo general, ella tendrá que decir que sí.

17. Las mujeres iraníes coquetean con los ojos. Y con sus celulares. Lo más normal es que muchas de ellas tengan el bluetooth del celular abierto para que los chicos con los que han hecho contacto visual, especialmente a los que encuentran en los centros comerciales o cafés, les envíen sus teléfonos. Son ellas las que se ponen en contacto. Los hombres saben que algunas veces llamarlas sería ponerlas en problemas.

18. La ley iraní prohíbe, en teoría, que un hombre se case con una segunda mujer sin consultarle a la primera. Pero todavía hay muchos hombres que se las arreglan para tener dos familias paralelas, o más. Al fin y al cabo, la ley siempre está de su parte. Esto se debe a que existe un truco muy sencillo. Se llama ‘sighe‘ o matrimonio temporal y puede durar tres minutos como toda la vida. Es una manera también de validar la prostitución sin que el hombre y la mujer sientan que están actuando en contra de la voluntad de Dios.

19. Sí. La profesión más vieja del mundo también se practica en Irán.

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