El Tour nació como una estrategia de ventas

Tiene más de 100 años de historia y es el sueño de cualquier ciclista profesional. Pero su creación fue pura casualidad. ¿Cómo es la historia? Resulta que por allá por 1903 el periodista francés Henri Desgrange quería mejorar las ventas de su periódico llamado L’Auto y se craneó una carrera de seis días que reuniera a los mejores ciclistas franceses y que se contara en exclusiva por su periódico. Sobra decir que fue un éxito rotundo y, además de triplicar las ventas, el Tour se convirtió en un icono de este deporte. (Lo que más le molesta a Nairo Quintana que diga la gente)

Foto: Keystone / Stringer

Organizarlo requiere un año entero

Probablemente lo sepa pero vale la pena repetirlo: esta es la prueba reina del ciclismo y la competición de este deporte que más se ve y más plata mueve en todo el planeta. Por eso, planearlo requiere más de 2000 organizadores que deben estudiar cada detalle minuciosamente.

Solo para que se haga una idea: el Tour de este año necesitará 17 doctores para atender emergencias, 23.000 policías para seguridad, siete aviones de carga completos para mover los equipos y más de 2000 periodistas acreditados. No le botamos más cifras para no marearlo pero si le adelantamos que, aunque apenas comienza este año, el recorrido del 2018 ya está armado y planeado. (11 Apodos curiosos del ciclismo mundial)

Foto: Getty Images / Don Morley Staff

Es el evento deportivo con más espectadores del planeta

Además de ser transmitido en vivo en 190 países, el Tour también mueve la mayor cantidad de público. Se estima que durante las 23 etapas cerca de 12 millones de personas ven a los ciclistas Eso es, en promedio 521.000 por día. Para ponerlo en contexto, el pasado mundial de fútbol de Brasil 2014 tuvo una asistencia de 3.429.873 personas, casi cuatro veces menos.

Tres ciclistas murieron en plena competición

El Tour siempre es considerado como un evento supremamente peligroso, no solo por sus etapas que requieren una óptima condición física, sino por el constante desgaste que los ciclistas pueden sufrir. Por eso, además de los típicos abandonos que hay cada año, tristemente en tres ocasiones, un ciclista perdió la vida mientras competía. (Mario Sabato, el loco del ciclismo)

La primera vez fue en 1935 cuando el español Francisco Cepeda perdió el control de la bicicleta cuando descendía el Col du Galibier en los alpes y se estrelló contra un barranco. En 1967, el británico Tom Simpson tuvo un infarto fulminante y murió cuando escalaba el Alpe d’Huez. Su autopsia reveló que sufría de extrema deshidratación, falta de oxígeno y sobre cansancio. Y en 1995 el italiano Fabio Casartelli falleció cuando descendía a más de 85 kilómetros por los Pirineos y chocó contra un muro de concreto.  

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Un ciclista quema cerca de 6.000 calorías al día

En promedio, Nairo, Froome, Chaves y todo el resto de competidores duran hasta seis o más horas montados al día en sus bicicletas. Eso, por supuesto, se traduce en una salvajada de calorías quemadas. Se estima que son más de 6.000, mientras que un humano promedio quema 2.500 al día. Para que entienda la magnitud, eso es el equivalente a 650 donuts glaseadas y 9.260 hamburguesas con queso clásica de McDonald’s.

Se usan más de 800 llantas durante todo el recorrido

¿No habrá pensado que usan las mismas llantas las 23 etapas no? Cada equipo tiene hasta cinco bicicletas por competidor y más de diez cambios de llantas listos de ser necesarios. Al final de cada etapa, las llantas son reemplazadas sí o sí.

En los días de descanso, ¡nadie descansa!

Apenas son dos días los que los ciclistas tienen el lujo de descansar. Pero la realidad es que hacen todo menos eso. Además de terapias y dos horas de gimnasio, los competidores suelen salir con sus bicicletas cerca de dos horas para no bajar el ritmo y seguir con una concentración mental intacta. (Yo diseñé los "uniformes empelotos" de ciclismo

Inclusive en los días de competencia, apenas llegan a la meta, los ciclistas se montan unos minutos en bicicletas estáticas para no bajar el ritmo de una forma inmediata.

Foto:Credit: Chris Graythen

Muchos ciclistas han hecho trampa

Además de los reconocidos escándalos por dopaje —especialmente el caso del norteamericano Lance Armstrong que luego de ser descubierto perdió sus siete títulos— son muy famosos los casos de ciclistas que han sido descubiertos haciendo trampa.

El primer caso parece sacado de una película y fue obra del primer ganador del Tour: en 1904, el francés Maurice Garin, que era campeón defensor, hizo creer a todos que había ganado una etapa en los alpes, mientras que en realidad se había ido en tren de inicio a meta. Otro caso emblemático fue en 1949 cuando el francés Jean Robic —un duro para escaladas pero flojo en los descensos— llenó de plomo sus botellas de agua para bajar más rápido las montañas.

Se reparten 184 besos en los podios

Bien se habrá dado cuenta que en cada podio de premiación, los portadores de las camisetas ganadoras —líder, montaña, puntos y jóvenes— reciben su premio, una botella de champaña y los ya clásicos besos de las promotoras. Se calcula que son 184 besos en total brindados por 66 mujeres distintas. (Carolina Franco, una ciclista modelo)

La bolsa de dinero es mucho menos de lo que usted piensa

Al ser la prueba reina del ciclismo y ser una de las competencias más duras que un deportista puede competir, usted debe pensar que los ganadores se forran en plata. La realidad es otra y el ciclismo es uno de los deportes peores pagados. Mientras que el ganador de Wimbledon este año va a recibir 2.2 millones de euros, el ganador del Tour de Francia va a ganar 500.000 euros. Eso es cuatro veces menos.

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