Por eso, a nadie le parecía raro el nombre, escogido por mi papá en honor a una tía suya. Él no conocía a la actriz y yo solo supe de mi tocaya cuando vine a estudiar a Bogotá.

Soy bióloga y llevo casi 20 años trabajando por la protección de nuestros mares. En 2012 fui nombrada directora de Asuntos Costeros, Marinos y Acuáticos del Ministerio de Ambiente.

Vivo con mi hija y mi esposo: el único que he tenido, a diferencia de ella, que tuvo ocho. Una vez en un encuentro ambiental en España, los organizadores publicaron los nombres de los asistentes.

Al otro día, los medios anunciaban que la millonaria actriz había llegado y que donaría dinero a la causa, cuando en verdad no era la estrella ni iba a dar plata sino a pedirla para nuestros proyectos en Colombia. Me gusta mi nombre. Y si la famosa fue actriz, yo fui reina… reina popular de Providencia. En el ministerio me dicen Liz, y me gusta.

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