Todo empezó cuando tenía siete años y vi It, una película basada en una novela de Stephen King en la que aparece un payaso diabólico con los ojos muy azules. Desde ese momento le tengo pavor a cualquier ‘ojiazul’ u ‘ojiverde’. Y no solo siento susto, también una desconfianza absoluta. Creo que me van a hacer lo mismo que les hacía ese payaso a los niños: atraerlos y después matarlos. (Mi Fobia a... Tragar)

Decidí entonces no relacionarme con esas personas. ¡Nunca! Si me cruzo con alguna, le quito la mirada y corro como una loca. Hace tres años tuve la desgracia de ver, mientras caminaba por Valledupar, a una mujer con los ojos grades, redondos y ¡azules! Aunque solo los vi un segundo, hoy todavía me da escalofrío. 

A mi mejor amiga le fascinan los hombres de ojos claros. La última vez que salió con uno así, empecé a criticarlo sin siquiera conocerlo. Le repetí que no le convenía, que la iba a hacer sufrir. Evité verme con ella y, aunque suene cruel, fui la más feliz cuando terminaron. (Mi Fobia a... Volar)

Para colmo, uno de mis compañeros de la carrera de Derecho tiene los ojos verdes. Creo que él me tiene simpatía, pero yo no puedo confiar en él. A veces siento que se da cuenta y me siento mal. Me gustaría que las cosas fueran diferentes, poder retribuirle su amabilidad, pero, honestamente, no puedo ni mirarlo. De resto, no comparto con nadie más que tenga esa característica. Si lo hiciera, podría enloquecerme. 

El problema es que los ojos de esos colores se ven infinitos, indefinidos. Eso me angustia muchísimo. En cambio, los ojos oscuros, como los míos, sí son definidos, y uno como que sabe a qué se enfrenta. Yo sé que la gente piensa que estoy loca, pero no puedo hacer nada. (Mi Fobia al... Mar)

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