De Pablo Escobar Gaviria se ha escrito y hablado mucho, sus relaciones con políticos, los singulares agüeros que practicaba, sus particulares excentricidades, sus bellas amantes y por supuesto la violencia que produjo defendiendo el control del mercado de su principal negocio, el narcotráfico.

El temor de caer en el fuego cruzado que se sentía al salir por la tarde a algún establecimiento público, la sorpresa que generaban las noticias del medio día al escuchar el número de policías muertos ese día en Medellín o la zozobra que producía la bomba que podía detonar por la noche nos acorraló en un miedo propio del cautiverio.

Pero no fuimos lo humanos las únicas víctimas de este insaciable negocio; también lo fue  y lo es aun, como ya se viene advirtiendo, el medio ambiente.

La diversidad de los ecosistemas que tuvieron que perecer ante “el patrón” desborda la flora  y el impacto sobre la fauna a causa de la devastación vegetal con motivo de sembrar la otrora mata sagrada. El impacto ambiental rebasa las fronteras nacionales para sustraer de su hábitat a especies de  todos los continentes, elefantes de la india, jirafas de la sabana africana, vacas escocesas, vicuñas del Perú y hasta delfines de Miami. En suma 200 especies exóticas entre las cuales se contaban hipopótamos.

Los hipopótamos fueron raptados como al parecer acostumbraba Escobar hacer con otras cosas que quería conseguir. Raptaba a su competidor, raptaba a su perseguidor o hasta podía raptar a la mujer deseada. Raptar para matar o “amar”, en ambos casos muestra desprecio,  una imposición en la cual se quiere demostrar “superioridad”. Así mismo Pablo mostro que discriminaba a las otras especies cuando raptó para “admirar” el secuestro. Tanta era su prepotencia que invirtió esfuerzos de hasta 100 hombres para aconductar las aves a posarse donde él deseaba.

Pepe el hipopótamo que fue abaleado recientemente, en su hábitat natural habría  pastado por las noches recorriendo aéreas de unos 10 km después de pasar apaciblemente el día refrescándose en alguna fuente de agua, pero Escobar hizo de la hacienda Nápoles una prisión para el animal.

También tenia la hacienda Nápoles otro monumento al carácter especista del “Patrón”, una plaza de toros, donde disfrutaba en compañía de su socio Gonzalo Rodríguez Gacha “ el mexicano” el toreo de vaquillas, o el de humanos.

Pepe que fue todo un Perseguido por Pablo Escobar logró, aunque preso, sobrevivir al jefe del cartel de Medellín. A lo que no logró sobrevivir fue al especismo e ignorancia de las autoridades ambientales.

A pesar de que la poblaciones de  hipopótamos se han reducido en un 20% en los últimos 10 años, están protegidas por el apéndice 2 del CITES,  están considerados en la lista roja de especie amenazadas de la UICN y ya se a extinguido en Argelia, Djibouti, Egipto y probablemente en Liberia y Mauritania. Corantioquia y el ministerio del Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial no reconoce la importancia de preservar la especie.

Por el contrario inventaron todo tipo de historietas, que han caído como un castillo de naipes, para justificar su “Guerra preventiva” contra el herbívoro de tenebrosísimos dientes. Entre ellas que podría ser un peligroso trasmisor de enfermedades zoonóticas; los análisis posteriores a su deceso mostraron que no poseía nada, ni siquiera tuberculosis, enfermedad presente en el 50% de los elefantes secuestrados en los circos y que nunca son examinados en nuestro país, a pesar de que los niños se tomen fotos en ellos. Por demás no parece que el Ministerio de Salud haya pedio el control de este animal como lo exige el articulo 117 de decreto 1608 de 1978.

Luego quisieron escudarse en que era un animal exótico y que por lo tanto no era objeto de protección del estado desconociendo así el articulo 248 del código de Recursos Naturales (decreto-ley 2811 de 1974), “ la fauna silvestre que se encuentre en el territorio nacional pertenece a la nación”. Se apresuraron luego a plantear que era un peligro para el ecosistema y las actividades agropecuarias pero todo indica que actuaron sin haber realizado un estudio que les permitiera elaborar el plan de control requerido por el artículo 118 del 1608. Esgrimieron entonces que no sabían que lo fueran a matar a balazos a pesar de estar obligados “ a utilizar productos o procedimientos que estén expresamente autorizados como medio de control para especies silvestres” y que” las armas, pertrechos y dispositivos que determine la entidad administradora” son las únicas que podían ser utilizadas (art. 256 del 2811 y art.58 del 1608).

Finalmente se refugiaron tras el especismo del Capo argumentando que fueron introducidos de manera ilegal. Pero se les olvidó revisar la norma donde prohíbe la caza en el caso de que” los individuos, especímenes y productos respecto de los cuales no se hayan cumplido los requisitos legales para su obtención, o cuya procedencia no esté legalmente comprobada”.

Lamentablemente las autoridades ambientales del gobierno nacional y antioqueño han demostrado superar el especismo del criminal más grande de la historia de Colombia; es por eso que la única manera para seguir teniendo como gestores del medio ambiente a estas  personas es que le demuestren a todo el país que no permitirán que continúe el secuestró de la fauna silvestre en los circos y nos garanticen que los hipopótamos estarán vivos, libres y en su hábitat.

 

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