¿Por qué decidió actuar en Porfirio?

Era un reto para mí, sobre todo porque era mi propia historia. Además, quería darle un buen nombre a Colombia y al departamento del Caquetá.
 
¿Qué espera después de la fama que le ha representado la película? 
Mi esperanza es que la Presidencia o cualquier medio de comunicación me ayuden económicamente. Alejandro Landes, el director, me dijo que me he ganado varios premios internacionales por mi actuación, pero en este momento ni siquiera tengo dónde ponerlos. Por eso espero que el gobierno me dé una casa para poder vivir humildemente con todas las comodidades que un discapacitado necesita. 
 
¿Fueron complicadas las escenas de sexo?
La verdad fue muy fácil porque conté con el apoyo de Alejandro, que poco a poco se fue convirtiendo en un gran amigo. Afortunadamente, Yor Jasbleidy, la niña que escogimos para que actuara de esposa mía, logró hacer un papel muy profesional. 
 
¿Esas escenas de sexo fueron reales?
La verdad es que nosotros solo simulamos porque de todas maneras no es mucho lo que yo puedo hacer. 
 
¿Cómo cambió su vida sexual después del accidente?
La diferencia es de aquí a Pekín. Mi cuerpo está casi muerto de la cintura para abajo, me toca tomar pastillas para realzar el ánimo, porque de lo contrario no puedo tener una erección fuerte y, con todo esto, ya no duro tanto como antes. Y lo peor es que cuando eyaculo no siento nada, quedé como muerto en vida. 
 
Pero entonces, ¿dónde está el placer?
Con mi accidente aprendí que el placer no es tanto lo que siento, como el amor y el cariño que le puedo brindar a mi pareja. De hecho, para mí tener compañía femenina al lado de mi cama ya es placer. 
 
¿Y cómo hace para satisfacer a su pareja?
Hace cuatro años me separé de mi esposa con la que duré doce años. Ella me comprendía cuando le hacía el amor, aprendimos a darnos placer. 

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