Llego al mundo de las chicas y del placer para adultos por cuestiones familiares. Llevo en este tema cinco de mis 32 años. Manejé una empresa de servicios técnicos, la más grande de Bogotá, donde conocí a mi esposa, que en ese momento administraba Lalo’s, otro lugar parecido al mío. Un día nos fuimos a Neiva y montamos un club de rumba que se llamaba Paradise. Nos regresamos a Bogotá porque el manejo de las personas y del calor no nos gustó.

Hace dos años, cuando llegamos compramos El Padrino, que era de mi suegro, Eduardo Páez. El local queda en la 14 con calle 81. Comenzamos a trabajar con fuerza, pero quisimos mantener la misma línea de él de brindar seguridad y garantías a los clientes y a las mujeres que trabajaban allá, así como comisiones. La esencia del establecimiento, que cuenta con más de 150 colaboradores, es brindar cariño, por eso el nombre de El Padrino. Las personas que trabajan con nosotros se sienten dentro de una familia. Tenemos tarjeteros, agencias de turismo, agencias de modelaje y conductores de los mejores hoteles como el Marriott, Sheraton, Dann Carlton, La Fontana y Hilton, que dan a conocer el negocio y atraen a los clientes.

El Padrino tiene 158 metros cuadrados y La Mansión Playboy, en la calle 93,  19.850. Este último tiene 15 mujeres de día y 150 o 200 de noche, ahí contamos con tres cámaras de seguridad, mientras que en El Padrino, como todos somos una familia y nos cuidamos entre nosotros, no tenemos esa necesidad. Sacar una chica de cualquiera de los dos lugares tiene un costo de 170 mil pesos. Una mujer puede cobrar entre 400 mil y dos millones de pesos.

Esta es una actividad que les ha permitido a muchas mujeres concluir carreras profesionales y ser biólogas marinas, abogadas, enfermeras, odontólogas y arquitectas. La mujer que más dura acá está entre un año y medio y dos. Ellas vienen, hacen su plante y la mayoría se organiza con muchos empresarios de España, Estados Unidos y Canadá.

Lo más fregado de trabajar con chicas es conocer sus historias. Pero de los clientes, uno entiende que la soledad es tan fuerte en el mundo que la gran mayoría de los que llegan deprimidos y que tienen importantes cargos a nivel mundial no tienen sexo con las mujeres.

Hemos contratado un grupo de traductores para darle al negocio un nivel, al mayor estilo de las barras de los bares de la quinta avenida de Nueva York. Ellos traducen del español a idiomas como inglés, portugués, francés, mandarín, alemán y hasta el créole para los isleños que vienen a nuestro negocio.

El Padrino recibe mujeres independientemente de su origen, raza y color de piel. Les pedimos su hoja de vida, cédula y fotografía. También exigimos los controles de EPS, sida y enfermedades de transmisión sexual.

Acá han llegado grandes clientes de talla internacional como Justin Bieber, los jugadores del Real Madrid y de manera privada se atiende también a los jugadores de la Selección Colombia de Fútbol y a Antonio de la Rúa, exesposo de Shakira.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.