En esencia, la función de un delegado de rifas, juegos y espectáculos (que hace poco vino a llamarse simplemente delegado) es la de ser un veedor para garantizar la transparencia de todo tipo de sorteo cuyo resultado se define por azar. Dentro de esos sorteos a los que tenemos que asistir están los programas de televisión, que aunque representa un poco menos del 5% de lo que hacemos, sin duda ha sido lo que ha dado a conocer este oficio al público general. En rigor, para ser delegado basta con ser funcionario de planta de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, aunque ahora esta también ofrece una capacitación, y ya tenemos alrededor de 360 funcionarios capacitados.

En los años que he sido delegada, he asistido a varios programas de concurso en televisión. Recuerdo mucho alguna vez que asistí a Nada más que la verdad, en el que tuve que estar presente cuando al concursante se le hacía un cuestionario bastante fuerte sobre su vida personal para medir sus respuestas con un polígrafo. Al programa que más me ha tocado ir es a Sábados felices, lo que no está nada mal. Cuando las personas piensan en los delegados, la primera imagen que se les viene a la cabeza es el momento en el que los presentan y aparecen por unos instantes en pantalla, uno siempre trata de mostrarse serio, pero en el caso específico de Sábados felices, siempre hay un camarógrafo que a punta de muecas y chistes, nos termina sacando una sonrisa.

Nunca me ha tocado intervenir en un programa, pero la verdad es que son pocas las veces que toca hacerlo. Conozco el caso de un compañero que tuvo que interrumpir una grabación de El jugador, un programa de RCN, luego de que uno de los participantes se dirigiera directamente a él para decirle que su botón, con el que le daban la palabra, no estaba funcionando. Luego de revisar los videos una y otra vez se le comprobó que no había ningún problema, que simplemente estaba oprimiendo tarde el botón.

Recientemente se ha dado una confusión, luego de la aparición de Etesa como veedor de algunos concursos, muchos pensaron que los delegados habíamos desaparecido. Nada menos cierto: como dije, nosotros nos encargamos de todos los concursos cuyo resultado se defina por el azar, mientras que Etesa se encarga de los que el resultado está dado por la inteligencia, fortaleza o cualquier tipo de destreza del ganador. Los delegados seguimos acá, asegurándoles que quienes han sido ganadores en los concursos fueron elegidos de manera veraz.

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