Debo confesar que yo no fui el inventor de ‘la elástica’ aunque sí el que la volvió famosa. Esa jugada tan espectacular se la vi hacer primero a un compañero en el año 1964. Su nombre era Sergio, ambos éramos jóvenes aspirantes a la primera división del Corinthians. En un entrenamiento él hizo un dribbling muy extraño: llevó la bola con el empeine derecho hacia su derecha y en el mismo movimiento cambió la dirección hacia la izquierda. Era una maniobra muy llamativa, aunque para mi gusto era un poco recta y larga. De inmediato comencé a practicarla, intentando acortar los tiempos para que fuera más efectiva y sorprendente.

Yo tenía solo 18 años y todo el tiempo por delante para transformarla. Lentamente fui adaptando la jugada al pie izquierdo; no me costó mucho. Cuando debuté en primera, ‘la elástica’ ya formaba parte de mi repertorio futbolístico aunque solo la ejecutaba en circunstancias especiales.
Advertí que ‘la elástica’ era útil para atemorizar a defensores agresivos. Cuando tenía una marca muy férrea, pegajosa, y las cosas se ponían difíciles recurría a ella y el resultado era infalible: el defensor me miraba extrañado como preguntando: “¿Qué has hecho?”. En la siguiente jugada ya no se acercaba, me dejaba libre, tenía miedo de quedar en ridículo otra vez, entonces yo jugaba más tranquilo.

Así me ocurrió con grandes jugadores como el inglés Kevin Keegan en Wembley o con el holandés Johan Neeskens en el Mundial de Alemania 74. En esa época era más fácil sorprender con ‘la elástica’ ya que no se transmitían los partidos por televisión como ahora.

Con el paso de los años muchos colegas talentosos la practicaron: Romario, Ronaldinho Gaúcho, Kaká e incluso el “fenómeno” Ronaldo, quien me consultó personalmente sobre el secreto de ‘la elástica’.
Pero el mayor orgullo fue cuando logré engañar nada menos que a Franz Beckenbauer durante un juego entre Brasil y resto del mundo en mi país. Se la hice contra un lateral y el alemán tropezó por el amague y cayó fuera del campo. En los camerinos, Franz comentó: “Vine a Brasil para disfrutar de Pelé y terminé maravillado con esa extraña jugada de Rivelino”.


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