En 1998, me di cuenta de la importancia de proteger a los animales y de convertirme en vegetariana. Tenía 21 años de edad y vi unos videos con escenas crueles de hombres que mataban focas en Alaska, barcos de pesca de ballenas en Japón y otras imágenes de criaderos de gallinas y granjas de vacas. Si realmente quería aportar algo para acabar con esa infamia, debía comenzar conmigo misma, y por eso decidí convertirme en vegetariana, casi que de la noche a la mañana, con la ayuda de mi esposo, Christopher.

Tratamos de cocinar con hierbas y verduras que sembramos nosotros mismos. Para mí es importante no desperdiciar la comida, por eso cuando abro la nevera y veo que hay cosas que están por vencerse, las saco y preparo un plato que, además de nutritivo, contribuya con la disminución de desperdicios. Es un proceso que encuentro muy terapéutico.

También ayudo a los animales que son maltratados. Todo comenzó cuando encontré a un perro abandonado en las calles de Santa Mónica. Luego adopté otros tres, y tiempo después creé un albergue donde hoy tengo perros, ovejas, cerdos, vacas y caballos.

A los animales no los considero mascotas. Pienso que toda criatura quiere vivir. No veo cuál es la diferencia entre un perro, un gato y una vaca, todos son criaturas vivas que necesitan amor, y es lindo ver cómo ellos te devuelven ese amor.

Defender la causa animal está directamente ligada con la ecología. Trato de utilizar bombillos eficientes, desconectar los electrodomésticos cuando no están en uso. Me enfoco mucho en cualquier obra que pueda hacer diferencia en el mundo. Yo hago cientos de decisiones al día, como pensar dos veces en abrir una botella de agua porque no se si van o no a reciclar el envase. Igual me inspira ayudar a las organizaciones que me gustan y ver cómo hay gente que me busca para pedirme consejos de cómo llevar una vida saludable con dietas vegetarianas.

También he apoyado otras causas. Recuerdo que hace 10 años una entidad de San Francisco me contactó para ayudar a evitar la explotación de petróleo por compañías multinacionales en la zona de los indígenas U‘wa, en Colombia, así como la tala indiscriminada de bosques en Brasil. Sé que Colombia tiene una gran biodiversidad y espero que mantengan esos recursos naturales por el bien del mundo.

Cuando Peta me llamó para esta campaña fue como si hubieran leído mi mente. Su filosofía es completamente alineada con la mía, y si ellos piensan que utilizar la imagen de famosos puede crear conciencia sobre la crueldad con los animales, y logra cambiar la decisión de alguien al comprar una chaqueta de cuero o abrigo, pues ayudo con gusto. Me desnudaría cuantas veces fueran necesarias mientras sea para esparcir el mensaje y que la gente se entere de que existen caminos saludables para mejorar su vida y la vida del planeta.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.