Yo conocí a Silvia Tcherassi en mis épocas de universitaria en Bogotá que viajaba a la costa a pasar la Navidad, cuando ella recién empezaba con sus dos primeras boutiques a finales de los ochenta. En ese tiempo Silvia ya era conocida en Barranquilla y yo solía ir a su almacén gracias a una tía mía que, por consentirme, me decía que fuera a donde ella y que escogiera los vestidos que quisiera para regalármelos de aguinaldo. Así, poco a poco, nos fuimos haciendo amigas. Cada vez que iba me sorprendía con algún detalle adicional (siempre me regalaba cosas por su cuenta), mientras sus diseños revelaban su talento. Cuando yo me ennovié con Juan Carlos y nos comprometimos, lo primero que supe fue que el vestido de novia me lo debía diseñar Silvia, a pesar de que ese no era su fuerte y que, de hecho, jamás había diseñado uno. Igual, me presenté para la primera prueba el 18 de diciembre de 1997 y tras cuatro pruebas más, el vestido estuvo listo en tiempo récord para el día de mi matrimonio, el 3 de enero del siguiente año. Cuando me lo entregó fue muy emocionante; era un vestido hermoso. Tal como lo había soñado. Pero lo que más recuerdo fue la personalidad detallista de Silvia: nunca descansó hasta conseguir los guantes con el tono adecuado, probó varios peinados hasta que encontró el que más bonito se me veía, me enseñó cómo debía usar el velo y horas antes de casarme hasta decidió cambiar el ramo de flores que llevaría a la entrada de la iglesia. Ahora que miro en retrospectiva, debo decir que hace diez años no dimensionaba que ella fuera a llegar tan lejos, aunque estaba consciente de que lo podía lograr por su inmenso talento, su profesionalismo y su elegancia. Casualmente mi boda representó un punto de quiebre para su negocio pues, a partir de ese momento, se le multiplicaron los encargos. Fue tanto el impacto que muchas mujeres la siguen buscando, con el recorte de mi vestido en mano, para que les diseñe un traje igual. Hoy ella lo guarda en un lugar especial con la promesa de convertirlo en otra cosa para mis hijas, e incluso lo han desfilado en pasarela modelos como Natalia París.

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