Inmediatamente la vio se acordó de esa canción de Charly que se llama Raros peinados nuevos. Aunque poco debe tener de virgen, ella es bendita entre todas las mujeres y sobresale de entre las demás cabecitas por su melena enredada. No hicieron más que mirarse toda la noche en una exposición y, por un amigo en común, usted le oyó que iba para Socorro a ver un "toque". El término le desafinó el oído, pero luego ella caminó hasta la puerta de la galería con una elegancia y una feminidad dignas de una princesa. Por eso decidió ir detrás y así fue como conoció Socorro.
Socorro es todo a lo que usted jamás hubiera llegado sin la ayuda de una ninfa nocturna como ella. Allí la gente se comporta como si viviera en una ciudad prestada. Se nota cierta camaradería entre sus clientes, pero nadie mira en actitud de coctel. El lugar está casi escondido entre los árboles que rodean la plazoleta occidental de la plaza de toros y se puede parquear en la puerta. Un bacán que ya responde al apodo de Molano (ya verá por qué cuando vaya) le cuida el carro toda la noche. Al entrar se puede ver claramente que el diseño tiene visos ochenteros y mantiene cierto halo de bodega por los acabados de cemento. Unos espejos cortados irregularmente forman la pared en la que se refleja la cara de su presa, o más bien de su leona, porque es muy factible que esta noche la presa sea usted. Al verla cantar 99 Red ballons, de Nena, usted recobra esa alegría de otra época más rockera y descomplicada, en la que la gente, en vez de moverse ensimismada y sensualmente, se dejaba llevar por el ritmo de teclados muy primarios y cantaba imitando las voces de Simon Le Bon (Duran Duran), Robert Smith (The cure) y hasta David Bowie.
Esta es la verdadera esencia de Socorro: la música. Ningún sitio se parece en ese sentido. Primero porque da la opción de ver grupos en vivo -en el piso de abajo hay dispuesto un lugar con muy buen sonido para todos los que se arriesguen a un "guig". Segundo, por la fascinación de sus DJ por el new wave (Talking heads, Blondie), el glam (David Bowie, Iggy Pop) y el rock de garaje (The Ramones, The Charlatans, y otras bandas con nombres que anteponen el The a un adjetivo o a un apellido). Este estilo de lugar, con ese tipo de música es prácticamente inencontrable en Bogotá, lo mismo que esa clase de mujer, por la que a usted le va a dar un infarto si sigue cantando Brass in pocket de The Pretenders. El nombre de la banda no es casualidad. A lo mejor usted no es más que un pretendiente, y está pretendiendo demasiado. Baje al "toque" y disfrute de un aire nuevo. ¡SOCO-ROCK! Al fin se oyeron los gritos de auxilio por un bar diferente.

socorro
bar

Cra. 6ª # 26-57
Tel: 342 3507
Cover: $10.000 (incluye cerveza)
Abierto de miércoles a sábado de 9:00 p.m. a 3:00 a.m.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.