Hace unas semanas salió a la venta el decimonoveno disco de Ringo Starr, quien a sus 77 años es una de las caras más conocidas del espectáculo en el mundo. Considerado como uno de los mejores bateristas de la historia, tiene una fortuna avaluada en 370 millones de dólares (un poco más de un billón de pesos) y es, junto a Paul McCartney, uno de los dos sobrevivientes de los Beatles. Su extraordinaria vida de fama y opulencia se la debe al hecho de haber sido parte de los “Fab Four”. Lo que pocos saben es que otro baterista estuvo a punto de ganarse esa misma lotería, pero el premio mayor se le escapó días antes de que estallara la beatlemanía.

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En un principio los Beatles eran Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Stuart Sutcliffe, quien tocaba el bajo. En 1960, Allan Williams, su representante de entonces, les consiguió una residencia en Hamburgo, donde se presentarían por tres meses y medio en un bar del distrito rojo. Hasta ese momento tocaban rock & roll en antros de Liverpool y para cada presentación debían conseguir un nuevo baterista. Pero con tantas funciones encima, sería necesario tener a alguien de tiempo completo, así que hicieron audiciones y finalmente contrataron a Pete Best a mediados de agosto de ese año. La gira fue un éxito y eventualmente todos regresaron a Inglaterra menos Sutcliffe, quien dejó la banda y decidió quedarse estudiando en Alemania.

En los dos años siguientes siguieron tocando con frecuencia en Hamburgo y Liverpool, donde empezaban a ser reconocidos. Fue el momento en que Brian Epstein reemplazó a Williams como mánager y el productor George Martin les consiguió un contrato con la disquera EMI. Su primer álbum lo grabaron en los Abbey Road Studios de Londres y desde el comienzo Martin se quejó del talento de Best. Pidió que lo reemplazaran durante las grabaciones por uno de los bateristas del estudio.

Lo cierto es que Pete Best no terminaba de encajar con la banda. Todos, menos él, se habían hecho el corte de pelo que los caracterizó por tanto tiempo, era el más guapo y, por consiguiente, el más popular entre las fanáticas, y supuestamente llegaba tarde a los ensayos. Incluso se rumora que faltó a algunos conciertos. Sobre su personalidad también hablaron mucho. Decían que era callado y taciturno. “Me etiquetaron como el solitario, con el que no se podían comunicar ni tenía sentido del humor. Pero dame una oportunidad y hablaré y te haré reír a carcajadas”, dijo Best en su defensa.

Muchas de estas afirmaciones fueron desmentidas con el tiempo y hasta hoy no se sabe qué produjo su salida de la banda. Prácticamente se volvió un tema tabú, pero lo seguro era que a Martin no le gustaba Best. Después de convencer a Lennon y a McCartney, en 1962 lo reemplazaron por Ringo Starr.

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La noticia se la dio Epstein el 16 de agosto de ese año. Lo llamó a su oficina y estaba evidentemente nervioso. No se podía quedar quieto cuando le soltó la frase: “Pete, no sé cómo decirte esto, pero tengo que hacerlo. Los chicos quieren que salgas del grupo y que entre Ringo”. Trató de consolarlo con la promesa de que lo ayudaría a formar otra banda, pero no sirvió de nada. “Fuimos unos cobardes cuando lo despedimos. Le dejamos la tarea a Brian. Pero si se lo hubiéramos dicho a la cara, hubiera resultado mucho más desagradable. Probablemente habríamos acabado peleándonos”, contó Lennon unos años después. Desde ese día Best nunca volvió a hablar con John, Paul ni George.

Con Starr como el nuevo baterista a bordo volvieron a grabar Love Me Do, su primer sencillo, que alcanzó el puesto 17 en el Record Retailer, una de las cuatro principales listas musicales de ese momento en Gran Bretaña. Después vino su primer debut televisivo y también su primera canción número uno: Please Please Me. De ahí en adelante vinieron la beatlemanía y álbumes que pasaron a la historia como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Yellow Submarine, Abbey Road y Let It Be.

¿Qué pasó mientras tanto con Pete Best? Dos años después viajó a Estados Unidos al programa televisivo I’ve Got a Secret, en el que contó que había hecho parte de los Beatles. Según el presentador, “Best dejó su trabajo. Algo bastante común, excepto por el pequeño detalle de que su trabajo era ser el baterista de los Beatles”. Luego le hizo la pregunta que estaba en boca de todos: ¿por qué dejó la banda? Una pregunta que, entre otras, contradice la hipótesis de que lo sacaron. Best respondió: “En ese momento eran una banda que estaba empezando y nunca imaginé que se iban a volver lo que son hoy en día”.

En 1965 tocó con varias agrupaciones y sacó su primer álbum, titulado Best of The Beatles, un juego de palabras con el que usaba su apellido e intentaba sacarle jugo a su corto paso por la banda. El chiste le salió muy mal, pues mucha gente compró el disco pensando que se trataba de una compilación de las mejores canciones de la banda británica y Best tuvo que enfrentar cargos por fraude. Aunque la acusación no pasó a mayores, esa fue la última vez en 20 años que Pete Best participó en el mundo del espectáculo.

En esas dos décadas su vida no fue nada glamurosa. Trabajó en Liverpool como funcionario público en una oficina de empleo y a finales de los sesenta incluso contempló el suicidio, pero su hermano lo detuvo a tiempo. Solo hasta finales de los ochenta retomó la música y formó una banda a la que llamó The Pete Best Band, que todavía se presenta en uno que otro concierto. No fue sino hasta 1995 que recibió los primeros dividendos por haber sido el precursor de Starr, cuando Apple Records lanzó una antología de los Beatles que incluía algunas canciones grabadas por Best. Fueron 4 millones de libras esterlinas (15.000 millones de pesos) que dieron inicio a sus años dorados.

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Aunque no pasó a la historia como uno de los Fab Four, su tiempo en la banda le alcanzó para ser recordado como el hombre que pudo ser un Beatle. Aparece en la prensa y no hay entrevista en la que no le pregunten si se arrepiente o si tiene algún remordimiento por no haber hecho parte de la banda que llegó a ser más famosa que Jesucristo. Él siempre responde más o menos lo mismo: “Siempre lo he dicho y siempre lo diré. Llámalo orgullo de baterista o lo que sea, pero Ringo solo lleva el compás. Yo, en cambio, soy un verdadero baterista. No hay duda: soy mejor que Ringo”.

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