Soy un colombiano normal de los que a diario se levantan a trabajar para salir adelante. Lo que me pasó con un tapabocas en el portal del norte de TransMilenio, cortesía de la ansiedad colectiva que genera la gripa AH1N1 y de una entrevista en vivo y en directo del periodista Ronald Ramírez de Citytv, fue un oso al que le tengo que sacar el mayor provecho. No había querido contar mi historia pero entiendo que los miles de fans que tengo en Facebook y en otras redes de internet merecen saber quién soy y qué fue lo que me pasó el día que no supe ponerme un tapabocas.

Soy de Santa Rosa de Cabal y hace 20 años decidí probar suerte en Bogotá. Acá me recibieron unos familiares y la idea era buscar mejores oportunidades de estudio y trabajo para salir adelante. Lo primero que hice cuando llegué fue trabajar como asesor comercial en los almacenes Dalhom y J.Glottman. Luego estudié Ventas Profesionales en el Sena, hice seis semestres de Administración de Empresas y un curso de visitador médico. He estado vinculado a la parte comercial, me gusta la publicidad y el mundo de las cámaras. En Bogotá conocí a mi esposa con la que tengo dos hijos, una niña de 11 años y un niño de 6.

La gripa AH1N1 se volvió una noticia mundial, era algo nuevo pero no me causó pánico. Cuando surgió el uso del tapabocas pensé en comprar varios y, de acuerdo con la situación, usarlos. Confieso que jamás en mi vida había usado un tapabocas, tampoco vi a ningún miembro de mi familia o de mi entorno usar uno. Creo que un tapabocas no es un elemento que uno use seguido o que haga parte del diario vivir de personas como yo, ese es un elemento que usan más los médicos, las enfermeras o la gente que manipula basuras, a mí nunca me había tocado ponerme uno.

El día en que me ocurrió lo del tapabocas laboré normalmente en mi anterior trabajo como administrador de un almacén de colchones, ahora ando desempleado porque me echaron por recorte de personal y estoy escuchando ofertas. Ese día un cliente llenó mal un voucher y me tocó ir a arreglarlo a la calle 170. Luego de hacer la vuelta entré al portal del norte al filo de las ocho de la noche y estaban regalando tapabocas. Me acerqué, me dieron dos y, de inmediato, sin mirarlos ya que había mucho tumulto, los metí en mi maletín. En ese momento vi que había un periodista de Citytv entrevistando a la gente que pasaba por ahí. Me acerqué y me preguntó qué opinaba sobre el uso del tapabocas; le dije que me parecía una excelente campaña educativa y que todos los ciudadanos lo tendríamos que usar. Luego me preguntó si lo sabía utilizar, le dije que tenía que tapar desde la nariz al mentón y que acababa de recibir el mío. Lo saqué del bolsillo del maletín mientras el periodista decía que en la calle se veía mucha gente que lo usaba mal y que yo iba a servir de ejemplo para demostrar la forma correcta de usarlo. Sin pensarlo me lo puse, repito que no tenía ni la menor idea de cómo me lo tenía que poner. Había visto fotos de tapabocas, pero en el mercado existen muchos tipos y modelos y no es fácil, la gente lo ve fácil, pero no lo es. Todo sucedió muy rápido. En primera instancia me lo puse diciendo que esa era la mejor forma de usarlo, pero de inmediato me lo quité porque no me cuadraba la vaina y sabía que algo no andaba bien. Le di la vuelta dejándolo en forma vertical y así salí en televisión ante millones de personas ¡Lo que más me impresionó fue que el mismo periodista me dijo que lo tenía puesto correctamente, que era una buena opción ya que me estaba tapando la nariz y la boca! Todo terminó cuando me lo puse horizontalmente y dije que lo sentía muy cómodo.

Agarré mi tapabocas, cogí mi maletín y me fui caminando sin pensar que había hecho el oso sin darme cuenta de la magnitud del asunto. Cuando llegué a mi casa un familiar me llamó y me dijo que me había visto en directo por televisión, pero no me hizo más comentarios. Mi vida siguió igual y al otro día fui a trabajar como cualquier persona. Un día un amigo me habló del video de YouTube, decidí verlo, y sentí que había hecho el ridículo pero pensé que era algo que le podía pasar a cualquiera. El video lo he visto unas siete veces y me he reído de mí mismo, cada vez que lo veo entiendo la reacción de la gente cuando lo ve.

En Facebook miles de personas empezaron a hablar de mí, unos me insultaron y otros me apoyaron, pero todo es respetable, incluso hay un grupo que me quiere postular como alcalde de Bogotá, tengo 5938 solicitudes de amistad cuando solo tenía 22 amigos y en mi bandeja de entrada tengo represados 587 mensajes cuando solo recibía uno mensual, estoy viviendo mis 15 minutos de fama, como dijo un artista. La idea es sacar de todo esto algo positivo. No me molesta que me digan "el tipo del tapabocas", incluso quiero crear un portal en internet para que la gente me escriba lo que piensa. Si esa gente de Facebook votara por mí, yo podría ser concejal de la ciudad.

Todo el mundo empezó a decirme que había visto el video, irónicamente les contestaba que lo siguieran viendo y que se lo gozaran. Nunca he sentido rabia, poco me preocupa y no me trasnocha lo que piensen de mí, es más, me conocen a nivel mundial y quiero hacer campañas educativas con los tapabocas, y si alguna compañía considera que mi imagen les sirve, estoy dispuesto a escucharlos.

A mí me interesa formar empresa, soy un trabajador independiente de una gran compañía que ha sacado al mercado a nivel mundial un producto que está revolucionando la medicina, que protege el sistema inmunológico y las personas pueden visitar mi página en internet. Para ello me pueden escribir al correo: elhombredeltapabocas@hotmail.com. Mucha gente a diario hace el oso en el mundo, yo me he reído de lo que me pasó y soy feliz, no soy anónimo, y con mi tapabocas he generado felicidad. Hay que tener una gran personalidad, siempre he sido así y no voy a cambiar. Con los tapabocas quedé, literalmente, curado en salud.

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