Vivía, además, con una tía presumida llamada Piedad y con Minerva, una empleada del servicio bonachona. Mi mejor amigo era Frigo, un chico de mi edad que era mi vecino, que jugaba béisbol con mi papá, estaba tragado de mi mamá y se la pasaba metido en mi casa. Yo era la niña víctima de todo ese mundo llamado Tentaciones, una comedia que se transmitió durante cinco años, en las tardes de lunes a viernes, por Caracol Televisión.

En realidad, soy Laura Rojas Godoy, tengo 29 años, soy actriz y ya no vivo en Colombia. Llegué a Tentaciones cuando tenía 9 años. Yo me había interesado en la actuación después de ir a una presentación de la academia de Misi, en Bogotá. Le dije a mi mamá que quería hacer parte de ese mundo maravilloso, y me matriculó en la compañía. Dos años después, Diego León Hoyos (Serafín), que me conoció en Misi, me llevó a una audición en la que tenía que hacer de una niña que se robaba el maquillaje de la mamá y empezaba a jugar con él. A los pocos días me llamaron para decirme que el papel de Pilarica era mío.

Las grabaciones comenzaron en 1993, y la casa que servía como locación estaba ubicada cerca de la mía, en el barrio Santa Ana. Yo estudiaba en el colegio Anglo Colombiano, donde fueron muy comprensivos con mi trabajo, pues solo faltaba dos veces al mes, ya que las grabaciones se acomodaban al horario de Marcos (Frigo) y al mío. Nunca fue traumático para mí dividir el tiempo entre las grabaciones y el estudio. No tengo muchas nociones sobre las condiciones del contrato, porque eran mis padres los que me representaban. La serie fue muy exitosa y supe que la retransmitieron y de eso no obtuve regalías, en fin...

Mientras trabajé en el programa, también hice papeles para teatro y, de a poco, la gente fue conociéndome. Yo era muy niña todavía y me parecía un poco extraño que fuera al centro comercial y las personas me pidieran autógrafos y quisieran tomarse fotos conmigo. A mis papás no les molestaba y con el tiempo me empezó a parecer bonito que la gente quisiera llevarse algo de mí.

Después del final de Tentaciones, en 1998, seguí estudiando. En 2000, a los 16 años, me mudé con mi familia a España y aquí terminé el colegio. Cuando llegó el momento de decidir qué hacer con mi vida, ya sabía que el teatro era lo mío y estudié en la Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. He participado en algunos cortometrajes y sobre todo en obras de teatro, donde generalmente hago de colombiana.

Aún no me he decido a regresar a Colombia, pero me encantaría, y si es con trabajo, mucho mejor, porque sé que la actuación allí es de las más destacadas en Latinoamérica. Cada año intento volver al país, sobre todo porque mi familia ya se devolvió y me encanta visitarla. Desafortunadamente, no he vuelto a tener contacto con las personas que hicieron parte de Tentaciones, de quienes me gustaría saber qué ha sido de su vida. Sé, por ejemplo, que Diego León Hoyos se ha dedicado más a la dirección que a la actuación y que Marcos, el recordado Frigo, no volvió a actuar.

De todos modos, me acuerdo de esa época con mucho cariño. Me enorgullece haber hecho ese papel y todavía lo incluyo en mi currículo. Son muy pocas mis amistades en España que saben que hice parte de una serie de televisión colombiana. Los que se han enterado lo han hecho de la forma más extraña: cuando voy a algún lugar donde trabajan o se reúnen colombianos, a veces me reconocen y me preguntan: “¿Tú no eres Pilarica”.

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