Arno Sticher tiene 46 años, todos y cada uno de ellos muy bien vividos. La población de Zillikon es su casa desde hace varios años, pese a que nació en Udine, Italia. Tal vez no lo sepa, pero Zillikon es uno de los mejores vivideros del mundo, tienen poco más de diez mil habitantes, queda en Suiza, junto al lago Zurich, lugar donde se puede hacer casi cualquier deporte que se le ocurra. En medio de ese paraíso transcurren los días de Arno, director de ventas para parte de Europa, América y África de la casa relojera Maurice Lacroix que, fiel a la tradición suiza, fabrica sus productos en el corazón de las montañas Jura, donde se encuentran los mejores artesanos relojeros. Su trabajo lo ha llevado por todo el mundo, pero él siempre vuelve a casa, a su pequeño mundo, donde está lo que más ama: su mujer, sus hijos y Zillikon, donde le resulta fácil perderse para escalar sus montañas y correr sus calles, eso sí, siempre con un Maurice Lacroix en su muñeca izquierda.

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