El comunicado del comité de ética del Círculo de Periodistas de Bogotá, que se refiere al "tratamiento… dado a casos como los de Lully Bosa, La Revista SoHo…" etc., no contiene ninguna sorpresa. Allí, el comité asegura que no "entra a particularizar" pero a continuación lo hace. Y expresa su "preocupación" por que tras la defensa de la libertad de expresión se esconda "la incapacidad o el valor de reconocer los errores…".

No, no sorprende. He sido testigo de los prejuicios y resentimientos sociales que dominan esa agrupación, la cual, con tal de salir de las ruinas en que la dejaron en el pasado algunos inescrupulosos, permitió que la condujeran mansamente por nuevas rutas equivocadas, la del mesianismo católico o la del ultramoralismo. Así, terminó por ubicarse en el lado opuesto al que debía estar: con los periodistas y no contra ellos. Para la muestra, un botón:? Cuando todavía yo tomaba asiento en su junta directiva, abrieron la puerta trasera del CPB para que entrara un pleitista famoso, animado por la venganza. Me escandalicé, porque en esa misma época, este personaje (q.e.p.d.) sostenía delicadas querellas contra directores de medios. La vía jurídica que había tomado para exigir rectificaciones era indiscutible: tenía derecho a que un juez determinara si había motivos para desvirtuar informaciones sobre él. No obstante, se le censuraba que mandara razones intimidatorias, paralelas a los procesos o que intentara comprar, con el poder de su billetera, una publicación que se le había enfrentado.

Pese a la persecución desafiante que desató, el señor de marras encontró el apoyo incondicional del presidente del Círculo. Como su invitado personal, llegó a una ceremonia de entrega de los premios anuales, el certamen más significativo de la agremiación. Más tarde le aceptó publicitar en el órgano oficial del Círculo, una revista de su propiedad, desde donde jugaba con la honra de sus enemigos mientras exigía que le respetaran la suya. Por último, le recibieron sus "artículos de prensa" con el fin de que los calificaran entre los mejores trabajos del medio.

En ese contexto, apareció una edición completa de la revistita con afirmaciones que afectaban a Daniel Coronell. El presidente del CPB, que debía salir en defensa de uno de los suyos, se fue lanza en ristre contra el director de Noticias Uno, que acababa de irse del país luego de recibir amenazas de muerte. Entonces, el líder sindical, como hoy, trajo a colación la presunta incapacidad de los periodistas de reconocer sus "errores" y, aún peor, cuestionó la versión de las amenazas.

Con estos antecedentes y otros tantos similares, ¿por qué habría de extrañarme el comunicado en el que se desconoce el fallo favorable a SoHo y se sugiere, en cambio, su culpabilidad al compararla con el caso de Lully Bossa? En el trasfondo existía, tal vez, la intención perversa de sugerir que profesionalmente era lo mismo la foto de SoHo que parodiaba La última cena, que la violación grosera de la intimidad de la actriz.

La persona que dirige el tinglado del CPB está confundida y ha confundido, impulsado por la "misión" que debe cumplir y por sus propias ambiciones, a la mayoría de sus compañeros de junta y comité. Debe abonársele que cree que está haciendo lo correcto. Y que a cualquiera, por sensato que sea, se le puede alterar el sentido de la justicia, si lo obligan a desempeñar tantos roles al mismo tiempo: este hombre es, además, decano de una Facultad en la Universidad de la Sabana, uno de los comisionados de paz del Episcopado y ejerce como numerario destacado del Opus Dei.

La Sabana, la Iglesia y la Prelatura, respetables organizaciones, tienen objetivos religiosos en común. ¿Compagina el CPB con ellas? Encuentro la respuesta en un texto autorizado: "… la evangelización es el apostolado más importante" de los miembros del Opus. Se trata de una labor de testimonio y de ayuda en el trabajo cotidiano. En consecuencia, añade el escrito, la tarea que llevan a cabo sus fieles no se limita a un campo específico. Sea cual sea la actividad secular a la que se dediquen, han de cooperar y encontrar "soluciones cristianas a los problemas de la sociedad…" No hay duda. El presidente del Círculo hace lo que le toca… como miembro del Opus Dei. Pero, precisamente por eso, no puede ser el representante de todos los periodistas, como un fundamentalista musulmán no podría representar a la totalidad de los ingenieros árabes ni un ortodoxo jasídico, a los cirujanos de Israel.

Ex miembro de la junta directiva del CPB

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