Conocí los vibradores por un médico que era experto en sexo. Yo estaba viviendo una época difícil en la que me sentía sola, aburrida y no quería estar con nadie. Cuando el médico me habló de las bondades del "personajillo" (así bauticé al vibrador) entré en un dilema: no quería hacer locuras que fueran contra mis valores, pero al mismo tiempo sentía la profunda necesidad de conocerme más. Tenía 22 años y el tabú que existe en la sociedad colombiana sobre este tema me hizo dudar.

Al principio entré en pánico y duré con el "personajillo" un tiempo guardado. Yo prefiero lo sencillo y por eso utilizo los vibradores externos, nunca he usado uno interno. Así me conozco, me miro y descubro nuevas sensaciones en las que puedo disfrutar de mí. Una cosa es clara: el vibrador nunca va a reemplazar a un hombre y menos a mi novio, a quien no cambio por nadie. Simplemente, cuando he estado sola, sin novio, el vibrador es perfecto. El vibrador me hace "encalambrar el alma". Es algo que pasa de lo físico a lo mental y lo llena a uno. Va más allá del orgasmo común, uno siente que el tiempo se detiene y la sensación llega hasta el centro de las entrañas, del alma, es una energía demasiado bonita.

A algunas amigas muy cercanas les he regalado uno e, incluso, una de ellas me llamó hace poco para decirme que se le había fundido. A mí todavía me da pena ir a comprar un vibrador y siento que la gente me mira pero es algo natural. Investigando sobre el tema, encontré en Google una rica historia sobre el vibrador. "La vibración es la vida", publicaba un periódico de finales del siglo XIX para promocionar la nueva línea de vibradores que vendían en esa época. Estoy de acuerdo, este "personajillo" es un elemento interesante que ayuda a que la vida sea más feliz.

Me sorprendí también al saber que ha estado ligado a la mujer desde hace más de 2.500 años y que ellas lo usaban por recomendaciones médicas. Cuando notaban que una mujer estaba con el genio alborotado, simplemente la remitían al médico y este le daba un masaje estimulante en el clítoris, y santo remedio. La cantidad de mujeres que asistían a las consultas era tal que en 1880 el doctor Joseph Mortimer patentó el primer vibrador electromecánico. ¿La razón? A los médicos se les cansaba la mano y este galeno decidió ahorrarles el esfuerzo.

Yo lo he usado y me siento feliz. Es un "personajillo" fiel, no echa cantaleta, siempre está listo, ayuda a la salud y genera felicidad. Eso sí, les aconsejo que lo mantengan siempre con las pilas nuevas, rinde más.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.