“En los entrenamientos de Nacional molestábamos a René con el escorpión, y decíamos que teníamos que hacerlo algún día, pero para hacer gol. Y preciso, en uno de mis primeros partidos con la selección, Freddy Rincón me tiró un centro, yo me pasé y definí de escorpión. Quedé sorprendido con ese golazo, el mejor de mi carrera”.



“Me gustaba que me insultaran, me crecía, porque, como dice el dicho: ‘A un árbol sin fruto nunca le tiran piedra’”.



“Maturana dijo que yo era el mejor del mundo sin balón. Él lo que quería decir era que yo era importante para marcar la salida cuando los rivales tenían la pelota, y que le funcionaba muy bien para el desmarque cuando atacábamos, pero la gente lo tomó por otro lado”.



“Y dije que no solo quería, sino que iba a ser el goleador de la Copa América de 2001. Lo dije porque estaba muy bien física y futbolísticamente, y porque ya tenía madurez. Y, en efecto, quedé de goleador con seis tantos”.



“Jugábamos con el Valencia contra el Barcelona en el Camp Nou. Me jugué un muy buen primer tiempo, fui figura, hasta los hinchas del Barça me aplaudieron. Pero el técnico Guus Hiddink me sacó. Ya después, estaba escuchando la rueda de prensa en el bus, cuando oigo que le dice a un periodista que me sacó porque estaba jugando mal… Tiré los guayos de la rabia”.



“En los Olímpicos de Barcelona, antes del partido con Egipto, nos dijeron que ellos no habían llevado las escarapelas, entonces podíamos ganar por W. Pero otros jugadores, en especial el Tino, dijeron que no, que esperáramos y jugáramos. Entonces esperamos y nos ganaron”.



“Una vez vi una bandera de Colombia en las tribunas del Maracaná, en una final de la Copa de Brasil entre Flamengo y Cruzeiro, donde jugaba yo. Después del partido, el dueño de esa bandera se acercó al camerino y resultó que era un admirador brasileño… me sorprendió”.



“Yo jugué de 10 desde los 13 años, cuando entré a la Liga de Antioquia. Y fue el técnico Nelson Gallego el que me puso a jugar más adelante, de 9, aunque aun en esa posición me gustaba arrancar de atrás, así jugué siempre”.



“Todos mis tíos por el lado Aristizábal eran hinchas del Medellín, y hasta me llevaban al estadio. Pero yo me incliné por mi papá, que era el único de Nacional por ese lado de la familia, y me hice seguidor del verde”.



“El año 2003 fue muy especial para mí, gané tres títulos con Cruzeiro: la serie A brasileña, la Copa de Brasil y el campeonato estatal. Inolvidable”.



“En el fútbol hubo lágrimas de felicidad y de tristeza, claro: lloré de felicidad cuando nos ganamos la Copa América y de tristeza cuando me enteré de la muerte de Andrés Escobar; la última vez que lo vi fue en el aeropuerto, cuando nos despedimos después de USA 94”.

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