A SoHo no puedo mentirle. Para SoHo me he introducido en un prostíbulo y he personificado un reportaje arriesgado y controversial. Para SoHo me he desnudado en una foto que no me suelta, que no se separa de mi nombre. Ahora, como no quiero usar paliativos o parches en esta definición de no-maternidad tropical, me anuncio en una lista de intereses, prioridades, quejas y no valores, que a la deriva me llevan al rotundo corte de mi fertilidad.

Prefacio psicológico: mi madre padecía de alzhéimer. Me quedaba siempre en casa de amigos o en playas alejadas de mi pequeña ciudad de provincia en Cuba. En la puerta de la escuela, junto a profesoras martirizadas por la espera, mi madre llegaba de noche a recuperar su hija. Según el psiquiatra de cabecera, este es el origen del miedo a mi maternidad. Yo no lo creo. Mi madre y yo somos dos personas distintas con olores, gestos, situaciones personales distintas.

Quiero enumerar las causas por las que no he parido ni he pensado en detenerme a llevar el tramo de mi vida a la otra punta de ese cordón umbilical.

1- Encerrada en una isla, no quiero un rehén conmigo.

2- Mi esposo de quince años me pidió un matrimonio pero no un hijo, es pianista de jazz y las malas noches las pasa en los clubes. Nunca insistió en el tema. De eso no se habla en los apagones.

3- No creo que en mi cuerpo Haiku quepa una vida. Otra que pueda sostener. ¿Acaso lo hago bien con esta, la mía? Hay quienes opinan que con una Wendy es más que suficiente.

4- Wendy está muy ocupada con Wendy.

5- Siete años de alzhéimer cuidando a mi madre me hicieron dependiente de una pequeña niña y en ese momento me convertí en esto: LA MADRE DE MI MADRE.

6- En mi país el aborto es un método anticonceptivo. A los 18 tuve un aborto y me asusté tanto que cuido más mi cuerpo de un inquilino en mi interior, que el aeropuerto de Nueva York de posibles intrusos.

7- Siete sayas guardan el recinto donde con siete velos deberían romperse las compuertas del deseo. Descuido es una buena palabra para dejar pasar una vida a mis entrañas sin centro. Estamos ante el último llamado.

Al terminar esta lista de miedos repasaré las posibilidades de maternidad que traigo como aptitud y no como don. Si encuentro el fin de la carrera de caballos que me llevan a la realización profesional, si puedo hacer un alto en esa meta sin fin, quizás ponga un anuncio en esta misma revista que siempre me acuna. Un cartel que diga: ¿PUEDO AÚN SER UNA MADRE TRADICIONAL? No hablo de reencarnar, se aceptan clases de moral y cívica, clases sobre las clases, clases sobre la estructura familiar y los afectos. Sobre legislación y roles de vida real en familia. ¿Qué es una familia?

Envíen una foto de familia todo lo urgente que se pueda. Envíenla a los hoteles donde escribo mientras promociono libros y redacto las maquetas de las novelas que se traducen al checo o portugués. Se escuchan proposiciones de todo tipo. Me encantaría que la foto fuera BLANCO y NEGRO. El paquete de instrucciones está listo en alguna parte. Solo que no he tenido tiempo para encontrarlo. Demasiados años empleados en culpar a mis padres, dibujando sus defectos en los poemas, novelas y artículos que redacto desde que tengo memoria.

Como en una galería de arte no deseo estar expuesta con el cuerpo inflamado, como Haiku que se desborda de la página. Como una isla a punto de reventar.

Pero…

Acepto que otra vida dentro de mi vida me haría mejor, dilatada en intentos por mejorar lo emborronado, lo peor de mi conducta.

No soy una fundamentalista de la NO MATERNIDAD. No es un gesto, es una condición casual, fatal, geográfica y hasta puede que divina. ¿A quién han liberado de mí, de mis ordenanzas y pésimos esquemas educativos?

Vine al mundo sin un claro concepto de descendencia, trascendencia o multiplicación. Hija de todos e hija de nadie.

He vivido aquí y ahora porque tal vez mañana la cuna que estaba en la isla donde dormía mi cuerpo, se hundiría sin remedio antes de ponerle nombre a mi testigo genético.

Por favor: dejen sus comentarios. Yo me dejo ir sobre sábanas limpias…

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.