Wendy Sulca ya tiene 20 años. De aquella niña que se dio a conocer cantando ‘La Tetita’ no queda más que sus rasgos indígenas y una ingenuidad viva en ella. Todos la recuerdan por el video en el saludó, sin darse cuenta, a “Elver Galarga” y a “Elva Gina” en vivo. Todo fue planeado por un grupo de burlones –o hatters, como ella los llama- quienes le hicieron una de las bromas que más recuerda. Para entonces Wendy tenía 16 años. Admite que aún le cuesta entender los chistes de doble sentido, al punto que sus amigos deben explicárselos.

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La joven peruana es un éxito en Internet y, curiosamente, no son sus compatriotas quienes más buscan su nombre en Google. En Argentina, Colombia y Chile es una de las estrellas peruanas con mayor reconocimiento. Es fácil encontrar videos suyos que superen el millón de visitas en YouTube.

El cambio de Wendy es evidente. Cuando inició, con tan solo nueve años, la música popular era lo suyo. Pero las tendencias musicales le han permitido explorar otros géneros. Ha hecho covers de artistas de la talla de Madonna y de Miley Cyrus. Ha grabado con la Tigresa del Oriente y hasta con Fito Páez. Ella le ha cantado a la cerveza y al amor –pero no tiene novio-. También ha defendido el aborto y, en su última canción, apoyó abiertamente a las parejas homosexuales.

Wendy es una mujer risueña. Recuerda con gracia cada una de las bromas de las que ha sido blanco, unas mucho más agradables que otras. Por ejemplo, una de las que más la sorprendió fue la vez que un hombre le pidió que firmara sus tetillas para hacerle homenaje a su canción más famosa.

No se avergüenza de ninguna de las canciones con las que muchos la conocimos. Tampoco de los videos en los que aparecía con trajes típicos bailando en medio de las plazoletas de su país. Sin embargo dice que trabaja día a día para que su nombre no sea relacionado únicamente con ‘La Tetica’.

No fue fácil comenzar. Wendy recuerda que su mamá tuvo que sacar un préstamo en el banco para grabar el video de su primer éxito. Una producción en la que solamente trabajaron: un camarógrafo, que además era productor y director, y un asistente que debía hacer todo tipo de acrobacias para que el producto final no pareciera un video casero. Esa ha sido su producción más conocida y, sin duda, la más barata.

En su más reciente video, titulado ‘La Magia del Amor‘, Wendy calcula que participaron más de 30 personas entre producción, dirección fotográfica, asistentes de cámara, profesionales de luces, dirección de arte, vestuaristas y hasta el director de televisión Jorge Constantino. Esta producción apenas completa una semana en el canal oficial de YouTube y ya supera las 32.000 visualizaciones. Fue así como se hizo evidente su paso de ser una artista aprendiz a toda una estrella musical.

Lejos de ser la típica estrella adolescente norteamericana que se caracteriza por sus excesos y borracheras, Wendy es una mujer ahorradora, apegada a su familia y reconoce con orgullo sus inicios. Canta con entusiasmo sus canciones sobre la cerveza, la ausencia de su papá y a Israél.

La estrella latinoamericana no gasta dinero en lujos. De hecho, prefiere invertirlo en viajes de trabajo y recuerda que el primer gusto que se dio con su propia plata fue comprar un computador. Pero eso sí, aclara que era una necesidad para estudiar y para poder ver su exitoso video que recorría los países de la región, mientras ella ni siquiera sabía qué ya era famoso en Internet.

Ha viajado a la mayoría de países de América Latina y este año conoció Estados Unidos. Todos esos han sido viajes de trabajo y sueña con conocer Disney.

Wendy está a punto de terminar su carrera en administración de empresas, pero por lo pronto quiere dedicarse a la música.

Vive prevenida por las bromas que puedan hacerle. Asegura que cada día son menos los personajes que quieren ridiculizarla. Por el contrario, se alegra al ver los comentarios que la felicitan por sus últimas producciones. Ella se toma el tiempo de leerlos y responder uno a uno, incluso los mensajes que le envían por Twitter.

Ahora no le apunta a hacer covers, quiere tener su propio estilo. Su mamá es su representante pero ya no es la única encargada del show de Wendy Sulca, junto a ella trabaja una manager, una persona encargada del vestuario, tiene su propia jefe de prensa y una asistente. Como cualquier artista internacional.

Wendy aún es la niña inocente que bailaba orgullosa la música indígena de su país y se ríe de cada cosa que recuerda y habla sin pensarlo mucho. Pero de boba no tiene un pelo, tiene un libro titulado ‘Más allá de la Tetita’, hizo parte de la miniserie ‘Vacaciones en Grecia’ y participó en la película chilena ‘Coach’. Al final de la entrevista, Wendy admite que si hoy le hacen un chiste de doble sentido volvería a caer.

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