Todo empezó en una noche de rumba por un amigo en común que nos invitó a salir. Desde ese momento hubo una química especial y empezamos a andar juntos. Había pasado más de un año de novios y él se tuvo que ir a vivir a Estados Unidos. Un día, antes de irse del todo, me llamó desde allá y me propuso matrimonio. Yo le dije que sí de una.

Habíamos decidido casarnos a escondidas porque en mi casa son muy católicos y casarse por fuera de la Iglesia no era bien visto. Además, éramos unos culicagados y nuestra relación era completamente loca; mis papás no querían mucho a Ricardo en esa época. 

Cuando volvió a Manizales, nos fuimos a una notaría a averiguar lo que teníamos que hacer para casarnos y ellos nos dijeron que debíamos poner la solicitud de matrimonio en una cartelera, por si acaso alguien tenía algo en contra de la unión. Así que pusimos el papel, aunque nos daban muchos nervios que nos cogieran. Pasado el tiempo de la solicitud formal, nos fuimos los dos solos a la notaría a casarnos. Después de firmar el papel, nuestro matrimonio seguiría siendo público por medio del boletín de la notaría, diciéndole a quien sea que lee esas cosas que habíamos decidido casarnos. 

Un día, por ahí a los seis meses de tomada la decisión, saliendo de hacer una vuelta en la notaría, nos encontramos con la hermana de Ricardo. Ella iba a pedir unos papeles y en ese momento se dio cuenta de que estábamos casados. No lo podía creer pues, obviamente, ni siquiera vivíamos juntos. Llamó a su mamá y así fue como su familia se enteró. La mía se dio cuenta mucho tiempo después. Yo estaba tramitando papeles para irme a vivir a Estados Unidos con él y le había contado a mi hermana. Ella le contó al resto de la familia. Pero para mi sorpresa lo tomaron de una forma muy tranquila. 

A los dos años de habernos casado, me fui a Estados Unidos a estar con él, por fin empezamos a vivir juntos y todo funcionó perfecto. Estar casado a escondidas tiene su encanto. Aunque mirando hacia atrás, no lo volvería a hacer. Uno no está disfrutando de lo que realmente es el matrimonio, pero, no puedo negarlo, hay algo especial en eso de tener un secreto con alguien. 

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