Acuérdese de Forrest Gump. ¿Ya? Ahora repase las escenas de Washington, cuando Forrest se encuentra con su amiga de la infancia y amor platónico de toda la vida, Jenny. Piense en el novio de Jenny en ese momento, el militante al que Forrest le da en la geta sin compasión al frente de un panal de negros macizos que precisamente trabajaban para el partido político del señor. ¿Cómo se llamaba el partido? Muy bien: Las Panteras Negras.

Este movimiento de izquierda (algo anarquista, algo marxista, algo nacionalista) creado en Oakland, California, en 1966 por Bobby Seale y Huey P. Newton no solo fue un empujón que progresó mucho en la pelea de esta población marginada por sus derechos, sino la cuna de una cultura que permeó varias esferas sociales y políticas de la familia Norteamericana. Entre ellas, el arte.

Pues bien, el que para muchos es el museo más divertido de Nueva York, el New Museum, abrió la semana pasada una exposición de Emory Douglas, el artista que fue Ministro de la Cultura de la Panteras Negras y fue de los pocos activistas radicalistas que sobrevivió al perseguimiento del gobierno de Richard Nixon. El hombre, hoy 66, era el ilustrador del periódico del Movimiento, The Black Panther, y la exhibición es una extensa muestra de sus 165 carteles, litografías, dibujos y periódicos. Y no solo eso: lo interesante es que en el despliegue también está plasmado su pensamiento ideológico, el cual vale la pena citar.

“Ahora el mensaje puede llegar a más gente. Quienes dirigen estas instituciones (New Museum) son más progresistas que antes y son ellos los que me han buscado a mí. Nunca imaginé que llegaría a un museo, pero es muy positivo porque, aunque los cambios no salgan de lugares como éste, pueden salir de la gente que ahora visita un museo y hace tres décadas jamás lo hubiera pisado…Aunque tengamos un presidente de raza negra, que es un gran paso, seguimos siendo penalizados por el color de piel. La sociedad estadounidense sigue siendo racista, basta con abrir los ojos.”

A los políticos Douglas los llamaba ratas y a los policías cerdos. Su arte irreverente de mujeres cargando armas y hombres liderando una revolución le dio figura y color a un partido político cuya historia, 40 años después, vale la pena repasar, sobre todo ahora que el Presidente del Imperio resulta ser negro. A pesar de lo significativo que es exponer en el New Museum, una cosa ha llamado la atención de esta muestra: un grupo de jóvenes en Harlem hicieron un mural inmenso con un colage sobre la obra de Douglas titulado “Queremos, Creemos”. Lo obra no se podía quedar encerrada y reducida a los 12 dólares que cuesta la entrada al museo.

El poder sigue siendo del pueblo y su revolución no parece haber terminado.


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