Un lector me pidió que escribiera sobre los pantalones que levantan la cola. Confieso que nunca he usado esos pantalones, como tampoco he usado el Wonder bra, el calzón que mete la barriga o las medias anti várices.

Entonces, debido a mi ignorancia en el asunto, me di a la tarea de investigar y descubrí que son muchas las mujeres que de alguna y otra forma se tapan, se aumentan, se suben, se bajan, se acomodan esas partes de su cuerpo que no les gustan.

Venden fajas para apretarse el cuerpo. Vienen en colores horribles y con encajes baratos y, a menos que uno haya tenido recientemente una cirugía de liposucción, no tienen perdón divino. Son fajas quirúrgicas que muchas mujeres usan para ir a la oficina, digamos, y verse atractiva para su jefe, sin haberse hecho una muy necesaria cirugía de reducción en los gordos.

Las mujeres, en lugar de dejar de comer y hacer ejercicio, se fajan, se embuten en todo tipo de corsés incómodos para verse delgadas.

¿Qué pasa con las delgadas que quieren verse más gordas? Se le tiene. Para ellas están adefesios como el Wonder bra, que le deja a uno las tetas paralelas a los hombros, imprimiéndole una sensación constante de ahogo. También están los calzones con un relleno de espuma, para que parezca que la mujer tiene un culo perfecto cuando la verdad es que es más plana que la sabana de Bogotá. Pero el resultado no es un culo perfecto sino la sensación de que la niña camina con un pañal puesto.

Pero digamos, por el bien del argumento, que la niña en cuestión se puso un brasier que le levanta las tetas y se le ven divinas. Que se puso unos calzones con espuma en la cola y una faja reductora de barriga que le tapa los gordos y que en conjunto parece una mujer atractiva con un cuerpo armónico. Conoce a un tipo. Se gustan. Se van a la cama.

La niña se desviste y la sorpresa es mayúscula al ver que tiene las tetas chiquitas y caídas, carece de cola y exhibe sin pudor dos gorditos a los lados y uno adelante, bajo el ombligo. ¿Qué hace el tipo? Si yo fuera un tipo, por lo menos me pongo triste.

Las mujeres hacen esto de buena fe. Quieren gustar. Quieren sentirse atractivas y que los hombres las miren. Pero los están engañando a ellos y se están engañando a sí mismas de paso. Esta sociedad admite que los hombres sean gordos, que sean bajitos, que sean peludos y que no tengan culo, pero todos esos defectos en una mujer son impensables.

Desafortunadamente, de todo hay en la viña del Señor, no todas podemos ser Kate Moss, y debemos estar contentas con lo que tenemos, explotarlo lo mejor que podemos y no ponernos máscaras para agradarles a los tipos. Si nos quieren, si les gustamos, si quieren acostarse con nosotros, que se aguanten nuestros defectos así como nosotras soportamos los de ellos.

Eso es fácil decirlo, dirán, desde la perspectiva de una mujer bonita, pero, ¿las feas qué? Bueno, es cierto. Pero he conocido a mujeres feas que tienen que espantar los novios como si fueran moscas. Tuve una amiga obesa, que además era alta y por lo tanto se jorobaba, que tenía una cara muy linda, pero un cuerpo muy difícil de esconder, porque era enorme. Mi amiga ha tenido muchos novios, pero no sólo eso, sino que ha tenido novios buenos, dulces y amorosos, que ven su corazón, su cabeza, su ternura, y saben que lo que ellos están mirando bajo esa ropa es a su novia, gorda, grande, así, tal cual, y que no los engaña ni un poquito. Y eso parece gustarles.

Escríbame a: lola@soho.co

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