Por Ricardo Cayuela Gally

 

Concluida la participación de México en el Mundial, una verdadera cascada de opiniones se precipitaron a comparar nuestro futbol con la realidad nacional. Algunos con ingenio e inteligencia, otros mecánicamente. Sergio Aguayo utilizó la derrota para decir al aire que la democracia representativa “no va” y Denisse Dresser apuró una apretada síntesis histórica con cada gol argentino. Eso sí, con el consuelo del México joven representado por el “Chicharito”. Ya está bien de tanta grosería intelectual.

México es una potencia media del futbol, y es el único equipo, junto con Alemania y Brasil, que ha pasado a octavos de final en los últimos cinco mundiales. La mayoría de los países no asisten y la mayoría de los que asisten no hacen nada. El futbol es un cónclave de algunos equipos, dentro del cual México es competitivo. ¿Tiene México un ingreso per cápita entre los primeros 16 del mundo?, ¿una educación en esa lista privilegiada?, ¿es su distribución del ingreso una de las dieciséis más justas del mundo? ¿Está nuestro índice de violencia entre los dieciséis más bajos del orbe? ¿tenemos políticos de la calidad y el talento de Barrera?, ¿quién dirige el SNTE tiene la honestidad de Salcido?, ¿alguna vez el Presidente ha metido un gol a nivel mundial como los dos del Hernández? Firmo sin ver un país que fuera en todos los rubros como lo es México en el Mundial. Esto no quiere decir que no haya sido irresponsable la forma en que se comercializó a la selección por las televisoras privadas del país o que los dueños de los equipos no usen a la selección para sus negocios y enjuagues. Pero puestos a decir, ¿qué es más sorprendente, que Televisa sea dueña de tres equipos de primera (cosa prohibida por la FIFA, esos humanistas), del principal estadio del país, de los derechos de transmisión de otros equipos, aparte de los propios, y de una importante casa de apuesta, o que el América no logré ganar hace más de una década? Es decir, lo sorprendente es lo limpio del fango. Y ya que se habla de los directivos, ¿no fueron ellos los que renunciaron a los jugadores seleccionados durante un torneo corto?, ¿no fueron ellos los que organizaron una gira de partidos contra los mejores equipos del mundo?, ¿no fueron ellos los que organizaron la logística en Sudáfrica, envidia de muchos otros equipos? Si el disparo de Guardado hubiera entrado, ¿sería México un país más limpio, próspero, organizado, honesto, confortable, inteligente?

Y ya puestos a decir impertinencias, Argentina ganó su primer mundial en medio de una brutal represión y con un gobierno militar. ¿Alguna metáfora, señores? España quedó fuera de su mundial sede tras el primer año de gobierno socialista, que ventiló la pestilente casa cuartel del franquismo. ¿Alguna ocurrencia, caballeros? Brasil es una potencia mundial de futbol y el país con mayor desequilibrio entre ricos y pobres de la tierra. Sólo Sao Paulo tiene más violencia criminal que México. ¿Algún símil, señorías?

El futbol, esa pestilente metáfora.

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