Mi primera entrada en el Blog
De mi Diario
 

10.10.2006, día de san Eulampio, mártir, y de santa Eulampia, mártir pero, además, virgen, lo que no sé si podrá también predicarse de su tocayo y colega en calendario.
 

Me planteo muy en serio la tarea de comenzar un blog. La verdad es que no lo concibo como un diario, a pesar de lo muy propenso que soy al memorialismo. No, lo concibo más bien como un cajón de sastre, e incluso como un cajón desastre, si la expresión fuese morfológicamente viable, que no lo es.
El Casares, en su parte analógica, no hospeda ninguna columna dedicada al caos. En el Sainz de Robles de sinónimos y antónimos, la voz caos me remite a desorden, y desorden a su vez me remite a mezcolanza, y en mezcolanza encuentro revoltijo, revoltillo, miscelánea, centón, tótum revolútum y baturrillo, y en baturrillo a su vez encuentro batiburrillo, cóctel y popurrí, pero por ninguna parte descubro el cajón de sastre. Debo recurrir a la artillería pesada. Doña María Moliner: “conjunto de cosas heterogéneas, o sitio donde están”. El Seco: “lugar en que se guardan o encasillan cosas muy heterogéneas”. La Academia: “conjunto de cosas diversas y desordenadas.¦ Persona que tiene en su imaginación gran variedad de ideas desordenadas y confusas”. Doña Maria advierte que su definición es en sentido figurado, el Seco que se aplica generalmente a cosas no materiales, y la Academia habla de un sentido figurado y familiar. Con lo cual no he conseguido avanzar un solo paso. Pero sea. Lo fundamental es que todo el mundo entiende qué se quiere decir cuando hablamos de un cajón de sastre.
En alemán, cajón de sastre puede y hasta debe de traducirse como Sammelsurium, porque los alemanes se enorgullecen de sus latinajos macarrónicos. Como ese con el que nombran a su galleta navideña más apreciada –cuyo perfume ya se percibe en el aire unos tres meses antes del Día Internacional del Regalo– y demuestra de una manera programática que los alemanes son un pueblo vocacionalmente filosófico: la galleta se llama Spekulatius. Ay...
¿Será esta ¿reflexión? un buen comienzo para un blog?
Quizás no, pero en un cajón de sastre pasaría desapercibida, o sea, que estaría en su elemento. Vale.
 

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12.10.2006, al regresar de Bélgica
 

Mesa redonda sobre literatura colombiana
Escritores invitados : Héctor Abad Faciolince, Santiago Gamboa, Margarita Posada, Carolina Sanín

Octubre 12, a las 14.30

Université de Liège, Salle du Theatre, Place du 20 Août


 
Encontramos fácilmente la plaza del 20 de Agosto, lo que nadie (¡ni siquiera google!) logra explicarnos es por qué la plaza se llama así: el 20 de agosto de 1648 terminó la guerra de los treinta años, el de 1940 asesinaron a Trotski, y el de 1968 los tanques del Pacto de Varsovia pusieron punto final, y sangriento, a la Primavera de Praga. Mucho me temo, sin embargo, que el 20 de agosto conmemorado por la plaza sea bastante más municipal y espeso.
Reencuentro, ya en la Universidad, con Santiago y Héctor, a quienes no veía desde hace años, literalmente años. Cuando comienza el coloquio me siento en la última fila del aula, que es un anfiteatro casi vertiginosamente vertical, y lo hago en compañía de dos novelistas españoles, José R. Ovejero y Javier Salinas, tan solidarios con sus colegas colombianos que han acudido a la ciudad natal de Simenon desde Bruselas y Colonia, respectivamente.
Si no fuera porque estaba en calidad de visitante y los estudiantes de Lieja y Namur tenían todo el derecho a ser ellos quienes hicieran las preguntas y comentarios, hubiera intervenido una vez, sólo una vez, y hubiese sido para decirle a la joven Sanín que si es verdad que vive en los USA parece que lo haga en una burbuja. Es lo que se deduce del discurso que se mandó sobre Fernando Vallejo y sus ataques al darwinismo, "porque esas son cosas propias de los países tercermundistas, que en Europa y en los USA no suceden". Esta joven todavía no se ha enterado de la polémica feroz que hay en los USA en contra del darwinismo, y que llega incluso a la prohibición legal de la enseñanza, en ciertos Estados (sobre todo del Medio Oeste y el Sur), de la teoría de la evolución. Tengo la impresión de que Margarita, Héctor y Santiago se callaron por mor de la jodida solidaridad de las mesas redondas, cuando oyeron que por eso son los latinoamericanos exóticos y tienen éxito entre nosotros, los europeos, porque se meten con Darwin. A punto estuve de encargar urgentemente a FedEx una liana, y lanzarme por los aires
hasta los pies de tan sabia joven y decirle mirándola tiernamente a los ojos:
- I Tarzan, you Sheeta!
 

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13.10.2006

En un texto de una periodista amiga, y acerca del lugar natal de un famoso escritor compatriota suyo, leo la siguiente frase:
«Las mareas del lugar de origen: Cartagena, “la llave de las Indias'', cuyo nombre repite el de un antiguo puerto en la lejana Asia y es apenas uno entre las incontables designaciones que recibió esa ciudad fluvial y oceánica por donde entraron todas las razas, los continentes y las memorias a la América del Sur».
Le escribí diciéndole:
«Como me gusta mucho la obra de GE, he leído también con mucho gusto el lindo trabajo que le dedicas. Te felicito, pero permíteme preguntarte a qué puerto de la lejana Asia se refiere el nombre de Cartagena. Hasta donde yo sé, el nombre de la Cartagena original (la española, por la que se nombró a la llamada "de Indias") se refiere a Cartago, en la no tan lejana África».
Su desolada respuesta:
«Horror de horrores, pues claro, clarísimo. ES ÁFRICA. Como dicen en Bogotá: "No seamos brutos". Es la misma Cartagena que inspira a Pérez-Reverte... Nada que hacer, me lloverán correos con la misma pregunta!!!!!»
Mi consoladora respuesta:
«Creo que puedo tranquilizarte, el grado de incultura del mundo en que vivimos es ya tan avanzado que no te van a llover correos con la misma pregunta, antes al contrario, puede suceder que a fuerza de citarte, en el futuro, haya gente que crea que Cartago estaba en Asia. Lamentablemente no viviré para verlo...o sí, quién sabe. Más que galopar, la incultura ya vuela. A lo mejor alcanzo a leerte citada en un futuro no muy lejano: “Cartago, la ciudad asiática de que nos hablaba la eminente periodista en su enjundioso texto sobre GE... etc».
Comentario desde Madrid de Daniel Samper Pizano, gran mamagallista, cuando le paso copia de este intercambio epistolar:
«Yo pensaba que Cartagena venía de Cartago, Valle del Cauca. ¿Así que hubo otro Cartago? Solo falta que hubieran existido también otra Palmira y otro Corinto. A los colombianos nos están plagiando desde antes de haber surgido como nación, poderoso Bada».
 

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14.10. 2006

En el suplemento finisemanal del Kölner Stadt Anzeiger, el diario coloniense al que estoy suscrito, la novelista inglesa Monica Ali responde a la pregunta por el libro de su vida
señalando Ana Karenina, y termina diciendo: “Pero si un libro acompaña a una persona toda una vida, es algo que, naturalmente, depende de a qué edad lo lee por primera vez”. El chiste es tan bueno que uno se da cuenta inmediatamente de que ha sido por completo involuntario.
Mi sapiente amiga Margrit me comenta desde Fráncfort del Meno: “Entonces ¿leer El último suspiro en el momento de la muerte, sería la sincronización perfecta de lectura y vida?”
 

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15.10. 2006

Encontré en el Diccionario Panhispánico de Dudas la expresión “nódulo de Hensen” y pensé si no sería un lapsus typographicus, de manera que la programé en www.google, pero no, no era un lapsus, me salieron 70 entradas homónimas... si bien asimismo una advertencia:
Quizás quiso decir: "nódulo de Hansen"
Consecuentemente llevado por la curiosidad, programé “nódulo de Hansen” y me apareció la siguiente respuesta:
Su búsqueda – “nódulo de Hansen” – no produjo ningún documento
Supongo que esto es un buen ejemplo de la lógica virtual.
 
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