Empezando con que hay un pueblo, en Himachal Pradesh, al norte de la India, que se llama Popó. O Poo, en inglés. Y siguiendo con que la mitad de la gente en ese país caga al aire libre. O sea, algo más de 700 millones de personas cagan, al menos una vez al día, en los ríos, los parques, las playas, las calles y, como el niño de la foto, las canales de agua de los pueblos.

Cuando uno va en un tren o un bus, una de las imágenes más frecuentes es ver en un potrero una fila de indios acurrucados, con una botella de agua en la mano, llevando a cabo sus necesidades. La noción de lo privado en la India tiene características impresionantes, como que las casas siempre estén abiertas, que la gente siempre duerma en la sala de su casa y que la gente ande desnuda sin problema por lugares públicos. Otra es que la gente vaya al baño en grupo.



Los indios, y no las indias, no se sienten avergonzados de nada, y mucho menos del cuerpo y de las necesidades que éste tiene. Acá, de hecho, estamos hablando de la población masculina, porque la femenina está destinada a la casa y encargarse de ella. Nada más. Y por eso sí se preocupan, la mayoría de las veces, por no ser vistas cuando excretan.

Pero muchas otras características hacen de los hábitos bañísticos en la India unos enormemente extraordinarios. Una es que la gente se limpia con la mano, debido a las también extremas formas de condimentar la comida, que es picante cuando sale y cuando entra. Así que para que no duela, la mano resulta mucho más cómoda. A las particularidades gastronómicas también se debe que el carácter de la deposición sea acuarela.

Por otro lado, literalmente, la mano tiene que ser la izquierda, porque todo lo que viene de ese lado del cuerpo se entiende como desagradable, y de ahí que la gente desarrolle habilidades increíbles para solo comer con su mano derecha y que cuando uno le vaya a dar la vuelta a un templo siempre lo tenga que hacer con el lado izquierdo del cuerpo hacia afuera.

En la India, el 20% de la población urbana y el 70% de la población rural no tienen inodoro en su casa. Y los inodoros no son necesariamente dignos de llamarse como tal, sino que hablamos de un hueco en el piso con dos huellas a los lados donde uno debe poner sus pies, acurrucarse y hacer del cuerpo.

Con eso, cada uno de ellos pone su grano de arena para contribuir a las 100,000 toneladas de excremento humano que se producen en la India a diario en diferentes plantaciones de tomate, zanahoria o espinaca; en ríos por los que pasa el agua que usa la gente en sus baños. Por eso, cuando uno va a la India, se enferma una y otra vez, hasta tener que volverse experto en éstas prácticas tan naturales y absurdas a las vez.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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