De nuevo mil gracias por los comentarios y, otra vez, veo de todo. Y entre lo que creo que más curiosidad les produce es mi vida sentimental y saber qué pienso y en cómo me veo en unos años. Me preguntan que si me he enamorado y que si lo dejaría todo por un cliente. Bueno, pues qué más quisiera yo que enamorarme, pero le verdad no se ha dado la oportunidad. Como les he dicho, los hombres son mi trabajo, mi fuente de ingresos (hablo crudamente) y estoy cansada de que muchos lo que tratan cuando se acercan dizque con otras intenciones, es sacarme un polvo gratis o más barato. Claro, he tenido más de un pretendiente pero son más obsesiones de ellos conmigo que verdadero amor.  Una vez un cliente no dejó de llamarme, de perseguirme, de amenazarme, de decirme que si me veía con otro hombre se mataba. Se consiguió la dirección de mi apartamento – no sé cómo- y me dejaban notas en la portería. Se volvió demasiado incómodo hasta que le hablé a mi jefe y él habló con él y le dijo que de seguir eso así llamaría a la policía. El tipo se calmó, ya no me llamaba pero me seguía dejando flores y cartas. A mí él no me gustaba y, como les digo, aquí yo soy muy racional y él no tenía nada que ofrecerme. Era un estudiante común y corriente que vivía con sus papás. ¿Qué quería él de mí?

Alguna vez alcancé a creerle a un ejecutivo gringo que yo era lo máximo para él y me invitó a Miami, me dijo que allí podríamos empezar una nueva vida, lejos de la que yo llevaba aquí, etc, etc. Yo le creí, él tenía mucha plata y se veía honesto. Me pagó tiquetes en primera clase, me recibió allá en el aeropuerto, me llevó a una casa deslumbrante en las afueras de Miami y todo se veía muy bien. Pero a la tercera noche, me invitó a salir a la casa de unos amigos suyos y no pasaron tres horas y ya me estaba pidiendo que me comiera a uno de sus amigos, que me quería ver tirando con él, allí en la sala, delante de otras personas. ¿Ese era su amor por mí? Al negarme, me dijo que no me las diera de santa, que yo era un puta, etc. Al otro día ya estaba arreglando mi regreso a Bogotá.

Otra vez, un señor ya de edad, canoso, de gafas, muy culto por lo visto, me comenzó a llamar mucho y no siempre lo hacíamos, solo me citaba para hablar y me invitaba a comer. Un día me llevó a un restaurante en La T que se llama Watakushi y otro día me regaló un libro de un peruano (si no estoy mal) que se llama Mario Vargas Llosa. El libro todavía lo tengo: Travesuras de una niña mala, y me lo leí y no era una niña mala como yo pero sí lo partió el corazón al protagonista de otras formas. Ese señor tal vez sí me quiso de alguna manera, pero era casi como mi papá y nunca me propuso nada más.

¿Que si me he enamorado de un cliente? Hay unos que me gustan más que otros. Como hay muchos que me llaman con frecuencia, ya los conozco y me gusta verlos porque sé que el sexo será bueno (porque hay otros que me toca cerrar los ojos y tratar de no pensar en nada). Pero no me he enamorado. Como les digo, prometen cosas y nadie sale con nada. Igual los veo siendo infieles, muchos son casados, tienen novias y se acuestan conmigo. Otros, no pueden soportar que yo sea una acompañante y piensan que les pondré los cachos apenas pueda. Creen que soy puta todo el día, pero no es así. Es un trabajo. Una vez intenté salir con un tipo que me dijo que él “era tan maduro” que estaría conmigo y que no le importaría si yo seguía trabajando en lo que hago. A las dos semanas estaba enloquecido, lleno de rabia y dolor pues algún viernes me invitó a salir y yo tenía que trabajar. No lo pudo resistir y lo entiendo, ¿cómo juzgarlo?

Lo más probable es que si el amor llega, no sea con un cliente. Espero saberlo algún día, al fin y al cabo todos queremos, en el fondo, una pareja y por qué no, formar una familia.

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