Cuando hablamos de la vida como la musa inspiradora de la publicidad, nos remitimos indudablemente a uno de los factores esenciales en el éxito de nuestro negocio: la observación. La gran virtud del publicista radica en tener la capacidad de observar y capturar los momentos más simples de la naturaleza humana, de su comportamiento y relevancia para así generar identificación y cercanía con las personas.

Parece simple, pero no lo es.

El desarrollo digital ha generado cambios profundos en este comportamiento y por lo tanto también en su observación y por ende también en la comunicación. Hoy el planeta esta interconectado de manera activa y participativa. La gente se expresa por medio de blogs, el mundo converge en un teléfono celular, la web genera espacios creativos para las personas, las redes sociales se afianzan en la vida cotidiana.
El comportamiento humano es menos individualista y más comunitario. Todo empieza a gestarse alrededor de comunidades que se mueven conjuntamente, de forma masiva y en un tiempo ultra rápido.

El proceso digital ha transformado el modelo de las comunicaciones y de la publicidad.

Piense en un cardumen de peces. Obsérvelo bien. Se encuentran todos muy cerca, como en una comunidad flotante y súbitamente todos giran hacia la derecha. Es un desplazamiento inmediato, simultáneo y sincronizado. Todos a la derecha y despues todos a la izquierda y así sucesivamente. Si se fijan no hay un líder. Nadie les da la orden de girar, no hay un jefe de coreografía.Es una característica del cardumen, donde cada pez esta interconectado con el de al lado. Nadie de manera individual lo puede liderar.

Así funciona el marketing moderno. Lo llamamos el efecto cardumen. No se puede controlar por mando a una comunidad. Pero si se puede influenciar, haciéndose partícipe de ella y haciendo participes a sus miembros. Siguiendo con confianza y seguridad a la persona de al lado que seguramente también se moveré simultáneamente con la que está a su costado. El efecto cardumen es la observación contundente de la naturaleza que explica este comportamiento. La publicidad como la conocimos dejará de existir. Ya dejamos de comunicar a la gente. Ahora estamos comunicando con la gente, para influenciar desde ellos y hacia ellos. Las personas, como en un cardumen, se pueden acercar rápidamente a una marca pero igualmente se pueden alejar de ella de la misma manera.

En mis años de experiencia publicitaria nunca había visto un momento tan excitante como este.

Es un tiempo histórico para nuestra profesión que sin duda tendrá la responsabilidad de reinventar sus modelos y hacerlos más humanos que nunca.

Bienvenidos al efecto cardumen.

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