Ya les he dicho que para mí es un gran negocio que un cliente me pague por todo un fin de semana y que, en lugar de estar con varios clientes, es mejor estar con uno los tres días. Este fin de semana recibí 9 millones de pesos y, además, por pasarla bien pues era en una finca en Girardot y como él es un alto ejecutivo no le tiembla la mano a la hora de pagar. No puedo decir su nacionalidad pero no es gringo ni tampoco colombiano, es una bella persona y buen amante. Es curioso porque fuimos con varios amigos suyos y me presenta como "una gran amiga" ante ellos y así paso. Hablan de negocios, de política, de Uribe, etc, y yo me acomodo fácilmente a la conversación.

La mayoría iba con parejas y cuando me preguntan qué hago digo que estudio y trabajo en eventos como ferias y lanzamientos de productos. Este cliente es "normal" pues me atendió bien, es como si fuera un amigo más, solo que cada tanto nos íbamos para su habitación a hacer lo que ya sabemos. Lo curioso es que me dijo de frente que quería tomar viagra porque quería tirar mucho y sin parar. Fue muy sincero y el viernes en la noche se tomó una pastilla de esas y al rato ya estaba duro, tieso, y me puso a chupársela durante un buen rato. Después él me chupó a mí y luego me puso en cuatro y me lo metió así durante un buen tiempo. Les puedo decir que la bendita pastilla sí funciona porque nada que se venía y la tenía dura, durísima, me hizo venir cantidades y nada que se venía.  He tenido clientes así y muchos y a veces no sé qué hacer para lograr que acaben.  Les he contado que la fórmula infalible es que si estoy en cuatro paso una mano por debajo hasta cogerles las pelotas y así, masajeándoselas suavemente, los hago venir. Pero este aguantó más de la cuenta. Terminó casi que pajeándose encima mío hasta que se vino en mis tetas.

Al otro día fue igual, antes de bajar al desayuno y en la noche que repetimos. Fueron unos polvos realmente largos y que disfruté mucho pero debo decirles que a veces, cuando se tornan tan largos, puede ser incomodo. Ya el placer se diluye y puede ser algo fastidioso en la vagina. No sabría decirles cuál es la medida del tiempo ideal. A veces un polvo rápido es rico, a veces cuando es lento, también. Pero entiendo que este tipo por haber pagado quería gozar lo qué más pudiera y por eso se metió sus buenas pastillas de viagra.

Aquí paso a responder algunas de sus dudas. ¿Dónde me gusta que se me vengan? En las tetas me parece muy excitante, a veces acomodo la verga entre mis dos tetas y mientras ellos se mueven allí se corren. También, les he dicho, me encanta estar en cuatro, que se saquen el condón y se vengan en mi espalda. En la cara no me gusta, lo he permitido pocas veces y más porque cuando me doy cuenta está pasando.

Mi posición favorita, también es en cuatro. Es la que más excita y como les digo, me gusta que a veces me peguen una que otra palmada en el culo (sin que se pasen en agresividad) y que me cojan fuerte de las caderas. Me preguntan que si lo he hecho con menores de edad, les digo que no. Me llaman mucho aunque a veces uno no sabe sin son menores o no, dicen que tienen 19 ó 20 y vaya uno a saber. Me preguntan que si piden más paisas que de otras regiones. No lo veo tan claro, yo creo que se fijan más en que la mujer sea bella y bien presentada. Como les decía, si ustedes van a una whiskería o sitios de moda como La Piscina, las niñas estarán ebrias, saltando de un lado a otro. A mí nunca me verán así, soy una acompañante que puede estar con cualquier persona sin que se sienta mal. Puedo conversar de muchos temas y cuando preguntan en qué radica la diferencia de precios entre unas y otras, está ahí. Primero, me cuido mucho físicamente y, segundo, soy una mujer preparada. De no ser así, los ejecutivos no me invitarían a sus fincas todo un fin de semana.

Me preguntan por el sexo anal. Este fin de semana tuve sexo anal, por supuesto. El tipo paga alto y paga por todo. Sí me gusta y me gusta mucho, se siente apretado como que el pene roza recintos que uno no imagina y ese roce continuo me hace venir de inmediato. No siempre lo hago, pero el que paga más, lo acepto. También depende de que el cliente me guste físicamente, si no me gusta trato de inventar cualquier excusa y me hago la boba. Pero el sexo anal es espectacular, para qué lo niego. Mientras me lo meten me gusta frotarme el clitoris con la mano y el placer se triplica. La que no lo haya hecho, se lo recomiendo. Como verán, estoy desempacando maletas y esta noche ya tengo otro cliente.Es la vida de la prepago. Esta semana vuelvo a escribirles y sigan preguntando. Tengo pendiente contarles cómo perdí mi virginidad. Un beso. Chao.

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